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El PP rechaza debatir la elección de su líder por primarias

Militantes madrileños presentan de nuevo la polémica enmienda del congreso de 2008

YOLANDA GONZÁLEZ

En 2008, cuando Mariano Rajoy estaba en sus horas más bajas de liderazgo, el XVI Congreso Nacional del PP rechazó una enmienda a la ponencia de estatutos de la formación que apostaba por la elección del presidente nacional de la formación por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto de todos los militantes. Se trataba según aseguraba por aquellos días su promotor, Iñigo Henríquez de Luna, presidente del PP del distrito madrileño de Salamanca, de hacer posible la idea de "un militante, un voto". Hoy, transcurridos más de tres años de aquella cita, la misma enmienda se ha quedado a las puertas de volver a ser debatida en el cónclave.

El pasado 31 de enero, el PP del distrito de Salamanca anunciaba que había presentado 78 enmiendas a las cinco ponencias que la formación conservadora someterá a votación en el congreso que se celebrará los días 17, 18 y 19 de febrero en Sevilla. Y aseguraba que el presidente del distrito Henríquez de Luna, hoy también portavoz del PP en la Asamblea de Madrid había vuelto a presentar "la enmienda de las primarias con el fin de profundizar" en la "democracia interna" del PP. Pero salvo cambios de última hora, los compromisarios acreditados para esta cita no tendrán la posibilidad de votar que su líder se escoja mediante primarias en las que participen de forma directa todos los militantes (más de 700.000) y no por delegados. Una iniciativa que en la anterior etapa precongresual gozó de pleno apoyo de Esperanza Aguirre y todo su equipo de fieles.

En el anterior cónclave, el entorno de Aguirre avaló esta iniciativa

Según ha podido saber Público, los encargados de examinar las enmiendas presentadas a las diferentes ponencias han trasladado a los promotores de la iniciativa de las primarias que esta no puede ser admitida. ¿El motivo? Argumentan que es imposible enmendar un artículo de los estatutos al que los ponentes no hayan puesto ninguna pega en sus trabajos previos.

Es decir, que dado que el artículo 30 de los estatutos, titulado "Democracia interna y procedimiento electoral", no ha sido tocado por los redactores de la ponencia no procede que se pueda rectificar. Varios dirigentes del partido coinciden en señalar que el motivo por el que no va a debatirse este texto no aparece por escrito en los propios estatutos de la formación. Pero que no es la primera vez que se esgrimen argumentos similares para frenar el debate de una enmienda en el plenario del Congreso.

Sólo se tocarán los artículos de los estatutos que marcan los ponentes

En este contexto, el PP del distrito de Salamanca pretende que a partir del próximo congreso del PP los militantes puedan enmendar todos los artículos de los estatutos y someterán a debate una enmienda al respecto que tiene más visos de prosperar que la de las primarias.

Es precisamente la enmienda de las primarias una de las que más erosionó el liderazgo de Mariano Rajoy en la anterior etapa precongresual, cuando desde determinados sectores del partido se amagaba con candidaturas alternativas y se criticaba la falta de democracia interna.

Uno de los sectores más críticos con el ahora presidente del Gobierno estaba radicado en el PP de Madrid, presidido por Esperanza Aguirre. No pocos en el partido aseguran que Henríquez de Luna debe gran parte de su cargo de portavoz del PP en la Cámara regional madrileña a la lealtad demostrada a la presidenta en los meses previos al congreso nacional que el PP celebró en 2008. No obstante, el propio Henríquez de Luna ha asegurado en más de una ocasión que su lucha por la democracia interna en el partido no es algo que se remonta al XVI Congreso Nacional del PP, sino a mucho más lejos en el tiempo.

Al final, la propuesta del PP del distrito madrileño de Salamanca no prosperó en 2008. Y se dio luz verde a una especie de miniprimarias en las que los militantes escogían a los compromisarios y estos, a su vez, al presidente del partido y a que el presidente del partido salga automáticamente elegido de cada congreso como candidato a las elecciones generales.

El PP llega al XVII Congreso de Sevilla en condiciones totalmente diferentes a las que llegó al de Valencia en 2008. Por aquel entonces, acababa de perder las generales; ahora, Rajoy las ha ganado por mayoría absoluta y nadie se atreve a cuestionar su liderazgo ni a plantear enmiendas impopulares que puedan generar tensiones dentro de la formación conservadora.

Tras el congreso nacional, llegarán los autonómicos y, después, los provinciales. Salvo excepciones, estas citas serán también muy tranquilas, puesto que el partido gobierna en gran parte de las comunidades.

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