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Las restricciones de agua se mantendrán en Catalunya

Aragón pedirá derogar la prolongación del minitrasvase por las últimas lluvias 

FERRAN CASAS

Marcha atrás. La Generalitat rectificó hoy ante las quejas de Aragón y Tarragona y mantendrá la prohibición de llenar piscinas y regar jardines aunque hayan aumentado levemente las reservas de agua. Para ello José Montilla anunció que se modificará el decreto de sequía para poder mantener las sanciones aunque se haya superado la fase de excepcionalidad II. El argumento que esgrimían desde Presidencia era simple: la legalidad se debe cumplir y, decreto en mano, las medidas deben relajarse. Pero, a tenor de lo que gasta Barcelona y de las previsiones meteorológicas, hacerlo no tendría sentido porque "en tres semanas" se podría tener que volver a la emergencia de días atrás.

El decreto se modificará para impedir que, con el paso del nivel de emergencia 2 al 1 por la mejora de nivel de los pantanos, se revoquen prohibiciones como llenar piscinas o regar jardines con agua potable. La decisión de Montilla atiende "al sentido común" y a no "volver loca a la ciudadanía". Pero no era eso lo que se dio a entender el martes, después de la reunión del Govern, el conseller Baltasar, de ICV. Éste dio por hecho que se podrían llenar piscinas y regar jardines (en Tarragona ponían el grito en el cielo) pero confiaba en el "civismo" de los ciudadanos y en el "celo" de los alcaldes para mantener el consumo en parámetros bajos. Presidencia negaba hoy expresamente que Montilla le hubiera desautorizado.

El Govern busca evitar nuevas suspicacias territoriales. Después de las lluvias registradas entre el viernes de la semana pasada y este lunes el presidente de Aragón, el socialista Marcelino Iglesias, y los alcaldes de Tarragona y el Delta del Ebro habían vuelto a cuestionar las medidas extraordinarias como prolongar a Barcelona el minitrasvase del Ebro o sacar agua de pozos para llevarla, con un alto coste, en barco a la capital catalana.

El Gobierno aragonés cumplirá las amenazas y hoy pedirá a Zapatero que anuele el real decreto que aprobó el Congreso para llevar agua del Ebro a Barcelona mediante una tubería. Iglesias entiende que la emergencia ha desaparecido en Barcelona. La Generalitat encajó con perplejidad la petición y la tildó "de consumo interno" y "sin sentido". "Si se deroga el decreto se deberá volver a hacer en tres semanas", recordaban. Iglesias dio por hecho que Barcelona tiene agua para aguantar un año, hasta que funcione la desaladora del Prat.

LOS COMERCIANTES

Los comerciantes de Barcelona se quejaron esta semana de la mala imagen que dan de la ciudad los barcos asegurando el suministro.

LA PRENSA

El Ayuntamiento de Barcelona afirmó que prefería la foto de los barcos a las restricciones pero hoy lamentó que la prensa extranjera “magnifique” la sequía.

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