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Rajoy no tiene con quien pactar

Al PP sólo le queda Coalición Canaria, porque la brecha con los nacionalistas catalanes y vascos en aumento.

MARÍA JESÚS GÜEMES

En el PP barajan el 2 de marzo de 2008 como fecha probable para las elecciones generales. Pero, en el fondo, el día es lo de menos. Lo importante es el resultado. Los dirigentes conservadores se resisten a contemplar la derrota. Aunque para algunos habría un escenario aún peor. Les preocupa más ganar y no tener con quién gobernar.

Tanto José Luis Rodríguez Zapatero como Mariano Rajoy han dado su palabra de que el partido que alcance mayor número de votos sea el que gobierne. Ambos son conscientes de lo lejos que queda la mayoría absoluta. Así que toca saber con quién pactar. En esa tesitura, el PP lo tiene más difícil que el PSOE. Todo apunta a que la imagen de soledad parlamentaria que ha vivido a lo largo de esta legislatura se convierta en un cromo repetido.

La tesis que recorre las filas del PP es que si Zapatero se ha comprometido "lo lógico es que los socialistas se abstengan en la votación de investidura y faciliten que gobernemos por mayoría simple". Los asesores del presidente del PP hacen cálculos: de ese modo no haría falta un pacto de legislatura, bastaría con acuerdos puntuales y los nacionalistas no podrían apretarles las tuercas...

"CiU Está radicalizada"

¿Pero y si necesitan sacar adelante una ley transcendental? ¿Podrían contar con CiU, PNV o Coalición Canaria, sus antiguos socios? La relación con la federación dirigida por Artur Mas es cada día más complicada. El presidente del PP de Cataluña, Daniel Sirera, cree imposible llegar a cualquier tipo de acuerdo con ellos porque "están absolutamente radicalizados".

Además, el Estatuto de Cataluña sigue siendo un gran obstáculo. La formación catalana no hace más que poner como condición a su apoyo que el PP retire su recurso de inconstitucionalidad. Pero Jorge Fernández Díaz, diputado por Barcelona, afirma que su partido no lo hará de ninguna de las maneras: "A nadie se le puede pedir, lo que no se puede dar. Y se lo vamos diciendo ya para que vayan tomando nota y vean que nosotros no vamos a ir mendigando nada".

Esta situación sólo podría desatascarse si el Tribunal Constitucional se pronunciase antes de las generales. Desde Génova saben que es improbable pero defienden que, para ellos, sería lo mejor. Aseguran que su interés no obedece a razones electorales, sino porque piensan que los ciudadanos "tienen que ir a votar conociendo la sentencia".

En el PP hay quien bromea diciendo que la situación se resuelve "dándole una cartera a Duran Lleida". Desde luego, Fernández ve a los nacionalistas catalanes muy "desorientados" y está seguro de que "ante la posibilidad de tocar poder" habrá una "absoluta capacidad de adaptación". A pesar de todo, para un ex ministro de Aznar "la historia se retuerce. Sobre todo porque ahora a Mas se le ha ocurrido la idea de refundar el catalanismo y eso es muy peligroso".

Aproximación cero al PNV

En el País Vasco es aún más difícil tender puentes. La convocatoria popular de Juan José Ibarretxe para el próximo 25 de octubre planea sobre sus cabezas. Carmelo Barrio, el secretario general del PP vasco, cree que "hoy el PNV comparte el discurso político de ETA-Batasuna". Por eso "hay posibilidad cero de acuerdo con los nacionalistas. Nosotros siempre les estaremos llamando a abandonar la línea de la radicalización. Pero entre el referéndum ilegal y la ponencia política no van encaminados precisamente en esa dirección sino hacia la independencia y la ruptura".

Para Barrio entre el PP y el PNV "no puede haber nada estrátegico ni de unidad de acción". Ni siquiera cree que con Imaz, con quien Rajoy llegó a reunirse en alguna ocasión, las cosas pudieran ser de otro modo. "Éste siempre ha sido un maestro de disfrazar el discurso pero él ha participado en el juego", comentan desde el PP vasco.

El ex alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso, considera que "lo que necesita España es un acuerdo de los dos grandes partidos". "No tenemos que repetir eternamente el juego de que el partido que gana pacta con los minoritarios y trata de aislar al partido de la oposición. Es un disparate. Lo único a lo que contribuye es que éstos se vuelvan más exigentes y realicen un permanente chantaje sobre el Estado. Hay que cortar ese círculo endemoniado", explica.

Es una idea que en su partido va cobrando fuerza. De hecho, Rajoy en su acto de autoproclamación ya hablaba de un "Nuevo Consenso, con mayúsculas" para abrir "una nueva etapa de estabilidad, progreso y bienestar para la sociedad española. Un Nuevo Consenso que sirva a todos, piense en todos y exija a todos".

Además, el líder del PP dejaba claro que de gobernar no va a ceder un ápice: "Sé que existen los nacionalistas, he convivido con ellos y puedo seguir haciéndolo, pero también han de saber que defenderé hasta el último aliento que la soberanía nacional es única e indivisible. Ya es hora de poner cordura en esta subasta de soberanismo".

A pesar de todo en la cúpula de dirección del PP opinan que una vez en el poder "las cosas se solucionan por sí solas". Recuerdan que en el 96 obtuvieron 156 escaños y que, tras dos meses de negociaciones, Aznar logró el respaldo de los nacionalistas canarios, vascos y catalanes para un acuerdo de legislatura y por la gobernabilidad. Rajoy fue su artífice. Lo que ocurre es que en dicho pacto se asumían planteamientos de los otros partidos políticos, algo que ahora estaría por ver.

Sintonía con CC

A día de hoy esa posibilidad sólo se podría concretar con Coalición Canaria. CC siempre ha pactado con el partido que gobierna en Madrid. Pero es que, además, la sintonía ha crecido desde que los nacionalistas canarios mandan a nivel autonómico gracias a un pacto prográmatico con el PP. Para el equipo de Paulino Rivero, todo se puede resolver con determinados gestos y un mensaje moderado.

A pesar de todo, en el PP hay quien duda de la palabra de Zapatero y su mayor pesadilla es que se reproduzca a nivel nacional un tripartito a la catalana. "Que eso ocurra a nivel autonómico o local pase, pero si ocurriera en España se abriría un escenario político bastante complejo de administrar. Más allá del compromiso de Zapatero, es que no es propio. Sería un pacto de todos contra uno", dice un alto cargo del PP.

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