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El PP acusa a Álvarez-Cascos de mentir

Rajoy no le dijo que quería que fuera su candidato por Asturias

Y. G. / M. J. G.

El pasado martes, Francisco Álvarez-Cascos afirmó que el presidente del PP, Mariano Rajoy, le había dicho que quería que él fuera su candidato para Asturias. Los conservadores lo niegan tajantemente. "Eso no es verdad", aseguraron ayer fuentes de la dirección nacional.

Los que rodean al jefe de la oposición tienen la seguridad de que no se lo dijo de forma tan contundente. Primero, porque no es su estilo. Segundo, porque si lo hubiese decidido ya no habría habido vuelta atrás y el debate se habría acabado hace tiempo.l

El ex ministro de Fomento también cuenta siempre que la comunicación con la sede nacional se rompió tras su última entrevista con Rajoy, el pasado 17 de septiembre. Pero fuentes del PP mantienen que una persona estuvo tratando de mediar en esta situación, para que no estallara por los aires, hasta el último minuto. "Por supuesto que en todo este tiempo hemos estado intercediendo para que se arreglaran las cosas", explican.

En la cúpula conservadora tienen ahora claro que hay que ponerse a trabajar con su candidata Isabel Pérez-Espinosa. Y, durante estos días de convención, se han encargado de arroparla. Ayer, el vicesecretario de política territorial y líder del PP en Andalucía, Javier Arenas, lanzó un saludo "especialmente" a la que "será presidenta del Principado". Rajoy está convencido de que puede ganar Castilla-La Mancha o Balears el 22-M. Pero también es consciente de lo difícil que lo tiene en Extremadura y en tierras asturianas.

La única herida aún abierta por esta crisis que el PP se esfuerza por enterrar tiene el foco situado sobre la Comunidad de Madrid y su presidenta. Firme defensora de Cascos, Esperanza Aguirre sigue convencida de que habría sido el mejor candidato. El sábado dejó boquiabiertos a muchos en Sevilla cuando se marchó antes de que terminara la ponencia en la que ella misma participaba. No se quedó a escuchar la intervención de Pérez-Espinosa. Ayer tampoco estaba para oír la de Rajoy.

No descartan una coalición: "En la vida se han visto cosas sorprendentes"

Ahora al líder del PP se le pueden complicar aún más las cosas. La derecha teme el efecto Cascos y sabe que sus siglas pueden verse resentidas por la aparición del ex hombre fuerte de Aznar en la batalla política. En la formación regional creen que podría llegar a lograr tres escaños. Pero los que rodean a Rajoy advierten que, si obtiene más, el éxito podría llevarle a dar el salto a nivel nacional.

Más de un ex compañero de partido considera que Cascos tiene ganas de volver a pisar el Congreso y enfrentarse, en persona, al líder del PP. Desde sus filas valoran que, si ganan por mayoría absoluta, cualquier partido minoritario sería considerado insustancial. Pero si los votos no son suficientes, tanto "Foro España", como se podría llamar el de Cascos, como UPyD cobrarían relevancia.

En cualquier caso aún es pronto para ese escenario. Volviendo a las autonómicas, lo que descartan en el PP es que Cascos llegue a cualquier acuerdo con los socialistas, porque sería como ir "en contra de su religión". Los que rodean a Rajoy consideran hasta una coalición con él para poder gobernar: "En la vida se han visto cosas sorprendentes".

En el PP, donde muchos han lamentado su portazo, han extraído al menos una lección positiva de lo ocurrido. Piensan que ha favorecido la cohesión interna y la imagen de unidad de la que quería hacer gala, precisamente, Rajoy durante este cónclave. Para muchos fue clave que el presidente fundador, Manuel Fraga, calificara de "lamentable" la actitud de Cascos. "No lo entiendo", dijo el ex presidente de la Xunta, que había apoyado en un principio su regreso. Con la postura de Aznar, que se presentó como "disciplinado militante" al servicio de Rajoy, se dio por finiquitado.

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