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Mas defiende su derecho a poder votar como el rey

El PP censura al president por su voto secesionista en la consulta del domingo. Zapatero minimiza la participación en la iniciativa ciudadana

J. RAMÓN GONZÁLEZ CABEZAS

Las brasas de la consulta soberanista calentaron ayer el preludio del debate sobre la independencia. Interpelado por el PP y Ciudadanos en la sesión de control, Artur Mas llegó a citar al propio rey para defender su derecho a votar como ciudadano. El president sufrió ayer el embate de la doble presión ejercida por los sectores opuestos del Parlament.

"Yo, además de president de la Generalitat, soy un ciudadano de este país, y como ciudadano tengo todo el derecho de ir a votar, como el rey si un día va a votar en un referéndum, y es el jefe del Estado. ¿Me entiende? Exactamente igual". Así se expresó Mas en respuesta a la pregunta de la presidenta del PP de Catalunya,Alicia Sánchez Camacho. Por si no fuera suficiente, Mas también se apoyó en el jefe del Gobierno: "O como el presidente del Gobierno español cuando un día va a votar en un referéndum, esté o no de acuerdo el conjunto del pueblo español", añadió.

Desde Pekín, sin embargo, Zapatero, expresó su frialdad hacia la consulta y minimizó su alcance. "Todos podemos respetar los números y cada uno valora lo que son 18 de 100", dijo en alusión a la participación en las urnas, antes de añadir, sin más comentarios, que el Gobierno "no comparte bajo ningún concepto" la consulta de autodeterminación.

Alfredo Pérez Rubalcaba, sin embargo, utilizó otro tono al referirse a la efusión soberanista en Catalunya. En una conferencia en el foro Barcelona Tribuna, el número dos del Gobierno atribuyó el fenómeno al clima político actual y ha recordado que "nada es gratis en política". El ministro aceptó que, aunque el efecto de las consultas "es limitado, alguno tiene, sin duda". Rubalcaba esbozó una autocrítica y lamentó que el debate estatutario "haya generado lo contrario" de lo deseado y calificó de "obsceno" el papel de Rajoy en sus visitas a Catalunya.

"En tu camino hacia el Majestic [nombre del hotel donde se forjó el pacto entre CiU y PP en 1996] de nuevo, ¿cuántas cosas más puedes llegar a decir?", preguntó Rubalcaba, en alusión al apoyo del líder del PP a la reclamación de los 1.450 millones de euros del Fondo de Competividad. "No digo que venga a pedir perdón [a Catalunya], pero cabalgó a lomos de la catalanofobia y eso no es gratis", advirtió.

En el Parlament, sin embargo, Alicia Sánchez Camacho arremetió con inusual dureza contra Artur Mas por su participación en la consulta popular de Barcelona. La dirigente popular acusó con vehemencia al president de actuar de forma "irresponsable, sin sentido común ni sentido de Estado". "Ustedesjuegan con fuego y el que jue-ga con fuego se quema, y no se quemará solamente usted, sino todo el pueblo de Cataluña", advirtió la diputada popular. "Catalunya no se merece un presidente tan irresponsable. A partir de este momento añadió Sánchez-Camacho usted no representa la pluralidad de los catalanes, sino a una minoría que quiere independizarse del resto de España. Pero a mí usted ya no me representa", concluyó.

Sorprendido por la contundencia de la presidenta del PP, jaleada por los aplausos del grupo popular, Artur Mas atribuyó su tono al clima de la campaña preelectoral del 22-M,antes de defender su opción de voto con la misma vehemencia. "Tengo todo el derecho del mundo y ustedes este derecho no me lo quitarán. ¿Me entienden?", clamó el president, que también hubo de defenderse de la presión de Solidaritat y las críticas de ERC ante la postura de abstención de CiU en el debate posterior sobre la propuesta de declaración de independencia.

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