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Llamazares se aparta del proceso de refundación de IU

La federación encargará a una comisión "de consenso" que prepare la asamblea

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No se puede esconder. Ni disimular. Izquierda Unida vive una situación excepcional. Excepcionales fueron los resultados de las urnas –pérdida del 25% de los votos y del 60% de la representación parlamentaria–. Excepcional es la expectación levantada tras el anuncio de retirada del coordinador general, Gaspar Llamazares, en la noche del 9-M. Y excepcional es el futuro que tiene por delante una organización con las fuerzas mermadas y con profundas heridas internas.

Ayer fue el caso. Era la primera reunión de la Comisión Permanente, el órgano de dirección de IU sin competencias ejecutivas. La primera ocasión en la que se ha hecho una somera reflexión del porqué del fracaso electoral. La primera piedra para construir la IX Asamblea Federal. La trascendencia de la minicumbre motivó que una decena de medios se apostara desde primera hora de la tarde en la sede de IU.

El primer encuentro terminó con acuerdo casi unánime. Con 17 votos a favor y cinco abstenciones se aprobó una resolución impulsada por el propio Llamazares. Con ella se propone a la Presidencia Federal –el órgano, éste sí, con poderes ejecutivos– la creación de una “comisión unitaria”, formada con criterios “democráticos, plurales y territoriales” que se encargará de preparar la asamblea, prevista para junio. Tendrá plenas competencias en censos, presupuesto y política de comunicación.

La dirección no es interina

La comisión no funcionará como una gestora. Es decir, no asumirá las riendas de IU. Porque la dirección federal, con Llamazares a la cabeza, no está en funciones. Sigue operativa.

Pero la fórmula de la comisión plural, con participación de las diferentes sensibilidades de IU y de sus federaciones, no era la primera idea del coordinador. En su adiós del 9-M, Llamazares no sugirió la creación de ese órgano. En la mañana de ayer, cuadros de su equipo le insistieron en esa premisa. Era necesaria para tender puentes con los críticos del PCE y favorecer la paz interna. El coordinador aceptó. Sin pegas. Aunque eso le pudiera restar capacidad de influencia en el camino a la IX Asamblea. Porque lo que ya se asume es que él mismo, “con buena lógica”, según un dirigente, “no estará en esa comisión”, confirmó Javier Alcázar, responsable de Economía y Empleo. Él se encargó de explicar a la prensa el contenido de la reunión, a falta de que hoy Llamazares avance su primer análisis de la debacle. Retendrá intacto su papel de coordinador hasta el verano y, como avanzó ayer Público, conservará su acta de diputado toda la legislatura.

Aún no hay nombres para la comisión. Ni número de miembros cerrado. Alcázar ofreció tan sólo una aproximación: 8-10 personas “de consenso”. Queda tiempo para definir perfiles. Será la Presidencia de finales de marzo la encargada de hacerlo y de nombrar al presidente. El PCE ya ha puesto a un hombre sobre la mesa: Enrique de Santiago, uno de los tres rivales de Llamazares en la última asamblea, la de 2004.

La comisión deberá hacer de la asamblea un proceso “abierto”, en el que participen militantes, simpatizantes y votantes de IU. Escuchar a la sociedad para “reconstruir el papel de la izquierda alternativa” que, a pesar de la “consolidación del bipartidismo”, existe.

Ambiente constructivo

La reunión de la Permanente discurrió, según varios asistentes, con “serenidad, sin apenas tensiones” y con ánimo constructivo. De hecho, sólo hubo cinco abstenciones y no votos en contra (Enrique de Santiago, Marga Ferré, Alberto Arregui, Susana López y Ginés Fernández). Los críticos planteaban una “reflexión sobre la línea política” del federal y el reingreso de los tres expulsados en diciembre, Willy Meyer, Manuel Monereo y Felipe Alcaraz.

La dirección también templó las alarmas sobre dos asuntos. El primero, la “delicada situación económica” de IU tras el 9-M, que ya está estudiándose. Dos, el pacto de Ezker Batua con ANV en Mondragón. Arrepentimiento total, asumió Alcázar: “Es un accidente que nunca tuvo que producirse”.

 


1. Hay que cambiar la ley // La resolución traza un primer análisis de la crisis. IU culpa a la “lógica bipartidista” de su fracaso, a la tendencia bipolarizadora de los medios y a la ley electoral. IU se compromete a recoger firmas “a favor de una iniciativa popular masiva” que plantee la modificación de la norma.

2. No al 'desgaste interno' // “Han pesado años de confrontación y desgaste interno”. Se llama a una reflexión “compartida” de los cambios en la sociedad y se anima al trabajo. “Hay opciones para salir de aquí”. “No es la primera vez”.

3. El calendario // Mañana Llamazares se reúne con los líderes regionales. La Presidencia que forme la comisión se prevé para el 29 de marzo. Ésta convocará al Consejo Político para mediados de abril y éste fijará la IX Asamblea a mitad de junio.