Estás leyendo: Nuestra 'Pequeña Italia'

Público
Público

Nuestra 'Pequeña Italia'

ERNESTO EKAIZER

En Little Italy (Pequeña Italia), un barrio de Manhattan, Nueva York, poblado en su origen por inmigrantes italianos, la fiesta más popular es la de San Genaro, patrono de Nápoles. En nuestra pequeña Italia particular, la precampaña de las elecciones autonómicas parece invocar a otro patrono imaginario. Los diez candidatos (cuatro imputados y seis implicados) que integran las listas del PP en el País Valencià y que han sido bendecidos por Mariano Rajoy podrían formar parte de lo que podría llamarse la campaña de San Paco. Esa lista es un verdadero festival organizado por Paco Camps.

Aunque el viernes no estaba contemplada en principio la aprobación de dicha lista, es lo cierto que la otra "pequeña Italia", la andaluza en la que el protagonista es el PSOE, parece haber inspirado a los estrategas de Génova a utilizar ese telón para suscribir sin más dilaciones la propuesta del PP valenciano. Pero claro, si Rajoy no sabe quién es Ricardo Costa, ¿cómo va a saber quiénes son los demás?

Las listas del PP valenciano son un festival montado por Paco Camps

Pero, además de sumar a la vida normal una manera presuntamente corrupta de hacer política, la táctica de Camps tiene fundamentos jurídicos.

Si un licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca y doctor por la Complutense, exministro y portavoz de Justicia del PP en el Congreso, como Federico Trillo, te dice que la estrategia es acabar con la causa judicial como tal, que aplica al caso la teoría de la novela La tapadera (John Grisham), donde el abogado McDeere lo resumía así: "Negar. Negar. Negar".

De esta táctica defensiva, Trillo ha pasado a la ofensiva. En Alicante lo ha venido a decir: el caso Gürtel es un montaje de policías y fiscales. Sigue el manual del caso Naseiro que conoce directamente.

Ayer tuvo su guinda. El primer instructor del caso, Baltasar Garzón, se sentará en el banquillo, como decidió ayer el Supremo, por un presunto delito de prevaricación al haber ordenado la escucha de las comunicaciones en prisión entre los acusados y sus abogados en la Gürtel. Verde y con asas. Se podía haber decretado la nulidad de esas pruebas, pero el auto abre la puerta a la voladura total del caso.

El festival de Camps con estas listas es la continuación de toda su estrategia jurídica anterior orientada ahora más hacia los jueces, para conseguir aquello que hasta ahora sólo ha logrado dilatar.

En lo inmediato está pendiente la decisión del Tribunal Superior de Valencia (TSJCV) sobre si el caso de los trajes sigue adelante o si, como pide Anticorrupción, se enjuician todos los presuntos ilícitos penales juntos, como debería ser. Si el TSJCV opta por esta última alternativa procesal, que es la más grave de las dos, se da la circunstancia perversa de que Camps y Trillo lo presentarán como una prueba de que el banquillo es una posibilidad remota. Camps, guiado por Trillo, piensa a lo grande. Piensa a lo Berlusconi.

Más noticias de Política y Sociedad