Público
Público

Las lenguas no llegan al 1% del gasto del Senado

El uso en la Cámara alta del catalán, gallego y euskera consumirá 350.000 euros de un presupuesto de 55,1 millones. Mañana martes comenzarán a emplearse en el pleno

JUANMA ROMERO

Nunca existió tal imagen. Jamás. Nunca el pleno del Senado había escuchado a sus señorías hablando en las lenguas cooficiales del Estado. El tabú se romperá mañana martes.

Hacia las 19 horas, Ramón Aleu, portavoz de la Entesa Catalana de Progrés –que aglutina a PSC, ERC e IU-ICV–, subirá a la tribuna para defender una moción sobre el fracaso escolar. Será el estreno de una reforma del Reglamento de la Cámara Alta aprobada el pasado 21 de julio con el consenso de todos los grupos y la única oposición del PP y Unión del Pueblo Navarro. A partir de entonces, se hablará en otras lenguas del Estado sólo en el debate de las mociones de los grupos (tanto las mociones puras como las que son consecuencia de una interpelación de la semana anterior), no en el control al Gobierno ni en la discusión de las iniciativas legislativas.

"Sí, es probable que use el gallego", admite un senador del PP de Lugo

"Ridículo mundial", "esperpento", "disparate". Desde el arranque de la tramitación, en abril, cuando 34 senadores nacionalistas abogaron por normalizar el uso del catalán, euskera y gallego, el PP denigró la reforma. Y habló de un cambio "altamente gravoso", de gasto "innecesario". De derroche.

Falso. El Senado no gastará ni un euro extra. Todo lo contrario. En 2011, el presupuesto de la Cámara Alta asciende a 55.143.210 euros [véase la página 24 del tomo I de los Presupuestos Generales del Estado de 2011] frente a los 59.117.280 euros del año pasado [véase la página 33 del tomo I de los PGE de 2010]. O sea, un 6,72% menos.

De esos 55,1 millones, se reservan 350.000 euros para interpretación y traducción: unos 250.000 para el pleno y 100.000 más para la Comisión General de las Comunidades Autónomas, donde ya estaba permitido emplear los otros idiomas del Estado desde 2005. En conjunto, la partida para las lenguas cooficiales supone sólo un 0,63% del gasto de la Cámara. Ni el 1%.

El empleo de los idiomas cooficiales no ha subido el coste de la Cámara

"Prometimos que no costaría ni un euro más al contribuyente, y lo cumplimos; se trataba sólo de reordenar el gasto", subraya Ruth Porta, número dos del Grupo Socialista. Sabe que dará igual. Que la derecha inflamará el debate esta semana y se centrará en el coste, en la vistosa cifra del gasto de 11.950 euros por pleno, obviando el presupuesto global del Senado. Es decir, descontextualizando los números.

"Si sólo hablan del dinero, es que no tienen más argumentos. Esta es la Cámara territorial. O se transforma o se entierra", dice Miquel Bofill (ERC), el promotor de la reforma. El parlamentario republicano resalta que lo importante es el "calado político, simbólico", más que económico. Si hay que discutir de ahorro, por ejemplo, "¿por qué se aumentó innecesariamente el número de sesiones plenarias [enero y julio ya celebran plenos desde el verano pasado], más que por una cuestión de imagen?", inquiere. Bofill, igual que otros senadores, como Jordi Vilajoana, de CiU, pide no caer en la "trampa absurda" del coste, pues implica deslizarse "en el debate que quiere el PP". "No nos metamos en el asunto del gasto –reclama el socialista vasco Roberto Lertxundi–. La democracia es más cara que la dictadura, y las libertades, más caras que la falta de derechos". 

Vilajoana (CiU) dice que así se cumple la Constitución: a las lenguas, "respeto" y "protección"

El portavoz convergente recalca que el Senado "cumple el artículo 3. 3 de la Constitución", que concibe las lenguas del Estado como una "riqueza", un "patrimonio cultural" que merece "respeto y protección". "Y la mejor forma de hacerlo –colige– es usarlas en una Cámara que debe reflejar la realidad de los territorios". "Parece mentira que la derecha mantenga posiciones tan recalcitrantes. Es bochornoso, tercermundista, ridículo. El que no esté de acuerdo, que arree", replica indignado Joseba Zubia, portavoz del PNV.

