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Protaurino en Catalunya, abolicionista en Canarias

El Partido Popular critica que se quieran prohibir las corridas de toros en el Parlament catalán, mientras que en el archipiélago impulsó su desaparición con una norma que todavía defiende

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El Partido Popular defiende la vigencia y legalidad de la llamada fiesta nacional, las corridas de toros, como ha dejado claro con motivo de la propuesta de reforma legal para prohibirla en Catalunya. La defiende para toda España salvo Canarias, comunidad en la que están prohibidas desde 1991, a propuesta del propio PP. La última corrida en el archipiélago había tenido lugar en 1983.

El líder del PP canario, José Manuel Soria, es vicepresidente del Ejecutivo autonómico, lo que le permitiría plantearle a sus socios de gobierno, Coalición Canaria (CC), retirar la norma que prohíbe la lidia. Y, en caso de no convencer a sus socios, el PP cuenta con 15 diputados en el Parlamento autonómico que podrían presentar en la Cámara iniciativas para levantar el veto a los toros.

La ley canaria cree 'especialmente indeseable' ganar dinero con la lidia

Una posibilidad que Soria ni ha planteado ni pretende plantear, a pesar de que el programa electoral con el que Mariano Rajoy se presentó a las elecciones generales de 2008 prometía la defensa y promoción de la fiesta en las comunidades autónomas como patrimonio cultural español.

En el PP de Canarias el criterio que prevalece es que los toros están bien prohibidos porque es 'especialmente indeseable la posibilidad legal de hacer negocio lucrativo de espectáculos basados fundamentalmente en el maltrato, sufrimiento y muerte de animales'. Así lo recoge el preámbulo de la ley canaria de protección de los animales, aprobada gracias al impulso de un diputado del PP canario, Miguel Cabrera, actual portavoz del Grupo Popular en la Cámara regional. Esa ley, que desterró la lidia de Canarias, fue avalada por unanimidad. El vicepresidente Soria, consultado por este periódico, declinó pronunciarse sobre la posible incoherencia entre el PP peninsular y el canario en materia taurina y señaló a Cabrera como 'el indicado para marcar la opinión del partido' en este asunto.

Para el portavoz del PP canario, los toros no sólo deberían estar prohibidos en su autonomía, sino 'en toda España', ya que lo considera una 'aberración'. Según Cabrera, no hay contradicción entre lo que defiende su partido para Catalunya y lo que defiende para Canarias, porque la prohibición que se votó en el Parlamento de las islas es 'como prohibir las peleas de dragones', en referencia al escaso arraigo de los festejos taurinos en las islas. En aquella ocasión, el PP dio libertad de voto a sus diputados, que optaron en bloque a favor de proscribir la lidia.

El PP gobierna en las islas y mantiene el veto a los toros vigente desde 1991

Frente a esta opinión, se encuentra la del PP catalán, que defiende la lidia con uñas y dientes. El más beligerante de sus diputados es Rafael Luna, para quien la solución al conflicto es sencilla: 'Los que no quieran ver sufrir un toro, que no vayan a la plaza. Hay que defender las libertades de las personas para gozar de la fiesta'. Luna critica la libertad de voto que el PSC ha otorgado a sus diputados en el Parlament por 'incoherente'.

A pesar de reconocer que los taurinos en Catalunya están en retroceso, Luna asegura que se les debe defender como minoría que son, 'como pasa con el movimiento gay y tantos otros'. Para Luna, la comparación con Canarias es algo 'irrisorio' porque en el archipiélago 'nunca ha habido tradición y se abolió lo que no existía'. En su día, los taurinos canarios se movilizaron en contra de la prohibición, una minoría cuyos derechos quedaron desatendidos.

Todos los diputados conservadores respaldaron en su día la prohibición

El diputado catalán del PP dice que si hubiera aficionados canarios que reclamaran de nuevo corridas de toros su partido en las islas debería atender su petición: '¿Por qué no?'.

'Ni de coña', responde Cabrera a esta posibilidad. Y zanja: 'Que mis compañeros de Catalunya hagan lo que quieran, pero en Canarias que ni lo intenten'.

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