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El recorte en Catalunya se ceba con los hospitales

La Generalitat ultima un recorte de mil millones para atajar su déficit

DANI CORDERO

La Generalitat ultima un profundo recorte presupuestario en la sanidad que supondrá una reducción de mil millo-nes de euros, el 10% de los recursos con los que contó el pasado ejercicio. Para hacerlo, el Departament de Salut ha informado a los centros de qué partida disponen para que sean ellos mismos los que apliquen las medidas que consideren más efectivas para llevar a cabo el recorte. Un ejemplo, como avanzaba Público el pasado sábado, será la propuesta del hospital de Bellvitge para cerrar entre el 20 de junio y el 30 de septiembre nueve de sus 16 plantas asistenciales. Además, cerrará todos sus quirófanos por la tarde, perdiendo un 40% de toda su capacidad quirúrgica.

Los ocho hospitales del Institut Català de la Salut, con sus 20.000 trabajadores, sufrirán buena parte del recorte, pero también están avisados del recorte los centros concertados y la industria farmacéutica. Los sindicatos advierten de que el drástico recorte pone en duda hasta a 5.000 empleados sanitarios.

Las direcciones de los centros hospitalarios cerrarán plantas

En el curso de las próximas tres semanas se conocerá la importancia del recorte, que algunos sindicatos consideran una "reconversión" del sector. Ayer, el conseller de Salut, Boi Ruiz, aseguró que "no podemos seguir gastando de los presupuestado". CiU acusa al Tripartito de la dimensión de los recortes planteados.

El gasto de la sanidad catalana se desvió el año pasado 850 millones de euros respecto al presupuesto inicial y, además, según denuncia el Govern, el anterior Ejecutivo dejó hipotecados otros 1.450 millones de euros en compromisos de inversión, de ahí que se haya optado por introducir un plan de choque que se dejará ver sobre todo en los hospitales públicos y concertados.

Al cierre de plantas en el hospital de Bellvitge se sumarán otros en Vall d'Hebron, Sant Pau, Can Ruti de Badalona o Joan XXIII de Tarragona. Quirófanos, consultas externas y otros servicios se verán afectados para ahorrar, lo que dejará en el limbo centenares de contratos eventuales. Los recortes también llegarán al servicio de Urgencias, cuyo departamento se verá obligado a reestructurarse, con lo que no se descarta el cierre de bases, según admitió ayer el director general del Servei Català de la Salut, Josep Maria Pedrosa, en una reunión.

El Govern denuncia al Tripartito por hipotecar el futuro del presupuesto

Y las patronales ya han admitido que los recortes serán difícilmente asumibles después de soportar tarifas congeladas e incluso reducidas en 2010.

En este contexto, el copago no existe como medida del Govern, pese a que ha sido una medida que se ha introducido insistentemente en el debate sanitario desde 2005. "Copago, no", dijo tajante el domingo pasado el president de la Generalitat, Artur Mas, quien desconfía que el copago sea injusto con las personas con rentas más bajas.

A esas dos palabras entrecomilladas, no obstante, se le pueden encontrar fisuras. CiU y PSC coinciden en que hay que instalar en el sistema instrumentos disuasorios que eviten el abuso del sistema. La exconsellera de Salut, la socialista Marina Geli optaba por el copago en ese sentido cuando planteó la posibilidad de que los usuarios pagaran una cantidad simbólica por cada visita, para que los pacientes fueran conscientes de que la sanidad tiene un coste y que a ellos también les costaba dinero.

En estos momentos, la Generalitat sólo plantea su aplicación si el Gobierno central aprueba una nueva prestación sanitaria y no transfiere recursos a las comunidades autónomas en consonancia con una memoria de impacto económico. Sería entonces cuando podría plantearse la polémica medida.

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