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Un menor en la piel del villano

El adolescente acusado de violar y asesinar a Marta del Castillo reniega de su confesión inicial y se declara inocente ante el juez

ÁNGEL MUNÁRRIZ

Un adolescente apodado El Cuco se convirtió ayer en el primer imputado en sentarse en el banquillo de los acusados por la muerte de Marta del Castillo. El caso de esta menor sevillana asesinada cuando tenía 17 años, cuya cobertura informativa ha superado las fronteras éticas tradicionales en el tratamiento de hechos criminales ligados a menores, alumbra ahora con su potente foco a este joven, que tenía 15 años cuando Marta desapareció hace ahora dos años.

El Cuco, que se enfrenta a seis años de internamiento y tres de libertad vigilada lo máximo que prevé la Ley del Menor por violación y asesinato, se declaró ayer inocente ante el juez de Menores.

Decenas de personas lo esperaban para insultarlo a la salida del juzgado

"Es difícil, porque este caso es tan atroz y bárbaro que saca lo peor de nosotros mismos, pero no podemos olvidar su edad. No nos dejemos arrastrar. Como sociedad tenemos la responsabilidad de mantener la calma", declaró ayer José Chamizo, Defensor del Pueblo Andaluz. Chamizo lleva dos años denunciando los excesos en la cobertura de un caso que ya ha deparado situaciones como que un juez obligue a Telecinco a indemnizar con 6.000 euros a una ex novia menor de edad de Miguel Carcaño, el principal imputado, por haberla entrevistado en diversos espacios de la cadena a cara descubierta sobre aspectos íntimos de su relación con el joven ahora encarcelado.

La reiterada y fallida búsqueda del cuerpo, la fotogenia de sus jóvenes protagonistas, las versiones contradictorias, la fortaleza de los padres dolientes... Son muchos los elementos novelescos de una trama regada de detalles truculentos que, ilustrada con abundante material gráfico sacado de las redes sociales, ha ganado a lo largo de estos dos años una potencia de arrastre emocional que ayer volvió a quedar patente. Y esta vez, con un menor en el centro del relato y en el papel del villano.

La Policía Nacional estaba preparada. Una veintena de agentes custodiaba los dos principales accesos al edificio de la Audiencia Provincial de Sevilla desde antes de las 8.00 horas, cuando El Cuco fue introducido en un vehículo negro directamente en el garaje, a salvo de miradas curiosas.

«Es difícil, pero no olvidemos su edad», afirma el Defensor del Menor andaluz

A esa hora apenas habían llegado unos pocos de los más de cien periodistas acreditados para entrar en el edificio pese a que el juicio se celebra a puerta cerrada y sin medios. Pero para las 9.30, hora prevista para el inicio del juicio, las dos entradas eran un hervidero de medios al que poco a poco se iba sumando público. Hacía mucho frío. Eso pudo contribuir a que no se formara la marabunta de centenares de personas iracundas que durante la fase de instrucción llegó a protagonizar intentos de agresión contra los imputados. Ayer eran unas 50 personas, muchas de ellas ataviadas con camisetas de la plataforma Todos somos Marta y carteles pidiendo justicia, las que hacían guardia a las puertas del edificio mientras arriba, en la sala, El Cuco se sentaba ante el juez.

Ante la imposibilidad de reprobar directamente a El Cuco, el gentío abucheó a su llegada a su padrastro, Ángel, y su madre, Rosa María, que entraron al juzgado cubriendo sus rostros y protegidos por la policía. También hubo silbidos e insultos para Francisco Carrión y José Antonio Salazar, abogados de los imputados mayores de edad Javier Delgado, de 42 años, y María García, de 33, que en el caso del menor son testigos.

La sesión no deparó excesivas sorpresas. El juez de Menores 1, Alejandro Vián, rechazó suspender el juicio, como solicitaba el abogado de la familia de Marta, que planteó una cuestión de inconstitucionalidad para intentar que el proceso se celebre conjuntamente con el que tendrá lugar contra los cuatro adultos imputados.

