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Una jueza continúa la causa de Garzón a pie de fosa

Santa Marta de Tera (Zamora) es el primer enterramiento que se abre gracias a la investigación de la Audiencia Nacional. La magistrada habló este lunes con los familiares para esclarecer la verdad.

JUSTINO SANCHÓN

La causa judicial abierta en octubre de 2008 por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón contra los generales golpistas de 1936 recogió este lunes el primer fruto. La jueza de Benavente, en la que se inhibió Garzón, Tania Chico, acudió al cementerio de Santa Marta de Tera (Zamora), acompañada de la Guardia Civil y de familiares de las víctimas, para buscar a ocho personas desaparecidas desde el verano de 1936. La búsqueda seguirá este martes, porque los restos no aparecieron, pero el objetivo de involucrar a la justicia en la memoria histórica de los españoles alcanzó con esta actuación un nuevo hito.

A las 9.40 de la mañana, la jueza llegaba a la Iglesia de Santa Marta de Tera, en cuya entrada hay un cartel que recuerda que es un lugar de paso del camino sanabrés de la Vía de la Plata. En ese lugar, se supone que están enterrados ocho fusilados en la Guerra Civil: los conocidos como los cuatro de Destriana de León y otros tantos de Benavente. Los familiares de las víctimas de Benavente son reacios a la exhumación y no permitieron conocer las identidades.

Cada movimiento de la jueza fue seguido con expectación por los familiares. Pero un guía de 84 años, nacido en la localidad zamorana, recordó con "total nitidez" dónde fueron enterrados. Antes de que llegaran los funcionarios judiciales, el hombre, que no quiso dar su identidad, se afanó en explicar dónde estaba la fosa. "A los cuatro de Destriana los trajeron en un carro tirado por vacas y al llegar aquí señaló una zona del suelo en el que ahora hay un seto los tiraron y los taparon con tierra", aseguró.

Los cuatro agricultores de Destriana, fusilados en el pueblo leonés de Giménez de Jabuz, son Baltasar Carbajo Vidales, que tenía 28 años y era militante de la Sociedad de Trabajadores de la Tierra; José Villalibre Toral, de 39 años; Baltasar Valderrey Turrado, de 42; y Aquilino Ortega Villahoz, de 50.

Media hora después de comenzar la excavación empezaron los abrazos y los besos. "Nos empezamos a emocionar cuando nos pareció ver los primeros huesos", decía Milagros Villalibre, de 76 años e hija de José, uno de los cuatro de Destriana. "No sólo sentimos emoción por recuperar los cuerpos de nuestros familiares, sino tristeza porque haya pasado tanto tiempo", añadía.

Isabel Martín, una sobrina-nieta de José Villalibre, recordó que su vida ha estado presidida por "la angustia de saber dónde los tiraron y de que no volverían, todo lo que hemos vivido ha estado condicionado por su muerte".

La exhumación tuvo lugar en un lateral de la Iglesia de Santa Marta de Tera, donde está el cementerio. El mayor temor de los arqueólogos es que los movimientos de tierra hayan desplazado los cadáveres. Además hay indicios de que en este lugar se haya enterrado a suicidas. Por ello, el trabajo es arduo. La jueza ha encargado a la policía judicial recuperar fotos aéreas históricas del lugar para ver cuál ha sido su evolución con el paso de los años.

La titular del Juzgado de Instrucción y Primera Instancia número 2 de Benavente aprovechó el trabajo de la excavadora para ir tomando testimonios a los familiares de las víctimas de Destriana. La instrucción completa reconstruirá cómo se cometió el crimen.

Los familiares entraron y salieron del lugar acotado. Estaban entre emocionados y cansados. No aparecían los restos de sus antepasados, pero todo hacía indicar que allí estaban. "Es un día muy importante, ya que por fin vamos a conocer dónde están los restos del abuelo", aseguraba José Fernández Valderrey, nieto de Baltasar Valderrey. "Voy a lograr llevarlo donde yace su hija, quien tuvo una vida marcada por la desaparición de su padre", añadía.

A las 16.30 horas aparecieron las primeras pistas. Santiago Macías, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), reveló que se había delimitado la zona, ya que se encontró la tierra movida. Eran los primeros síntomas de una fosa común. De nuevo, apareció la alegría entre los familiares. Pero todavía tendrán que esperar algunos días para recuperar los cuerpos. Tras 73 años, habrá paciencia.

Vicepresidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica

1 - ¿Qué supone la tutela judicial de la exhumación?

Es muy importante, porque los familiares llevan mucho tiempo buscando cuerpos casi en la clandestinidad. Además, es una buena oportunidad para establecer un manual o una hoja de ruta para que todos, jueces y asociaciones, trabajemos de la misma manera .

2-La actuación de la jueza, ¿es un precedente para otros jueces?

Desde luego. Otra cosa es que haya jueces con otro criterio. Pero es una buena medida para aquellos que estén todavía con la duda de seguir con el procedimiento judicial. Al ver la actuación de su compañera de Benavente, se darán cuenta de que merece la pena seguir con la instrucción.

3-¿Qué pasará cuando recuperen los cuerpos?

En ese momento la jueza decidirá dónde hay que enviar los huesos para comenzar con la investigación de su procedencia. Además, tendrá que solicitar la presencia de los familiares para hacer muestras analíticas y comprobar que son los que ellos dicen. Todo esto nos va a permitir disponer de más medios y tener el reconocimiento implícito del Estado, después de años en los que este tipo de desenterramientos se han llevado a cabo únicamente por voluntad de los familiares de los desaparecidos.

4 -¿Qué ocurrirá si no aparecen los restosde los desaparecidos? Si no aparecen, se demostrará el poco respeto que ha habido en este país por su historia, por su memoria y por las personas que sufrieron la Guerra Civil. Sin embargo, lo normal es que aparezcan, de forma lenta, pero se localizará la existencia de esta fosa común.

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