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Montilla y el PSOE rebajan la tensión por el Estatut

Los socialistas evitan polemizar entre sí para facilitar un acuerdo en torno a la situación del Tribunal Constitucional

JUANMA ROMERO / FERRAN CASAS

PSC, Iniciativa per Catalunya Verds y CiU formalizarán hoy jueves su pulso al Tribunal Constitucional (TC). Votarán, junto con ERC, su resolución de defensa del Estatut y de apremio a la renovación del alto tribunal. Pero la intensidad de la prueba de fuerza de los socialistas catalanes hacia el PSOE cayó ayer varios puntos. PSC y Ferraz –la sede federal de los socialistas– dieron muestras de que ni uno ni otro quiere una crisis de partido, y menos a pocos meses de unas decisivas elecciones autonómicas en Catalunya. Mientras el president José Montilla calmaba las aguas desde Barcelona, afirmando que nunca hará de “pirómano o de insumiso”, en Madrid altos dirigentes del PSOE prometían que no habrá ningún “divorcio” con el PSC. No hay “preocupación”, sostienen.

El contenido de la moción pactada por Montilla y Artur Mas, líder de CiU, y registrada finalmente ayer, hacía prever esos posibles roces. Sobre todo por la controversia que arrojan dos de los cuatro puntos del texto. Uno, porque el Parlament se compromete a promover “todas las acciones a su alcance para lograr que el TC se declare incompetente” para fallar sobre el Estatut.

Y dos, porque se pide a los “grupos parlamentarios catalanes del Senado que impulsen en un plazo máximo de 30 días una propuesta de reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional” que permita apartar de sus funciones a los magistrados del TC con el mandato caducado. Hoy son cuatro los jueces del tribunal que agotaron en 2007 sus nueve años en el cargo: María Emilia Casas, la presidenta; Guillermo Jiménez, el vicepresidente y ponente del sexto borrador que está elaborando ahora; Jorge Rodríguez-Zapata y Vicente Conde. Un quinto, Roberto García-Calvo, falleció en 2008, y otro más, Pablo Pérez Tremps, fue recusado por el PP.

Cuando hoy se apruebe la resolución, el foco girará hacia Madrid. “La sangre no llegará al río, seguro”, ilustra una máxima responsable del PSOE. “Tenemos una relación suficientemente sólida con el PSC como para no hacernos daño”, añade otra dirigente. Por el momento, el PSOE está a la espera de ver cómo se traduce en las Cortes el acuerdo del Parlament. “No vamos a hablar de futuribles. Ahora es un juicio de valor de Catalunya, que respetamos. Cuando llegue un texto a Madrid, lo estudiaremos, fijaremos posición y negociaremos, como hacemos siempre. No habrá ninguna estrategia hasta que sepamos qué se pone concretamente encima de la mesa”, recalcan fuentes socialistas.

Lo que sí intentará el PSOE es que el pacto catalán no se traslade al Congreso. Allí, los 25 diputados del PSC no forman un grupo propio, como sí ocurre en el Senado, donde los socialistas catalanes comparten el grupo de la Entesa con ERC e ICV, lo que les ha permitido votar en ocasiones de forma distinta al PSOE, sin que se produjeran mayores fisuras. Ahora podría repetirse ese caso.

"Habrá ruido, pero al final no pasará nada", afirma rotunda una dirigente nacional

“Es cierto que en el Congreso el problema sería algo mayor para nosotros, pero es que además lo lógico es que se planteen todas las medidas en el Senado, que para eso es la Cámara territorial y la que tendría que elegir a los cuatro magistrados del TC con el mandato vencido”, defienden desde el Grupo Socialista en la Cámara Alta. Pero incluso en el caso de que CiU llevara el conflicto al Congreso, la cúpula del PSOE está convencida de que los 25 diputados del PSC no votarán de modo distinto a como ordene Ferraz. “Habrá ruido mediático, pero al final no pasará nada. Todos vamos a tratar de evitar que se produzca un choque PSOE-PSC. No habrá divorcio”, asegura una dirigente de peso en el partido. “Tenemos instrumentos parlamentarios, posiciones que se pueden flexibilizar”, refuerza.

Mientras, en el Parlament, en la sesión de control al Govern, Montilla no quiso ahondar en las diferencias con José Luis Rodríguez Zapatero. A preguntas del PP y Ciudadanos, que le acusaron de situarse extramuros de la legalidad y de violentar la autoridad del Estado, recordó que, según el Estatut, él es “el representante del Estado en Catalunya” y que, por tanto, no está en una actitud “ni de pirómano ni de insumiso”. Se trata de pedir “que se cumplan las leyes”, rubricó el president, que insistió además en que el Govern y CiU “harán cumplir” la resolución sin buscar por ello “plegar al TC”.

