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San Gil amenaza con dimitir al "no fiarse" de Rajoy

El PP vasco adelanta su congreso regional al mes de julio. Alfonso Alonso y Antonio Basagoiti, posibles sustitutos. 

MARIA JESÚS GÜEMES

María San Gil empezó el día amenazando a Mariano Rajoy con dimitir como presidenta del PP vasco y lo terminó reunida con él, después de que ambos acudiesen juntos a la capilla ardiente del guardia civil asesinado por ETA en Legutiano (Álava).

Antes de llegar a ese punto, el día había sido largo y difícil. El líder del PP no había querido referirse en público a la última crisis interna de su partido "por respeto" a las víctimas de Legutiano. San Gil, por el contrario, lo hacía tan sólo unas horas después del atentado.

La presidenta del PP vascocompareció ante los medios para dar su versión de los hechos. Ya le había adelantado a su jefe que lo iba a hacer, visto todos los comentarios que se habían desatado. Pero los datos que dio no diferían de lo que su entorno había transmitido en los últimos días. El primer titular de su intervención: "Me siento engañada". El segundo: "He perdido la confianza en la dirección nacional". Y, el tercero, y más importante, que si no la vuelve a recuperar, adiós muy buenas. El PP vasco adelantará su congreso a julio.

María San Gil anunció ayer que su abandono de la ponencia política del PP podría acabar en dimisión en toda regla.Explicó que no se debía al texto, sino a que no había percibido "una clara voluntad de plasmar de una forma firme y clara lo que el PP es y defiende".

San Gil le ha puesto un plazo a Rajoy. Así el líder del PP no sólo tiene que afrontar su congreso y las críticas internas que recibe, sino que también deberá concentrarse en recuperar a la dirigente vasca. A última hora de ayer comenzaba ese acercamiento.

Ella se presentará para repetir en el cargo en el Congreso sólo si la relación con Rajoy se renueva. Si tiene "dudas serias o evidencias claras de que hay un giro en determinadas posturas que son esenciales", le dará paso a otra persona que pueda jugar dentro de la nueva etapa estratégica del PP.

San Gil relató ayer los hechos punto por punto. Según ella, se intentó "modificar o suprimir" determinados artículos que, a su juicio, eran "imprescindibles" y que se referían, entre otras cuestiones, "a la definición de nación, al Estatuto catalán o al futuro Estatuto vasco, al referéndum de Ibarretxe, la actitud del PNV con el terrorismo o a la corresponsabilidad del PSOE a la hora de disgregar España".

Para ella, además, uno de los mayores quebraderos de cabeza fue tener que lidiar con el asesor de Rajoy, José María Lassalle: "Estoy para negociar cosas, pero no la esencia de mi partido, y si la persona que Rajoy pone como interlocutor me discute hasta el concepto de nación, me preocupo".

Más bajas

Si en este plazo de tiempo no se solucionan sus discrepancias, el liderazgo del PP vasco terminará en otras manos. Muchos dirigentes del partido le han pedido a San Gil que se replantee la situación y más de uno ha anunciado que si se marcha, la imitarán.

Ante este panorama asoman tímidamente los nombres de algunos posibles sustitutos. Uno de ellos es el de Alfonso Alonso. El ex alcalde de Vitoria, que se ha incorporado al equipo de Soraya Sáenz de Santamaría en el Congreso, es considerado marianista. Además, el líder del PP de Álava fue uno de los primeros en solicitar tras el 9- M que se modulara el mensaje para no parecer "algo viejo o intransigente" y poder atraer "a mucha gente que tiene sensibilidad nacionalista".

Otro recambio

Desde el País Vasco, sin embargo, hablan de Antonio Basagoiti, cercano a San Gil pero alineado en posiciones ideológicas más de centro. El presidente del PP de Vizcaya también hizo días después de la derrota electoral un llamamiento a su partido para mantener una línea similar a la de UPN y apostar por "cuestiones pegadas a la realidad". Además, siempre ha defendido una formación con mayor autonomía respecto a la sede central.

Mientras tanto, San Gil no quiere que se la utilice para atacar a Rajoy y aseguró que "no tiene ninguna intención de competir" con él en el Congreso. Desde el PP vasco también defienden a Mayor Oreja, a quien no ven en el papel de "conspiranoico". Según sus colaboradores, el portavoz del PP en Europa está "muy preocupado".

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