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La mejor comunicación... ¿la que no existe?

El Gobierno actúa como en el 'Alakrana'

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La historiadora norteamericana Barbara Tuchman escribía, en 1965, que ella acudía a los periódicos quizá más 'para detectar la atmósfera de un periodo' que para conocer la información sobre los hechos, ya que éstos solían sufrir una modificación o eran denegados. Si uno se aproxima a los medios de comunicación españoles, la percepción es muy clara: la historia reciente parece, a grandes rasgos, repetirse. Para ser más precisos: el periodo político 1993-1996 comienza a perfilar las características de los años 2009-2012.

Es esa 'atmósfera', la de aquellos años de plomo, la que renace. El último de los episodios es el que protagoniza Aminatou Haidar. Según la atmósfera que trasmiten la mayor parte de los medios de comunicación, el Gobierno español sería en esta historia, para decir lo menos, cómplice de la violación de los derechos humanos consumada por el régimen marroquí, dado el 'hecho probado' de que las autoridades españolas permitieron/facilitaron/colaboraron con las marroquíes en el regreso de la activista Haidar a Canarias.

Los medios y el PP han aprovechado el silencio del Ejecutivo

Según el Sindicato Unificado de la Policía (SUP), tras aterrizar en El Aaiún el avión que sale de Las Palmas, la policía marroquí retiene a la activista, quien al rellenar el formulario de entrada, deja constancia de que su nacionalidad es la del Sáhara Occidental, y la somete a un interrogatorio. Horas después, avisan al responsable de la nave que Aminatou Haidar no puede permanecer en territorio marroquí y que será devuelta en el avión, que en lugar de regresar a Las Palmas, desde donde había partido, lo hará a Lanzarote.

El responsable del avión telefonea al policía de servicio en Las Palmas, al que la comunica el incidente y éste, a su vez, consulta con el inspector jefe de turno. Haidar no tiene pasaporte marroquí y sólo tiene en su poder un permiso de residencia en España por razones humanitarias, para tratarse de una enfermedad.

El inspector jefe, según la investigación interna del SUP, cree que técnicamente la activista puede viajar con la tarjeta de residencia, pero dado que se trata de un incidente con Marruecos resuelve plantear el tema a la jefa superior de Policía de Canarias, María Concepción de Vega Caamaño. La jefa superior está de acuerdo con el inspector jefe. Sin embargo, decide comunicar el hecho a la sede de la calle del General Pardiñas, en Madrid.

Se pone en comunicación con Enrique Taborda, comisario general de Extranjería y Fronteras. Entiende Taborda, según el SUP, que Haidar está técnicamente habilitada con su tarjeta de residencia para ingresar en territorio español, sin pasaporte, a la luz de una interpretación de la ley de Extranjería, el real decreto que regula el control de puestos fronterizos y el acuerdo y el convenio de Schengen en la Unión Europea de 1985 y 1990, respectivamente.

Parece repetirse la atmósfera de los años de plomo de 1993-1996

Estos son los hechos según el SUP. En su investigación no aparece indicio alguno de que Taborda haya consultado con el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ni que se le hubiera pedido opinión a la delegación del Gobierno en Canarias sobre si Aminetu Haidar podía ser embarcada en el avión de retorno a Canarias.

El Gobierno, como ya ocurriera en el caso del secuestro del Alakrana y tantos otros incidentes, parece tener un lema: la mejor comunicación es la que no existe. Y los medios y el PP han aprovechado. Y aprovecharán...

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