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La Policía carga contra los manifestantes antifascistas de una marcha prohibida en Madrid

La concentración fue convocada en repulsa por el asesinato de Carlos Palomino. Algunos jóvenes han lanzado piedras a la Policía y han quemado contenedores

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Unas mil personas, entre vecinos y jóvenes 'antisistema', han ocupado las calles de Legazpi y Ronda de Valencia en una concentración que se convocó en repulsa por el asesinato de Carlos Palomino y que ha derivado en una carga policial con la que llegaron a arrinconar a decenas de jóvenes en las calles de Embajadores y Miguel Servet.

Algunos manifestantes han lanzado piedras y botellas a la Policía, y han quemado contenedores cuando la marcha llegaba a Embajadores.

'No es un delito ser antifascista' 

Sobre las cinco de la tarde los jóvenes, la mayoría menores de 30 años, iniciaron tímidamente un conato de concentración que estaba prohibida y que quedó prácticamente disuelta cuando aparecieron aproximadamente una treintena de furgones policiales y más de un centenar de efectivos antidisturbios que pidieron documentaciones y disolvieron los grupos.

Media hora más tarde, los manifestantes decidieron agruparse en el tramo de calle entre Legazpi y la Ronda de Valencia, donde, tras abuchear a los periodistas y negarse a comentar la situación con ellos, empezaron a lanzar consignas como 'Carlos, hermano, nosotros no olvidamos', que después se convirtieron en 'No es un delito ser antifascista' o 'Lo llaman democracia, pero no lo es', que fue finalmente en lema de la marcha.

Algunos vecinos declararon que seguían la manifestación en recuerdo del joven muerto por un militar hace 15 días, y contra la simbología nazi, y reprocharon a la policía que cargasen contra los manifestantes.

El tráfico también ha quedado interrumpido en varias ocasiones por la protesta, que había sido prohibida por la Delegación del Gobierno.

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