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El PP alaba la labor del PSOE al coger el poder

De Guindos reconoce la "dedicación" de Salgado y dice que "ha sabido estar siempre a la altura de las circunstancias"

A. F. / A. R. / S. R. A. / A. M. V. / M. A.

Diplomacia en estado puro. El nuevo ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, escenificó ayer el fin de la crispación marca de la casa del PP, por lo menos en sus dominios. Sabe, y no le dolió decirlo, lo que ha pasado su antecesora. Y sabe sobre todo que le toca lidiar a él ahora con varias crisis cruzadas, dentro y fuera del país, y con la necesidad de pedir en 2012 a los implacables mercados, como poco, 160.000 millones de euros. A la exvicepresidenta, Elena Salgado, "le ha tocado bailar con el más feo", declaró De Guindos al recibir el traspaso de poderes. "Hay que reconocer su esfuerzo, dedicación y que siempre ha sabido estar a la altura de las circunstancias", añadió.

Tras la toma de posesión (que incluía la cartera de Competitividad de la mano de la exministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, y la de Comercio, de manos de Sebastián), De Guindos reconoció a un grupo de periodistas que ha consultado a Salgado sobre la situación de Europa y que se ha citado con ella "para después de Navidad" para volver a cambiar impresiones. "Para mí, su opiniónes muy importante", añadió.

Montoro defiende que no hará recortes, sino reformas, pero amarrando el déficit

De Guindos colocó "el mercado laboral, el sector financiero y la pérdida de competitividad como sus prioridades" y aseguró que "España volverá a la senda y los niveles de prosperidad que no deberían haberse abandonado nunca".

El guiño a Montoro fue tan cálido que pareció real. Tocaba talante, quién lo diría, y el ministro de Economía dijo que al Gobierno del PP (el de José María Aznar) le "trajo Montoro". "Fue mi mentor y es mi amigo", aseguró. Montoro, presente en la toma de posesión de De Guindos, le devolvió el gesto una hora después cuando le tocaba a él coger carteras (Hacienda y Administraciones Públicas), reconociendo como "un privilegio" volver a trabajar juntos. Ahora bien, a falta de vicepresidencia económica, Montoro recordó que "el corazón del Estado es Hacienda".

La situación económica "va a acabar pronto", añadió Montoro, y luego hizo un malabarismo al asegurar que no están "para hacer recortes, sino reformas", y apuntar al tiempo al "equilibrio presupuestario" como una de sus políticas vertebrales. Montoro señaló que "el Estado de las autonomías debe funcionar mejor". Fuentes cercanas al ministro citadas por Efe apuntaban ayer al nombramiento de Antonio Beteta, presente en la toma de posesión de Montoro, como secretario de Estado de AAPP.

Ana Pastor asegura que Fomento será clave en la recuperación

La nueva ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, hizo en su toma de posesión un guiño a sindicatos y patronal, con los que se comprometió a tener un "diálogo permanente" y a los que dijo considerar "imprescindibles". "Quiero que este Ministerio sea el del diálogo y de la reforma para el empleo", afirmó ante los secretarios generales de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, y los líderes de la CEOE y Cepyme, Juan Rosell y Jesús Terciado. Báñez, que, como no podía ser de otra manera, se refirió a los cinco millones de parados, dibujó tres ejes sobre los que trabajará: estabilidad en el empleo, flexibilidad interna y formación de los trabajadores.

Báñez quiere un "diálogo permanente" con sindicatos y patronal

Los primeros espadas de las grandes constructoras acudieron ayer a arropar a la nueva ministra de Fomento, como Florentino Pérez (ACS), Baldomero Falcones (FCC), Rafael del Pino (Ferrovial) y José Manuel y Juan Ignacio Entrecanales (Acciona). La exministra de Sanidad, Ana Pastor, que recibió la cartera de un emocionado José Blanco, aseguró que su prioridad es "procurar cuanto antes la recuperación" económica y que "el Ministerio de Fomento debe ser punta de lanza para ese cometido". La frase evocó la posibilidad de que haya un plan de inversión que esquive la tijera. Pastor apostó por "promover un AVE moderno, eficiente y su conexión con los aeropuertos".

El traspaso de cartera en el Ministerio de Industria, Energía y Turismo se de-sarrolló en un ambiente de cordialidad entre el ministro saliente, Miguel Sebastián, y el nuevo, José Manuel Soria, que confió en "estar a la altura" y, emocionado, alabó a su predecesor, un "gran economista" que, aseguró, ya el martes, en el Congreso, le dejó caer que sería ministro. Sin saberlo Soria (Rajoy, dice, le llamó esa misma noche), Sebastián le dijo: "Cuando quieras, me llamas y empezamos a hablar".

Soria estuvo arropado por numerosos empresarios del sector, como Rafael Villaseca (consejero delegado de Gas Natural) y Borja Prado (presidente de Endesa). También estuvo acompañado en todo momento por el diputado canario Guillermo Mariscal, que hoy podría ser nombrado secretario de Estado de Energía. Hubo dos destacadas ausencias: la de Ignacio Sánchez Galán (de viaje) y Antoni Brufau, presidentes, respectivamente, de Iberdrola y Repsol. Soria aseguró que entre sus prioridades estará llevar a cabo "lo antes posible" la reforma del mercado eléctrico y un plan para el turismo. Criticó, eso sí, el recorte retroactivo a las primas a las fotovoltaicas del anterior Gobierno. "Nunca es recomendable, a mitad del partido, cambiar las reglas", declaró.

El nuevo ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, trufó de chascarrillos su discurso. Conocido por sus degustaciones de carne de ternera en plena crisis de las vacas locas, aseguró comer "demasiado" y sentirse "como el del anuncio de El Almendro". Admitió que la conservación de la naturaleza son "aguas más desconocidas" para él que el área de Agricultura, de la que ya fue responsable con Aznar, y que le "va a requerir mucho esfuerzo para estar al nivel". Lamentó, además, que "los recursos financieros van a ser mucho más reducidos".

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