Público
Público

Rouco acude a Moncloa en busca de un acercamiento

Probablemente, la cuestión Losantos aparezca en la reunión

Y. G / J. B

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quiere empezar sus vacaciones sin tareas pendientes en su agenda. Para ello, convocó en La Moncloa al cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela. Es la primera entrevista desde que el arzobispo se pusiera al frente de los obispos españoles.

Con esta cita, el jefe del Ejecutivo cumple una "petición expresa" de Rouco, según fuentes de la Moncloa. El sucesor de Ricardo Blázquez pretende pedir apoyo a Zapatero para la organización de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Madrid en 2011 y que traerá a España a Benedicto XVI. Rouco pretende enmendar quizá sus primeras declaraciones nada más conocerse la visita del Papa a España. Reconoció que para la elección de la capital como sede de la Jornada Mundial de la Juventud no había consultado con el Ejecutivo, algo que sorprende dado que un acto de esta envergadura requiere de una potente infraestructura y organización.

La "colaboración leal" reclamada por Rouco para este evento -que Zapatero ya ha aceptado-, no obstante es sólo una excusa para un encuentro de mayor calado, y que podría marcar un nuevo rumbo, para bien o para mal, en las relaciones entre Iglesia y Estado. No pasa por alto que existen otros asuntos que podrían ser abordados en esta cita. Pese a que Rouco ha calificado últimamente de "normales" sus relaciones con el Gobierno, no es un secreto que algunas de las últimas iniciativas de los socialistas han caído como un jarro de agua fría en la casa de los obispos.
Entre ellas, la Reforma de la Ley sobre Libertad Religiosa. Pese a todo, fuentes eclesiales confirmaron la voluntad de "escuchar propuestas y alcanzar consensos" en esta materia, así como sondear las posibilidades de acuerdo en materia educativa, especialmente en lo referente a Educación para la Ciudadanía.

El papel de los capellanes en el Ejército y los comités de ética de los hospitales son otras cuestiones que preocupan al Episcopado, así como la hipotética ampliación del aborto o la apertura del debate sobre la eutanasia. Probablemente, la cuestión Losantos aparezca en la reunión, tras la cual no se prevé que Rouco haga declaraciones. Tampoco está previsto que el presidente del Gobierno se refiera a la reunión a su término. Quien sí lo hará será la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, tras el Consejo de Ministros. Fuentes del Gobierno aseguraron ayer que el presidente no acudía a la reunión con una agenda de temas prefijada dado que era Rouco quien había mostrado interés en hablar con el Rodríguez Zapatero.

El encuentro será seguido con expectación desde la Santa Sede. Tras la victoria del PSOE, Benedicto XVI convocó al Comité Ejecutivo del Episcopado a Roma, donde les instó a "no tensar la cuerda" con el Gobierno, tal y como sucediera en la legislatura anterior -Rouco llegó a decir en un acto el pasado diciembre que el Gobierno de Zapatero era una "amenaza" para los derechos fundamentales de las personas-.

El Papa pidió a la cúpula episcopal "moderación e inteligencia" en sus relaciones con los socialistas. Para Roma, España es un buen baremo para medir la implantación de lo que algunos prelados denominan "laicismo beligerante" en Europa Occidental y, lo que parece más importante, el puente para futuras políticas en Iberoamérica.

Más noticias de Política y Sociedad