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Rajoy asume que 2012 "no va a ser bueno" a pesar de sus reformas

Achaca a la herencia socialista la puesta en marcha de medidas de ajuste que no gustan ni siquiera a miembros del Ejecutivo.

ELENA HERRERA

Habló de unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) "duros" y "dolorosos" y de medidas "que no gustan al Gobierno" pero que son "imprescindibles" y "necesarias" para el crecimiento y la lucha contra el paro. Sin embargo, y a pesar del catálogo de duras reformas y recortes que han planteado el Ejecutivo desde su llegada al poder, en 2012 tampoco se verá la luz al final del túnel. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, asumió este lunes frente a su Comité Ejecutivo Nacional que "no está en condiciones de darle buenas noticias a los españoles" y que este año "no va a ser bueno" para la recuperación de la economía.

Rajoy situó sus medidas en un entorno de "extrema dificultad" e intentó también sacar pecho recordando, por ejemplo, que no ha tocado las pensiones ni el sueldo de los funcionarios y que tampoco ha subido el IVA. "Nos ha tocado hacer en tres meses lo que no se ha hecho en ocho años. (...) Estamos poniendo los cimientos para la recuperación. No se ven, pero es lo más importante de todo", aseguró. En este sentido, recordó también que su Gobierno ha intentado ser "justo" y "equitativo" en el reparto de esfuerzos y expresó su "firme y decidida voluntad" de continuar con un proceso de reformas que, en el corto plazo, va a ser "complicado".

Ante la cúpula de su partido, reunida por primera vez desde el 17º Congreso del PP celebrado en Sevilla a mediados de febrero, Rajoy no habló de rescates o de intervención, pero dejó caer que la alternativa a sus medidas sería "infinitamente peor". "Es lo que hay que hacer para corregir errores del pasado y no ponernos en una situación peor de la que estamos", abundó. No faltaron por tanto en su discurso las críticas a sus predecesores en el Gobierno. Sin nombrarlos, acusó a los socialistas de "incumplir acuerdos y compromisos" en lo relativo al déficit, algo que, dijo, "se paga, y se paga muy caro". Y lanzó otro dardo, el de la falta de previsión con la que tanto se atizó a Zapatero. Así, aseguró que todo en su Gobierno "responde a un plan preconcebido y estudiado". "No hay improvisación alguna, como hemos visto en el pasado", aseveró.

El presidente también aprovechó el encuentro para pedir responsabilidad a los dirigentes políticos del PP en corporaciones locales y comunidades autónomas en una situación de "extrema dificultad", a los que pidió que actúen "en consecuencia" con lo que está haciendo el Gobierno. "No es el momento de pabellones, autopistas o aeropuertos. Es el momento de la recuperación de la economía española y hay que ser conscientes de que hay muchos españoles afectados por las decisiones que hemos tomado", afirmó. Lo que Rajoy no recordó es que hace justo un año, el entonces presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, inauguró un aeropuerto por el que todavía no ha circulado ningún avión y que el mandatario presentó como un aeródromo "para las personas". La infraestructura costó a las arcas públicas 140 millones de euros y su mantenimiento alcanza los 35 millones anuales.

Rajoy también aprovechó la cita para avanzar algunas de las medidas que van a aprobarse en los próximos meses con el objetivo de continuar con la agenda reformista. Entre ellas está la puesta en marcha del proceso de reforma de los servicios públicos o la culminación del plan de saneamiento y reestructuración del sistema financiero.

Fuera del foco de los medios, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, instó a sus compañeros de partido, informaron fuentes del PP, a "explicar" a la ciudadanía el Presupuesto para este 2012, cuyo desglose se hará público este martes. En este sentido, la mano derecha de Rajoy en el partido, asumió que, hasta ahora, la reforma laboral había sido la medida "más conflictiva" a la que se había enfrentando el PP, por lo que instó a los dirigentes conservadores a elaborar una "estrategia de defensa".

En su intervención ante los dirigentes conservadores, un discurso que pudo ser seguido por la prensa pero en el que no se admitieron preguntas, Rajoy no habló de los resultados de las autonómicas en Andalucía y Asturias, unos comicios que han dejado tocados a los conservadores en ambas comunidades. A puerta cerrada, según fuentes del PP, sí aceptó que le habría gustado tener una mayoría absoluta en Andalucía y asumió que su partido había tenido "problemas" en algunos pueblos pequeños, justo en los que más resistieron los socialistas. No obstante, mostró su "total y absoluto" apoyo a Javier Arenas y dijo que el PP andaluz tiene por delante "una gran responsabilidad" ante la posibilidad de que una alianza entre PSOE e IU resuelva la gobernabilidad en esa comunidad. La candidata del PP en Asturias, Mercedes Fernández, Cherines, también recibió el espaldarazo de su jefe de filas, que le instó a seguir trabajando "con arrojo y valentía".

Sin cámaras delante, relataron fuentes del partido, Arenas se mostró "orgulloso" del trabajo del PP en Andalucía y recordó que habían ganado tres elecciones consecutivas, en relación a las municipales de mayo de 2011 y las generales de noviembre pasado. Reconoció que no se habían cumplido las expectativas, pero dijo estar dispuesto a seguir trabajando en Andalucía "con el mismo empeño". También a puerta cerrada, Carlos Floriano, vicesecretario de Organización, alentó el discurso del miedo ante la posible coalición de izquierdas y animó al PP andaluz a estar preparado ante el posible fracaso del pacto PSOE-IU en Andalucía. Asimismo, Floriano apuntó algunas de las posibles causas del resultado en Andalucía. Entre ellas, según fuentes del PP, destacó el "voto oculto" del PSOE o, a su juicio, la separación por parte de José Antonio Griñán de las políticas de Zapatero o Rubalcaba.

Al menos ante los medios, Arenas recibió apoyo de buena parte de los dirigentes que acudieron al Comité Ejecutivo Nacional. El presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, aseguró que no creía que fuera bueno ajustar cuentas con los que ganan y dijo que el PP había dado el "respaldo inequívoco" a Arenas, del que resaltó que había ganado las elecciones.

El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, aseguró que el Comité había "cerrado filas" en torno a los dos candidatos conservadores en los pasados comicios y que les había "felicitado" por el trabajo realizado. El presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, consideró, sin embargo, que el cierre de filas no había sido necesario porque, dijo, en ningún momento las filas habían estado "abiertas". A su juicio, la respuesta del Comité a los candidatos puede resumirse en el "empeño en que el PP siga trabajando a pesar de las dificultades". Rita Barberá, por su parte, ensalzó el "resultado magnífico" y "objetivamente victorioso" en Andalucía. "Queríamos la responsabilidad de gobernar y no ha sido posible pero hay que seguir adelante", concluyó.