El abogado de El Cuco, Fernando de Pablo, solicitó la anulación de la primera declaración de su cliente como testigo del caso ante el juez de instrucción 4, que investigó el papel de los adultos en el crimen. En dicha declaración el menor confesó haber colaborado en hacer desaparecer el cadáver arrojándolo al río Guadalquivir después de trasladarlo usando el coche de su madre.

El letrado sostiene que la confesión se produjo sin las debidas garantías legales. Por el mismo motivo pidió la anulación de la prueba de registro en el piso donde tuvo lugar el crimen, en la calle León XIII. El juez Vián rechazó ambas peticiones y El Cuco comenzó a declarar sobre las 11.30 horas.

El acusado se declaró inocente y siguió la línea de defensa que mantiene desde que se retractó de su confesión inicial. Negó haber estado en el piso de León XIII y afirmó haber pasado las horas clave con amigos haciendo botellón. Sobre su autoinculpación, la atribuyó a la presión policial. "No sé dónde está el cuerpo. Yo quiero que aparezca, me interesa", dijo sobre el paradero del cadáver, según dos personas que asistieron a la sesión.

La acusación contra El Cuco también se apoya en el hallazgo de ADN suyo en la habitación donde supuestamente tuvo lugar el crimen algo que él achaca a sus habituales visitas a la casa y a una de las múltiples versiones de Miguel Carcaño, según la cual el menor y él mismo golpearon, violaron y asesinaron a Marta.

El bufete Montero Aramburu, que ejerce la acusación particular, emitió un comunicado que destacaba las "contradicciones" del joven, del que dice que se mostró "tranquilo". El menor fue obligado a escuchar su declaración autoinculpatoria y a ver el vídeo de una reconstrucción en la que detallaba su paso por el piso de León XIII la noche del crimen.

"Lo ha visto, pero no ha reaccionado. Ha seguido diciendo que lo dijo porque estaba presionado", afirmó a la salida del juicio Antonio Casa-nueva, abuelo materno de la menor. Ante la pregunta de cómo había visto al menor, respondió que "muy frío y muy maduro". Según la descripción de quienes lo han visto, ya no es el muchacho escuchimizado de hace dos años. Ha ensanchado y se ha dejado el pelo largo, recogido en una coleta. Estos días los medios centran su cobertura del caso tanto en los detalles del caso como en el análisis biográfico y psicológico del menor.

Antonio Casanueva y Manuel del Castillo, tío paterno de la víctima, fueron los dos familiares autorizados por el juez para presenciar el juicio, al que también asistió un miembro del Equipo Psicosocial de la Junta responsable del seguimiento del acusado.

El padre de Marta, Antonio del Castillo, y su tío, Javier Casanueva, los principales portavoces de la familia e impulsores de su reclamación de un endurecimiento de la Ley del Menor y de la recuperación de la cadena perpetua revisable, acudieron al edificio de la Audiencia pero no pudieron entrar en la sala del juicio, ya que tienen que declarar como testigos el jueves. "Estamos decepcionados. Teníamos la esperanza de que contara dónde está el cuerpo. Que se derrumbara quizás... Pero bueno, esto también entraba dentro de lo esperable", explicó Javier Casanueva. Tanto dentro como fuera de la sala, los familiares de Marta mantuvieron una exquisita compostura.

El Cuco concluyó su turno ante la Justicia alrededor de las 13.15 horas. Luego le tocó a su padrastro, Ángel, que decidió acogerse a su derecho a no declarar. Al filo de las 14.00 horas un vehículo Peugeot 307 negro con los cristales traseros tintados sacó a El Cuco del edificio de la Audiencia por la puerta trasera. Más de 50 personas lo esperaban, dispuestas a evitar que se les escapara como por la mañana. Le gritaron, fundamentalmente, "asesino" e "hijo de puta".

Mañana está previsto que declaren como testigos los cuatro mayores de edad.

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