El PP mantiene sus tesis. Aunque hay matices. Xosé Manuel Barreiro, líder del PP de Lugo, utiliza "el 99%" de su tiempo el gallego, su idioma materno, que defiende "a ultranza". "Con la que está cayendo, con esta crisis, damos un ejemplo negativo. No es el momento. Y creo que costará más de 600.000 euros", aduce, sin dar más datos, y fustiga al PSOE por convertir este asunto en un "arma de confrontación". Pero asume que las cosas cambian ahora que la reforma es ley: "Sí, es probable que use el gallego".

Su compañera de partido, la vasca Juana Iturmendi, no podrá emplear el euskera. No sabe hablarlo. También se muestra comprensiva: "No lo veo necesario ahora, que estamos tan sensibilizados por la crisis. Pero es cierto que el gasto es pequeño y esto al final se acabará normalizando, pasada la tormenta. Yo, que he sido diputada en el Parlamento vasco, he utilizado el pinganillo, y no pasaba nada. Si el PP gobierna, no creo que derogue la reforma. Quitar derechos siempre es más complicado".

Lertxundi (PSE):
"Al PP le resulta extrano el Estado de las autonomías, no entiende España"

Tampoco el socialista valenciano Joan Lerma espera que el PP anule el cambio si llega al poder. "Pasará como siempre: el PP lo criticará fuera y lo utilizará dentro". Y añade: "El argumento del dinero es el de aquellos que no creen en la diversidad de España".

A la postre, arribará la "normalidad", la palabra que todos los grupos ansían y que utilizan para pintar el futuro. "Cierto que al PP le resulta extraño el Estado de las autonomías, que no entiende España, y que España se ha construido desde el PSOE. Pero todo se calmará", augura Lertxundi.

"Normalizamos en el Senado lo que es normal en la calle", insiste Vilajoana. Bofill echa en falta que el PSOE no haya sido "más valiente", que hubiera transigido a que las lenguas entrasen también en la sesión de control. "Pero me sabe mal criticarlo. Este es un salto histórico. Y no tendrá vuelta atrás".


7 intérpretes por pleno // El Senado celebra dos plenos al mes, menos en enero (una sesión) y agosto (vacaciones). En cada uno trabajarán siete intérpretes: tres de catalán y valenciano, dos de euskera y dos de gallego. Sólo traducen al castellano, no del catalán al gallego, por ejemplo, ni del idioma cooficial al español. Además de interpretar, deben hacer la transcripción para el Diario de Sesiones.

0 euros en contrataciones // La Cámara ya hizo un concurso público en 2005, cuando se aprobó que las lenguas vernáculas se usasen en la Comisión General de las Comunidades Autónomas. Entonces fichó a un cuerpo de 25 intérpretes (no funcionarios), que son los que trabajarán desde mañana en los plenos. El único desembolso hecho ahora son los 4.500 euros de la compra de 400 auriculares. El Senado calcula que cada pleno (martes y miércoles) supondrá una media de 11.950 euros. Ese gasto incluye el sueldo (511,58 euros por traductor y día), desplazamiento (0,19 euros/km), dietas (180 euros por un día entero y 90 por media jornada) y transcripción (5 euros/minuto), según los datos facilitados por el Senado, basados en lo que hasta ahora han costado los intérpretes cuando se reunía la Comisión General (6.500 euros por cita). Si multiplicamos 11.950 euros por un total de 21 plenos, la cifra asciende a 250.950 euros. Los traductores, por cierto, se acomodarán durante los plenos en la sala Enrique Casas, ya preparada. No han hecho falta nuevas obras. 

120.000 euros previstos en 2010 // En 2010, cuando sólo se podía hablar en las lenguas cooficiales en la Comisión General de las CCAA, se apartaron 120.000 euros del presupuesto. Este año serán 100.000 para esa comisión y otros 250.000 para el pleno. Un 0,63% de 55,1 millones. 

 

Más noticias de Política y Sociedad