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Miles de personas se echan a la calle por la legalización de Sortu

Los firmantes del Acuerdo de Gernika dicen que no se van a rendir y que la sociedad es el "único motor" para cambiar la política del Gobierno

GUILLERMO MALAINA

Un día después de que la Sala del 61 del Tribunal Supremo hiciera público por el cauce oficial el auto contra Sortu, decenas de miles de personas se manifestaron en Bilbao para pedir su legalización. La protesta estaba convocada por la izquierda abertzale ilegalizada, EA, Aralar, Alternatiba y el resto de firmantes del Acuerdo de Gernika dentro de la dinámica abierta los últimos meses para movilizar a la sociedad vasca en favor de un proceso de paz. Según su análisis, la postura previa del Gobierno contra Sortu y ahora la negativa del Supremo a su inscripción en el registro de partidos, ante las elecciones del 22 de mayo, constituyen un intento del Estado por "hacer fracasar" su hoja de ruta para la pacificación y la "normalización política" de Euskadi.

La manifestación partió a las 17.40 horas de La Casilla tras una gran pancarta portada por los convocantes con el lema en euskara Euskal Herriarentzat normalizazioa. Legalizazioa orain (Normalización para Euskal Herria. Legalización ahora). Más atrás se situaron los promotores de Sortu Maider Etxebarria e Iñaki Zabaleta, una nutrida representación de la izquierda abertzale ilegalizada (Rufi Etxeberria, Jone Goirizelaia, Tasio Erkizia, Marian Beitialarrangoitia y Niko Moreno, entre otros), dirigentes de EA (Pello Urizar, Rafa Larreina y Maiorga Ramírez), el coordinador general de Aralar, Patxi Zabaleta; el líder de Alternatiba, Oskar Matute, la dirigente de Abertzaleen Batasuna Mertxe Colina, así como representantes de la mayoría sindical vasca con ELA y LAB a la cabeza.

El PNV, el único partido nacionalista ausente, no secundó la manifestación al entender que se trataba de apoyar a otra fuerza política antes de las elecciones. Y al contrario que en la anterior manifestación a favor de la legalización, celebrada el 19 de febrero, no dio libertad a sus bases para acudir. EB, que apoyó aquella protesta, se descolgó esta vez también por la cercanía de los comicios.

Los manifestantes seguirán "pidiendo respeto a todos los derechos"

La marcha discurrió prácticamente en silencio, sólo roto en algunos momentos por aplausos. Se repitieron las escenas de la manifestación de febrero, celebrada justo un día después de que la Fiscalía General corroborase su intención de demandar a Sortu ante el Supremo. Sin embargo, pese a que la movilización fue relevante, resultó menor y la cabeza de la marcha no se encontró con tantas dificultades para avanzar a lo largo de la calle Autonomía. Tampoco había manifestantes esperando para incorporarse a la misma al inicio de la calle Hurtado de Amézaga, a un kilómetro de la salida, como ocurrió en la anterior protesta.

En cualquier caso, la marcha se enmarca en la dinámica seguida por los firmantes del Acuerdo de Gernika para movilizar a la sociedad vasca en favor de su hoja de ruta para impulsar un proceso de paz. En la declaración leída al final, en las escalinatas del Ayuntamiento, por Maite Karrere y Mikel Totorika, de las juventudes de EA y la izquierda abertzale, reivindicaron que, una vez que ETA ha declarado un alto el fuego "general, permanente y verificable", ahora le corresponde al Estado dar pasos hacia un proceso de paz con el cese del uso de la "violencia" con "objetivos políticos". Esto significa en la práctica, según expusieron, acabar con la ilegalización, las detenciones y las "torturas".

Los firmantes del Acuerdo de Gernika advirtieron de que persistirán en su iniciativa hasta el cumplimiento por parte del Gobierno "punto por punto" de su hoja de ruta, y reivindicaron que la sociedad vasca es el "motor" y el "único protagonista" en este proceso con capacidad de hacer que el Estado cambie su postura.

"No nos podemos rendir", apelaron Karrere y Totorika en su intervención ante las miles de personas congregadas. "Seguiremos reclamando el respeto a todos los derechos humanos, civiles y políticos", afirmaron, en la clave de reivindicar la legalización, el final de "las torturas", el fin de la dispersión de los presos de ETA y también el "reconocimiento de todas las víctimas".

El PNV fue el único partido nacionalista ausente en la manifestación

Antes del inicio de la manifestación en La Casilla, la portavoz de la izquierda abertzale, Marian Beitialarrangoitia, mostró su confianza en que la sociedad vasca logre "romper" la "actitud de bloqueo del Estado" ante la legalización de Sortu: "Con movilizaciones masivas en la calle, como la de hoy, se está consiguiendo abrir las primeras grietas en la postura de bloqueo del Estado".

El coordinador de Aralar, Patxi Zabaleta, defendió que "no hay ninguna otra salida de normalización" más que la legalización "de todos los partidos" y que el Acuerdo de Gernika "no es preelectoral, sino de derechos humanos". "Es la verdadera hoja de ruta de la pacificación y la normalización", agregó para, acto seguido, lamentar la actitud del Gobierno contra Sortu: "La sentencia y el voto particular del Supremo son profundamente expresivos de que la normalización exige la libertad y la legalización".

El secretario general de EA, Pello Urizar, criticó la resolución "política" del Supremo sobre Sortu y advirtió de que "en breve se verá" que esa decisión "no tiene recorrido": "Estamos aquí para demostrar que la sociedad vasca se compromete en trabajar por una apuesta exclusivamente por las vías políticas".

El portavoz de Alternatiba, Oskar Matute, reivindicó, por su parte, que "cualquier ciudadano vasco debe exigir un marco democrático" en el que "todas las ideas tengan cabida" y "todas las personas puedan ser elegidas".

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