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Miles de personas se movilizan en Bilbao contra la política penitenciaria del PP

Una gigantesca manifestación pide el fin de la dispersión de los presos abertzales y la puesta en libertad de aquellos que se encuentran gravemente enfermos. "Queremos que esta imagen llegue hasta el último despacho de Madrid y París", destacan

La red ciudadana Sare celebra su habitual gran manifestación anual contra la "vulneración de derechos" y la dispersión de los presos de ETA, hoy en Bilbao.-REUTERS/Vincent West

DANILO ALBIN

@danialri

BILBAO.- Gentzane Callejo habría preferido no tener que coger nunca esta pancarta. Cuando el reloj bordeaba las 17.30, esta donostiarra de 69 años ayudó a desplegar un cartel de varios metros, en el que aparecía impreso un mensaje rotundo: "Derechos Humanos, Resolución, Paz. Presos vascos a Euskal Herria". Ella estaba allí para denunciar que su sobrino, el preso de ETA Jagoba Codó, sigue en la cárcel a pesar de sufrir espondilitis anquilosante. Sin delitos de sangre en su expediente y con las tres cuartas partes de condena cumplida, este recluso cumple con los requisitos legales para salir de prisión. Sin embargo, a la misma hora en que su tía y varias miles de personas se situaban detrás de la pancarta en Bilbao, él seguía en la cárcel de Castellón, a 500 kilómetros de su familia.

La movilización celebrada este sábado buscaba hacer visibles estas situaciones, calificadas por sus organizadores –la plataforma Sare (Red)- como claros ejemplos de la “política de venganza” que mantiene el gobierno del PP en materia carcelaria. Algunos días antes, ese mismo colectivo había presentado un informe que sustentaba tales acusaciones: a pesar del fin de la violencia de ETA, el Ejecutivo de Rajoy –y, en menor medida, el de Francois Hollande- mantiene a la mayoría de sus presos dispersados y alejados de sus lugares de residencia.

De los 351 presos del colectivo EPPK, apenas dos están en cárceles vascas

Los números no dejan margen de duda. De los 351 reclusos que hoy están integrados en el EPPK (Colectivo de Presos Políticos Vascos, por sus siglas en euskera), apenas dos se encuentran en cárceles vascas. Todos ellos han seguido los cauces legales para cumplir sus penas en prisiones cercanas a sus hogares, pero Instituciones Penitenciarias –que depende directamente del gobierno- desechó todas y cada una de las peticiones.

Este sábado, los familiares de los reclusos de ETA y de otras organizaciones de la izquierda abertzale marcharon juntos, detrás de la pancarta. Era fácil identificarles: llevaban atado al cuello el pañuelo blanco que simboliza las reivindicaciones de Etxerat (“A casa”), la asociación en la que están agrupados. “Este es el único fin de semana del año en el que nuestros familiares no recibirán visitas: hoy estamos aquí, en Bilbao, para recibir el apoyo y la solidaridad que nos ofrece la ciudadanía vasca”, afirmó a Público Urtzi Errazkin, portavoz de Etxerat.

“No pedimos nada que no esté en la ley española”

El acto comenzó con retraso debido a un accidente que se había registrado a la entrada de Bilbao, lo que provocó que los autobuses provenientes de distintas localidades vascas no consiguiesen llegar a la hora prevista. A medida que la manifestación avanzaba por las calles de Bilbao, los familiares recibían aplausos por parte de las personas que esperaban para sumarse en las aceras. Entonces hubo gritos contra la dispersión y a favor del acercamiento. También se pidió la libertad de los presos enfermos que siguen encarcelados. “No pedimos nada que no esté en la ley española”, resumió Callejo. El pasado miércoles, esta mujer formó parte de la delegación de Etxerat que visitó la sede del Parlamento Europeo en Bruselas, donde mantuvieron contactos con distintos europarlamentarios. El objetivo era similar al de la movilización de este sábado: denunciar la actitud “inmovilista” del gobierno español en el ámbito penitenciario.

Uno de los manifestantes contra la dispersión de los presos abertzales, hoy, en Bilbao.- y la dispersión de los presos de ETA, hoy en Bilbao. EFE/JAVIER ZORRILLA

La familiar del preso Jagoba Codó subrayó que “cinco años después de que ETA abandonase la lucha armada”, el Ejecutivo del PP “ha endurecido la política penitenciaria, algo que solo puede entenderse como una venganza”. “Por eso mismo, hoy pedimos ayuda para que, entre todos, hagamos ver al Estado español que no se puede mantener esta situación”, afirmó Callejo.

