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Rajoy mantiene su silencio sobre el futuro de Bárcenas

El líder del PP reta por primera vez a Zapatero a someterse a una moción de confianza en el Parlamento. Rajoy asegura que el Gobierno camina "como un zombi en minoría en el Congreso"

MIGUEL ÁNGEL MARFULL

Era su primera intervención pública desde el que el Tribunal Supremo asumió la investigación de los aforados del PP Luis Bárcenas y Jesús Merino, y Mariano Rajoy desaprovechó la ocasión de valorar este nuevo paso judicial en la estela del caso Gürtel. Ni una palabra, ni un gesto.

Hermético desde que el pasado miércoles el Supremo asumiera la causa, en la que se investiga al tesorero del PP por un presunto delito fiscal y otro de cohecho, Rajoy se mantuvo fiel a su estrategia de preferir el atril de su partido a los micrófonos de la prensa, y colocó una nueva fila de ladrillos en el espeso muro de su silencio. Ayer tampoco dio la cara por tercer día consecutivo. Para adornar esta pared vacía de respuestas, el líder del PP quiso buscar una cortina que maquillara su falta de reacción y la encontró buscando debilidad en el adversario, retando a Rodríguez Zapatero a someterse a una cuestión de confianza.

Es la primera vez que lo hace. Hasta ahora había sido la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, la única que, desde la dirección de partido conservador, había solemnizado la exigencia de los conservadores de que el presidente del Gobierno se atreviera a medir su fuerza en el Parlamento.

El desafío tiene los efectos prácticos de un simple deseo, ya que es una facultad exclusiva del jefe del Ejecutivo someterse a la confianza de las Cortes, pero resuena con eco.

Castigado por la tormenta del caso Gürtel, y acunado por el viento favorable de su victoria en las elecciones gallegas y europeas, el presidente del PP acarició el mismo objeto de deseo que Cospedal. El Gobierno "camina como un zombi en minoría en el Congreso diciendo un día una cosa y al día siguiente la contraria", arrancó Rajoy para prologar su reto.

Esa política de vaivén del Ejecutivo se sustancia, según el líder del PP en una consecuencia. Zapatero es "absolutamente incapaz de presentar, como es su obligación, una moción de confianza en las Cortes Generales para decir qué es lo que quiere hacer con España".

La fortaleza verbal que exhibió para desenvainar este desafío contrastó con la debilidad que reflejó su silencio sepulcral ante el complicado horizonte de su tesorero.

Rajoy jugaba este viernes en casa como pocas veces, en Ávila, provincia que es más que un simple granero de votos para el PP. Es la provincia española con mayor porcentaje de voto conservador; seis de cada diez votantes eligen al partido de Rajoy, 232 de sus 248 municipios están regidos por los conservadores.

En una de las pocas islas socialistas de la provincia, la localidad de Arenas de San Pedro, Rajoy regaló a quienes le escuchaban, dos centenares de seguidores citados para una comida con él de aperitivo la esperanza de un cambio político "que está aquí y va a protagonizar el PP con millones de españoles".

Alrededor de ese menú giró después el primer plato, el segundo y el postre de su intervención. Buscó aplausos con el recuerdo a la victoria de Alberto Núñez Feijóo en Galicia, y del PP en las europeas, y los encontró mencionando el cambio de Gobierno en Euskadi. Más abrazado a la lírica, Rajoy proclamó que en el País Vasco "crece cada vez más la flor de la unidad nacional española". Las elecciones al Parlamento Europeo del 7 de junio lideran esta tendencia al cambio, según reiteró.

Ese futuro que Rajoy espera conservador ayudará a enterrar un pasado presidido por Rodríguez Zapatero y, de paso, echar tierra también sobre las ideologías: "El problema de España no es ideológico, sino que hay un gobierno rematadamante malo, el peor desde 1977 en España". ¿Por qué? Porque gobierna "a golpe de idea", según el líder del PP. ¿Quiénes? "Unos cuantos señores y señoras que se sientan en el Consejo de Ministros y que hacen lo que se les va ocurriendo".

Los resultados electorales, cree Rajoy, le dan la razón: "Cada vez son más los españoles que ven esto", predicó el líder del PP como postre de su almuerzo mitin, al que Bárcenas no estuvo invitado. "Nosotros podemos equivocarnos dijo el líder conservador; el único que no se equivoca es el señor Zapatero, pero sabemos rectificar". Otras son las voces dentro del PP que confían en que Rajoy aparte a su tesorero de la caja del partido. El presidente del PP, con su silencio, mantuvo ayer intacta su confianza en Bárcenas. Quien sí habló fue su vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons.

En declaraciones a Canal 9, Pons garantizó que el PP será "tan duro como tenga que ser" con el también senador por Cantabria" cuando "tenga todos los elementos encima de la mesa". Insistió en la necesidad de que se levante el secreto de sumario antes de tomar una decisión.

La próxima semana, el líder del PP seguirá pisando Castilla y León. El lunes y martes ha convocado al Comité de Dirección de su partido al parador de la Granja (Segovia) para analizar la estrategia a seguir en los próximos meses. La cúpula del partido establecerá las directrices en materia de financiación autonómica y a la hora de aportar soluciones a la crisis. También se abordarán las próximas citas electorales autónomicas y municipales.

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