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Rajoy da su primer bandazo sin haber llegado al Gobierno

El PP da diez años de plazo para la devolución de los anticipos de las CCAA y pocas horas después lo desmiente

MARÍA JESÚS GÜEMES

El líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, ha estado meses lamentando "las improvisaciones" del Gobierno socialista. Y en más de una ocasión criticó a José Luis Rodríguez Zapatero por hacer anuncios "a tontas y a locas". Ayer, la "ceremonia de la confusión", que tanto denunció, recaló en su formación.

A primera hora de la mañana el coordinador de Política Autonómica y Local del Partido Popular, Juan Manuel Moreno, anunció en Los desayunos de TVE que el nuevo Ejecutivo tenía previsto ampliar "en torno a diez años" el plazo para la devolución de la deuda que las comunidades mantienen con el Estado por los anticipos de 2008 y 2009. Esta fue la solicitud que precisamente realizaron, por orden de Rajoy, los barones conservadores cuando acudieron al Consejo de Política Fiscal y Financiera el pasado mes de julio.

El líder conservador dice ahora que tiene que ver el estado real de las cuentas

Tan sólo unas horas después y cuando algunas comunidades ya habían comenzado a aplaudir la medida, el PP rectificó. El presidente de los conservadores andaluces y responsable territorial del partido, Javier Arenas, aclaró que de momento "no se puede afrontar" esta cuestión. Sólo se valorará cuando se tenga "el estado real de las cuentas públicas, en lo que significa el déficit y la evolución de la tesorería". La frase recordó mucho al famoso "depende" que empleó Rajoy cuando le preguntaron qué iba a hacer con el sueldo de los funcionarios y las pensiones.

Arenas salió a dar una rueda de prensa acompañado de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, para informar sobre la reunión que Rajoy había mantenido con sus presidentes autonómicos. El dirigente andaluz aseguró que de ese tema no se había tratado "absolutamente nada" aunque a la salida del encuentro el presidente de la Rioja, Pedro Sanz, sostuvo que había estado "sobre la mesa" y aseguró que llegaría el día en que se abordaría "desde la mejor voluntad". No se comprometió a nada. Y así fue como el PP vivió su primer bandazo sin haber llegado aún al poder.

Tras reunirse con banqueros y agentes sociales, Rajoy quería hacerse ayer la foto con sus representantes territoriales sobre todo porque desde el pasado 22 de mayo la derecha gobierna en 11 comunidades. Era la única instantánea que le faltaba para presentarse la semana que viene ante Europa con la carpeta de los deberes.

Todo las CCAA del PP se comprometen a cumplir el objetivo de déficit

De ese modo podrá decirle a Angela Merkel y Sarkozy que ya ha activado el saneamiento financiero, que ha acelerado una nueva reforma del mercado laboral y, por último que ha arrancado a los suyos el compromiso de que todos, sin excepción, cumplirán el objetivo de déficit.

Rajoy aprovechó para adelantar a sus cargos que trabajará con el objetivo de eliminar duplicidades administrativas. "El camino es intentar una competencia en una administración. Hoy hay multitud de asuntos públicos que se están abordando desde varias administraciones, lo que dificulta la eficacia y encarece la prestación de los servicios públicos", comentó Arenas al resumir las palabras de su jefe de filas, porque este decidió no comparecer de nuevo ante la prensa. Lleva sin dirigirse a la opinión pública desde la noche de la victoria electoral.

El PP también informó de que cuando el nuevo Gobierno asuma sus responsabilidades se creará un grupo de trabajo para "plantear la reforma en la prestación de servicios, sin afectar nunca a los derechos básicos de los ciudadanos". Y, por último, indicó que todos sus presidentes regionales se comprometían a trasladar la reforma constitucional, a través de leyes de techo de gasto, al conjunto de las comunidades.

Durante su turno de intervención ante los medios, Cospedal comentó que no habían realizado una previsión de ingresos para el próximo ejercicio, que no se habían planteado celebrar un Consejo de Política Fiscal y que tampoco habían pensado en adelantar a las comunidades el fondo de competitividad que algunas ya han solicitado. La mano derecha de Rajoy insistió en que "lo primero es conocer la liquidación de la cuenta de 2011". "Antes de saber eso con mayor precisión no se puede fijar una fecha, ni se puede acordar ninguna devolución", defendió mientras aseguraba, eso sí, que la intención del presidente in péctore es la de convocar la Conferencia de Presidentes una vez sea investido.

Tras conocerse que Castilla-La Mancha, País Valencià y Murcia son las tres comunidades que acumulan los mayores números rojos, Cospedal explicó que esas cifras correspondían a la "liquidación del tercer trimestre" y que, por tanto, "aún falta el cuarto", por lo que no son datos "definitivos". "Y quien se acoja a ellos se está equivocando. Hay algunos que incluso pretenden cerrar el año sin computar un mes", se quejó.

Del cuarto trimestre se habló largo y tendido en el cónclave, al que luego siguió un almuerzo. Algunos barones expresaron miedo a lo que se pueda conocer entonces. Tienen claro que todo se va a "disparar" y, sobre todo, el desempleo. "Sobrepasará los cinco millones", sostuvo uno de los asistentes a la cita. Otro indicó que va a ser "muy duro" y va "a subir todo de nuevo", refiriéndose al déficit, a pesar de los recortes aplicados.

Los mandatarios del PP vieron a Rajoy ya "muy presidente". "Con la sensación de objetivo conseguido pero con el peso de la responsabilidad encima", resumía uno de ellos mientras contaba que su jefe de filas les había explicado que los tres primeros meses de Gobierno van a ser "decisivos" por las reformas y los Presupuestos que se presenten.

Un cargo del PP reconocía haber visto a Rajoy "preocupado" y "pensando en Europa, porque marca las pautas". El líder del PP pidió a todos "un nuevo esfuerzo" para reducir el déficit. "Nos ha dicho que nos apretemos el cinturón. Más. Más exigencia y más control del gasto", decía uno de los responsables territoriales que ya ha realizado su "tijeretazo".

No evitaron el tema de los ajustes. Rajoy pidió a sus presidentes que le dieran otra vuelta de tuerca más a la situación pero sin tocar sanidad, educación y políticas sociales. Es consciente de que la gente se le echaría encima y de que podría llegar a afectar gravemente las expectativas del PP para hacerse con la Junta de Andalucía en marzo. La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, resumió a la perfección la sensación que flotaba en el ambiente, cuando al abandonar la sede nacional comentó que se avecina un tiempo de "sacrificios" .

Al terminar la cita, muchos barones utilizaron la situación económica para justificar por qué no han exigido a su presidente lo que sí reclamaban a Zapatero hace tan sólo cuatro meses. "Hasta que no llegue la hora de la verdad él no se puede comprometer a nada", sostenían en el PP tirando todos del mismo argumentario.

Rajoy, obsesionado con el déficit, se interesó por la situación de sus comunidades. Por cómo habían logrado rebajarlo y, sobre todo, por la previsión de cómo pueden acabar este año que deben cerrar con un 1,3%. "Oye, ¿y tú cómo lo llevas? ¿Cómo te va?", fue la manera informal en la que les preguntó por ello. La respuesta no debió gustarle mucho, porque se encontró con que será superior a lo previsto.

Al encuentro sólo faltaron el titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y su homólogo de Murcia, Ramón Luis Valcárcel. También faltó el líder del PP vasco, Antonio Basagoiti. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se incorporó más tarde, al término de un acto de aniversario de la Constitución.

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