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Santamaría 'difumina' la reforma del aborto de Gallardón

La vicepresidenta se limita a decir que el PP dejó "bien claro" en su programa que modificaría la ley para exigir el consentimiento paterno de las menores y para ir "hacia un sistema de casos". Deriva los detalles a cuand

De repente, toda la concreción que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, se ha aprestado a dar acerca de la contrarreforma del aborto parece haberse diluido. Soraya Sáenz de Santamaría, como portavoz del Gobierno, enhebró ayer viernes una suerte de desautorización de su compañero de Gabinete, al no mencionar la malformación del feto como uno de los supuestos que no entrarían en la nueva ley que prepara el Ejecutivo, y que retrotraería la legislación española a antes incluso de 1985.

La vicepresidenta fue preguntada si Justicia restringirá aún más los casos en los que una madre pueda interrumpir su embarazo sin temor a ser penalizada por ello. Es decir, si se iba a seguir hasta el final la máxima mentada el martes por Gallardón de que los discapacitados deben gozar de los mismos derechos que el conjunto de los españoles y que este principio ha de aplicarse "para aquellas personas han nacido" y para las "que están en proceso de nacer". ¿Ello supondría, se le inquirió, limitar el derecho de la mujer a abortar si es violada o si sufre problemas físicos o psíquicos, que son los otros dos supuestos que incluía la ley de 1985?

Santamaría eludió en todo momento la polémica. Lo único que subrayó, aparte de lo obvio –"Es un tema muy serio para las mujeres"– es que el programa del PP dejó "bien claro" que se iba a reformar la Ley de Plazos aprobada por el PSOE en la pasada legislatura en dos aspectos: exigir el consentimiento paterno para las menores embarazadas que quieran interrumpir su embarazo y para "modificar la regulación de plazos hacia un sistema de casos", de supuestos. "Hay que organizar bien ese sistema de casos para que cumplan, entre otros, los convenios internacionales", explicó.

Pero no introdujo más concreciones. Y explícitamente, se negó a "elucubrar", cuando lo que el ministro de Justicia dijo en una entrevista a La Razón el domingo no era una mera sugerencia, sino que lo presentó como una decisión ya calibrada. "Cuando el Gobierno presente la ley, en el próximo periodo de sesiones, veremos cómo se organiza" la nueva regulación. 

La vicepresidenta esquivó, por tanto, prestar un apoyo cerrado a la propuesta de Gallardón. Respaldo que sí llegó por parte del PP en esta semana.

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