El president de la Generalitat recuerda que él representa al Estado en Catalunya

Hubo otro gesto. El PP le preguntó por las palabras de Zapatero, el martes en el pleno del Senado, cuando el jefe del Ejecutivo señaló que el TC “no puede abdicar” de su tarea de dirimir sobre el Estatut. Montilla se negó a “comentar declaraciones sacadas de contexto”. Tras hacer ver al PP que si no quería escenarios de conflicto debería “retirar su recurso”, se refirió a la actitud del PSOE y del presidente del Gobierno.

Montilla exhibió confianza en la capacidad de persuasión del PSC antes de que se empiece a tramitar la propuesta en las Cortes. “Ya verá usted –le dijo al conservador Daniel Sirera– cómo se modificará la ley. Es un asunto de sentido común y de hacer cumplir las reglas del juego. No se trata de cambiar el árbitro, sino de que este tenga los papeles en regla”, indicó de forma gráfica.

El PP subraya que Rodríguez Zapatero ya desautorizó la propuesta el martes en el Senado

El toma y daca dialéctico de más contenido lo tuvo Montilla con Joan Puigcercós, líder de ERC, que se negó a firmar la resolución, aunque sí la votará, para no avalar la “vía autonomista” que sostienen PSC y CiU. El president rehusó dar por muerto el Estado de las autonomías, recordó que el Estatut “está muy vivo” y que la vía de la España federal, que pasa por defender el autogobierno catalán, no se puede dar “por perdida”. “Sólo perderemos si tiramos la toalla”, le espetó afeando a Puigcercós la actitud de ERC, con la que Montilla no contaba y que le sirvió de pretexto a  Mas para amagar durante 24 horas, aunque sin demasiada convicción, con no firmar el texto conjunto. Al final lo hizo en lo que él mismo definió como un gesto de "hiperresponsabilidad".

Montilla, pues, no retrocedió en su posición, “adoptada desde la máxima legitimidad”. Tampoco concedió ayer a la oposición el placer de ahondar en sus diferencias con el PSOE.

El president tiene aún en mente su reunión con Mariano Rajoy. Ayer, de hecho, se supo que ya ha enviado por carta su petición al líder del PP.

1. Comisión General de las CCAA // José Montilla ya ha avanzado que quiere comparecer en la Comisión General de las Comunidades Autónomas del Senado, un foro de interlocución entre el Ejecutivo central, la Cámara y las autonomías, que en esta legislatura se ha reunido sólo seis veces. Montilla se acoge así al artículo 56 bis 3 del Reglamento del Senado. Ayer aún no se había registrado la petición. Para el PSOE sería una opción cómoda: dejaría más en evidencia el rechazo del PP a renovar el TC.

2. Reforma de la LOTC // El texto que hoy aprobará el Parlament contiene una llamada a los grupos catalanes del Senado (Entesa y CiU) para que en 30 días propongan una reforma de la Ley Orgánica del TC (LOTC). Aunque Zapatero ya dijo el martes que no conviene cambiar la norma, los largos tiempos de tramitación benefician al PSOE. “Habría que ver cómo es esa proposición de ley, que frente a ella se propongan textos alternativos, luego que el Pleno del Senado la tome en consideración, después pasaría al Congreso y más tarde otra vez a la Cámara Alta... Total, no llegaríamos nunca antes de las elecciones catalanas”, resumen fuentes socialistas en el Senado.

3. Una moción // Sería más sencillo de tramitar una moción de CiU o los partidos catalanes de izquierda, que tendría sólo valor político, y nunca vinculante para el Gobierno. En ese caso, se negociará. De entrada, el PSOE pone pegas a que se inste al TC a declararse incompetente, ya que sería “una colisión entre poderes del Estado”. Por lo demás, hay optimismo. “También vino el Estatut como una propuesta de máximos y luego se transaccionó en Madrid”, alega una senadora del PSOE. El PSC, por su parte, promete hacer lo que consigne el Govern. “Si votamos distinto en el Senado, no pasa nada. No significa ruptura, para nada. El proyecto del PSOE no se basa en ganar mociones, sino en un proyecto político sólido y común. No es que estemos cerca del PSC, es que somos la misma cosa”, señalan en la dirección del Grupo Socialista.

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