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Protesta de Rajoy y Monti a Ucrania tras saltarse el veto de la UE

Los dos jefes de Gobierno envían una carta conjunta al presidente de Ucrania sobre el 'caso Timoshenko' que entregarán los embajadores de ambos países en Kiev

PÚBLICO.ES / EFE

En el fútbol, ya se sabe, también entran en la coctelera cuestiones extradeportivas. Dinero, por descontado –300.000 euros se embolsará cada jugador–. Y también política. La Eurocopa 2012 se ha visto empantanada por el caso Timoshenko. En los anteriores partidos jugados en Ucrania (cuartos contra Francia, semifinales contra Portugal), España cumplió con la decisión acordada por varios gobiernos europeos: hacer un vacío al Ejecutivo ucraniano y dar plantón. En ambos encuentros, de hecho, el único representante español fue el embajador en Ucrania, José Rodríguez Moyano. 

La razón se llama Yúlia Timoshenko. La líder opositora ingresó en prisión en agosto del año pasado acusada de malversación de fondos y evasión de impuestos. Sin embargo, la UE defiende que el juicio no respetó las garantías legales de la exprimera ministra –gran protagonista de la Revolución Naranja de 2004– y cuestionó la independencia de los tribunales ucranianos. 

Pero el boicot no llegó hasta la final. Mariano Rajoy y el italiano Mario Monti decidieron romper con el compromiso y presentarse en la final de esta noche en Kiev para apoyar a sus respectivas selecciones. Pero, casi como para lavar todo sentimiento de culpa, los dos jefes de Gobierno enviaron una carta conjunta al presidente ucraniano, el prorruso Víctor Yanukovich, en relación con el caso Timoshenko, que será entregada formalmente hoy lunes a los embajadores de ambos países en Kiev, según anunciaron fuentes de la Moncloa. Sin embargo, desde el Gobierno español no se ha desvelado el contenido del escrito.

El Ejecutivo ya había advertido hace días de que rompería el boicot si La Roja alcanzaba la final. El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, ya comentó el lunes pasado que Rajoy asistiría, porque el partido de final porque se trata de "un acontecimiento cualitativamente diferente" y la presencia del presidente del Gobierno era compatible con la protesta expresada ya a las autoridades de la exrepública soviética. No enviar ninguna representación a los encuentros de cuartos y de semifinal, prosiguió, ya era una señal política "suficientemente clara y significativa" de la postura española sobre el caso Timoshenko.

Rajoy ni dudó el viernes cuando le preguntaron si iría a la Eurocopa pese al veto institucional de la Unión: "Mi obligación es estar en la final apoyando a la selección como representante de todos los españoles". También había estado, con los príncipes, en el partido inaugural contra Italia en Gdansk (Polonia). Y no desde luego sin polémica, porque en aquel momento se acababa de anunciar el rescate de la banca española.

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