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Una potencia de la leche

Tineo (Asturias), cuna de ilustres republicanos, construye su futuro desde una economía hoy basada en la ganadería

PANCHO TRISTÁN

Asegura  el alcalde del municipio asturiano de Tineo, Marcelino Marcos, que al próximo presidente del Gobierno le pediría “que se mantenga una sensibilidad con las zonas rurales”. Este regidor socialista del que dicen en Asturias que es uno de los líderes del partido del puño y la rosa con más proyección en el Principado, cree que “la Ley de Desarrollo Sostenible tiene que significar una apuesta para que la gente se mantenga en el rural”.

Tineo es uno de esos municipios de esta otra España que se esfuerza por edificar un futuro desde el campo. Y los datos son bien ilustrativos. Este ayuntamiento en el que hay más de tres vacas por cada vecino -unas 38.000-, este Tineo que presume de ser el municipio que más leche produce en España, pierde población a marchas forzadas, como tantos otros: su censo se redujo hasta la mitad desde el año 1970 a la actualidad.

Tineo es hoy una población concerca de 11.800 habitantes situado unos 70 kilómetros al suroeste de Oviedo. Para los más forofos de la República, la visita resulta inevitable: de una de las aldeas de Tineo salió el general Rafael del Riego, el liberal, el del himno de la República. Y también era de Tineo José Maldonado, el último presidente de la II República en el exilio.

Construir un futuro

Así que hay una señora en un restaurante que cuenta que Maldonado murió con 101 años, y que ella estuvo con él muy al final. Y que Maldonado era un tipo estupendo. Y que Tineo “ya no es lo que era, si te parece pujante ahora... esto se está quedando en nada”.

Da la impresión de que el alcalde se ha empeñado en que esto no se quede en nada. Y quizás ese sea el secreto del éxito del regidor Marcelino Marcos, quizás sea por eso por lo que pasó de gobernar en coalición, con tan sólo seis ediles de su grupo en las butacas del concejo municipal, a darse el gusto de hacerse con una mayoría absoluta en las últimas elecciones municipales, en las que casi dobló el número de ediles: ahora son 11.

La receta del alcalde para edificar el futuro del municipio parte, como siempre, de la creación de empleo. Porque Tineo pertenece a esa interminable listas de ayuntamientos que en algunas de sus comunicaciones oficiales se refieren a hacer que “la pérdida de población se pueda detener”. Así que se han inventado dos polígonos industriales centrados en la agroindustria y una “ciudad del motor” con tres pistas en las que, según la información oficial, podrán disputarse “la práctica totalidad de competiciones”. Habla el alcalde: “Pensamos que sería lógico que en la tierra de Alonso o de Villa, Asturias, hubiese una ciudad del motor”. Se pusieron a la tarea y la están haciendo.

Y después el alcalde habla de la importancia del desarrollo del turismo rural, del sector forestal, o de las infraestructuras:la ansiada autovía que saque al pueblo del aislamiento. Y de la autovía habla también Cuco Nieto, el gerente de la Unión Ganadera de Tineo (UGATI), la cooperativa láctea más importante del municipio.

Cuco Nieto cree que “hay que ser optimistas con el municipio, porque Tineo está pegando”. Y deja para el capítulo de los problemas, vuelve a poner el del descenso de población: “Nuestro problema más grande es la falta de un relevo generacional en la ganadería”.

Asegura el gerente de UGATI que la ganadería es un buen negocio, pero que “el modo de vida agrario” no es el preferido de los más jóvenes, y que la única solución es ir a un nuevo modelo de empresas que permitan a los ganaderos llevar otra vida, “un régimen de trabajo  más profesionalizado”. Y es que por dinero no es. Allí se dice que el responsable de una oficina bancaria comenta que “en Tineo mueren muchos ricos”. Pero la gente sigue yéndose.

 

Sostiene el director de la Casa de la Cultura, Manuel Santiago Pérez Fernández, que Tineo es un pueblo de emprendedores. “La gente de aquí creó pastizales allí donde no existían”. Los vaqueiros, un grupo social dedicado a la ganadería, logró dotarse de un estatus tal que no rendían tributos a los señores ni a la Iglesia.

Y quizás todo ello tenga también algo que ver con el hecho de que de aquí salieron dos figuras de trascendencia histórica del republicanismo español. Rafael del Riego creó el himno liberal que lleva su nombre. Fue ejecutado por los monárquicos en 1823. Casi 150 años después, en 1970, José Maldonado asumía la Presidencia de la II República en el exilio. Antes había sido diputado, se exilió en 1938, y ocupo varias carteras del Gobierno en el exterior. Fue, hasta 1977, el último presidente de la II República. 

 

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