Junto a ella, también en la pancarta, estaban otras caras representativas de los años de sufrimiento. Una de ellas era Rosa Rodero, viuda del sargento de la Ertzaintza Joseba Goikoetxea, asesinado por ETA en 1993. La otra era Edurne Brouard, hija del ex parlamentario de HB Santi Brouard, víctima del GAL. En la cabecera de la manifestación las acompañaban dos ex presos, Mertxe Galdos y Juan Mari Olano, así como algunos rostros muy conocidos del mundo de la cultura vasca."Queremos que está imagen llegue hasta el último de los despachos de Madrid y París", afirmó durante la manifestación el portavoz de Sare y ex consejero de Justicia del Gobierno Vasco, Joseba Azkarraga.

Presencias y ausencias

La red ciudadana Sare celebra su habitual gran manifestación anual contra la "vulneración de derechos" y la dispersión de los presos de ETA, hoy en Bilbao. EFE/JAVIER ZORRILLA

Los dirigentes políticos y sindicales que apoyaban la movilización iban por detrás. Entre ellos se encontraba la plana mayor de EH Bildu, así como la secretaria general de Podemos Euskadi, Nagua Alba. Algunas horas antes de que Bilbao se colapsara, el número dos de la formación morada, Iñigo Errejón, había mostrado su adhesión a través de Twitter. “Todos los derechos para todas las personas. Ya no hay excusas. Bilboko kaleak betetzera. Nik #SalatzenDut” (A llenar las calles de Bilbao. #YoDenuncio), escribió el dirigente Podemos, haciendo alusión al lema principal –tanto en las calles como en las redes- de este acto. En efecto, el hashtag #SalatzenDut fue uno de los más empleados durante este sábado por los usuarios de Twitter.

El multitudinario acto de Bilbao también ha contado con el respaldo de otro de los rostros más conocidos del partido de los circulos, Juan Carlos Monedero. "¿Qué hace el 81% de los presos vascos a más de 500 kilómetros de Euskadi? ¿A quién beneficia esto? Para la paz, haga cada cual su parte", afirmó el cofundador de Podemos en Twitter.

Mientras estos mensajes circulaban a gran velocidad por las redes sociales, dos representantes políticos catalanes se presentaban en el parque de La Casilla (punto de salida de la manifestación) para hacer público su apoyo. Uno de ellos era el diputado de ERC Eduardo Reyes, quien declaró que "el Estado español no debe seguir con su política de venganza". El siguiente en hablar fue Juanma Rojas, integrante del Secretariado Nacional de la CUP. "La vulneración de derechos humanos es un componente más de la demofobia que tiene el Estado español", indicó.

Por su parte, tanto el Gobierno Vasco como los dos partidos que lo sustentan –PNV y PSE- decidieron no concurrir a esta cita. Tampoco hubo representantes de Ezker Anitza (filial vasca de IU) ni de Equo. Ambas formaciones –actualmente integradas en la coalición Elkarrekin Podemos- emitieron sendos comunicados en los que, si bien mostraban su desacuerdo con la política penitenciaria del PP, también exigían “la autocrítica y el deber de reparación por parte de quienes ejercieron la violencia y de quienes les apoyaron en ese lamentable camino”.

¿La última?

La manifestación concluyó en las escalinatas del ayuntamiento de Bilbao, donde los presentadores de televisión Nerea Alias y Andoni Aizpurua se encargaron de dar a conocer la declaración final. “Denunciamos a esa parte de la justicia que ha hecho saltar por los aires la necesaria división de poderes en ese Estado español que se dice democrático”, afirmaron.

Mientras los asistentes mantenían levantados los dedos de cartón con el lema “Yo denuncio”, Alias y Aizpurua se dirigieron aquellos que “mantienen actitudes basadas en la venganza” y que “apuestan por una lógica perversa de vencedores y vencidos”. También transmitieron un deseo que es, al mismo tiempo, un objetivo: conseguir que esta sea la última marcha contra las vulneraciones de derechos humanos en las cárceles.

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