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Muere Angelita, una de las rosas de las JSU

DIEGO BARCALA

Angelita Cuesta, de 91 años, compañera de las rosas de las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas) juzgadas en 1940 en el Madrid de la posguerra por un tribunal fascista, murió el pasado jueves sin conocer el paradero de los restos de su padre fusilado. Vivía en Valencia desde que su hermana Mari Carmen, fallecida el pasado octubre, conocida entre las 13 rosas como la peque, fuera desterrada allí por su militancia comunista.

Angelita era la viva expresión de la tenacidad de los viejos militantes comunistas. Vivía sola a sus 91 años y había reanudado últimamente junto con su hermana la búsqueda de su padre Alfonso Cuesta, fusilado en 1939 durante los días en los que fueron detenidas en el Madrid franquista. En su búsqueda, Angelita acudió a Esperanza Aguirre tras el anuncio de la presidenta del Gobierno de la Comunidad de Madrid de que colaboraría con los familiares de fusilados.

Angelita recibió una carta que le dijo algo que ya sabía. Su padre fue fusilado en las tapias del cementerio del Este y enterrado en una fosa común. El coordinador del Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica Fundació Societat i Progrés, Matias Alonso, recordó ayer el enfado de Angelita cuando recibió la carta: 'Ella ya sabía que le habían fusilado y enterrado en una fosa, su problema es que esa fosa desapareció y los restos de su padre se perdieron en un osario. Es una búsqueda por resolver'.

Alfonso Cuesta tenía un concesionario de coches que puso a disposición del legítimo Gobierno republicano en la Guerra Civil. Con sus hijas detenidas, acusadas de rebelión, fue fusilado.

La sobrina de Angelita, Tina Guillem, recordó que el origen de la militancia comunista de su madre, Mari Carmen (la peque), y de Angelita procedía de la revolución minera de 1934. La madre de ambas era de Langreo (Asturias) y la familia se había conmovido con la represión de los mineros.

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