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Un peligroso juego que rondó la tragedia

Un niño se recupera tras participar en un desafío que consistía en aguantar sin respirar con una toalla atada al cuello

ALBERT MARTÍN VIDAL

El colegio Mireia de Montgat amanecía sin toallas en sus lavabos. Sus cerca de 750 alumnos llegaban a la escuela comentando la noticia que se había conocido la víspera y que estuvo cerca de terminar en tragedia.

Un niño que cursaba tercero de primaria era encontrado sin conocimiento en un lavabo de la escuela por otros alumnos. Corrieron a informar a una profesora, que se percató de que el menor no respiraba. Rápidamente se llamó al 061, que intubó al niño camino del hospital de la Vall d'Hebron.

El centro informó a los Mossos d'Esquadra, que iniciaron una investigación que rápidamente dio sus frutos: el pequeño, de nueve años, habría sido víctima de un macabro juego, conocido como la toalla, que varios alumnos ya habían realizado anteriormente.

La práctica consistía en rodearse el cuello con las toallas existentes en los lavabos y presionarlas de forma que fuera imposible respirar. Los niños hacían turnos y se cronometraban para comprobar quién era capaz de aguantar la respiración durante más tiempo.

Todo apunta a que el menor que perdió el conocimiento estaba en compañía de otro, a pesar de que los propios alumnos del centro admitían no saber de quién se trataba. Tras los temores iniciales de que el pequeño pudiera tener secuelas por la falta de oxígeno -hipoxia cerebral-, el hospital del Vall d'Hebron pudo ayer confirmar que el pequeño se encontraba en buen estado: "El paciente respira espontáneamente, está consciente, orientado y con las constantes vitales dentro de la normalidad".

Cinta, madre de una compañera de clase del pequeño que sufrió el percance, confirmaba el buen estado del niño. "He visitado a sus padres y están bien, muy agradecidos al apoyo que han recibido por parte de todo el mundo", decía. "Ésta ha sido una experiencia de la que hemos aprendido todos. Los niños deben ser conscientes de las consecuencias de lo que hacen", añadía.

El ambiente en el colegio, a pesar de la normalidad que trataron de transmitir los propios profesores, era distinto al habitual. A la salida de las clases, costaba encontrar un corrillo en que no se hablara de lo sucedido.

"Los profesores nos han dicho que no nos creamos lo que cuentan los niños", reconocía una alumna, que manejaba hasta tres versiones de lo ocurrido. "A nosotros nos han dicho que, cuando estén seguros de lo que ha pasado, nos lo explicarán", añadía otro. "Todavía no nos han dado ninguna explicación, pero seguro que en los próximos días nos mandarán una circular", señalaba una madre.

Unos metros más allá, otra explicaba que meses atrás, cuando los profesores tuvieron conciencia del peligroso juego que tenía lugar en el centro, prohibieron a los niños entrar en grupo al lavabo. Tras el susto del pasado martes, el centro ha tomado una decisión. Ayer mismo los toalleros aparecían vacíos. 

Fuentes de Los Mossos d’Esquadra afirmaban que la hipótesis de que se produjera un “accidente” en pleno juego era la más probable y prácticamente la única que se planteaban. Pero durante la misma tarde de los hechos se barajaron otras posibilidades.

Una de ellas apuntaba a que podía haber sido víctima de una agresión, y otra, a que podía haberse tratado de un intento de suicidio. Los investigadores  esperan que el restablecimiento del menor aclare el caso definitivamente.

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