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'Thierry' desafió al Gobierno antes de romper la tregua

"A mi nunca me podrán coger y llevarme a la cárcel", espetó a los emisarios del Gobierno en las últimas reuniones del proceso

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Veinticinco años de clandestinidad acabaron poco antes de las once de la noche del martes en un pequeño piso de Burdeos. Francisco Javier López Peñan, Thierry, el jefe político y militar de ETA, como insiste en destacar el Ministerio del Interior, fue detenido junto a otros tres dirigentes de la banda armada año y medio después de que desafiara a los emisarios del Gobierno con los que mantenía una de las últimas reuniones del frustrado proceso de paz en diciembre de 2006: “A mi no me podrán coger y llevarme a la cárcel”, le dijo, mientras presumía de su supuesta nacionalidad francesa –está casado con la abogada del entorno de ETA, Yolanda Molina, que también la posee– y de las medidas de seguridad que adopta.

Así lo ha confirmado Público en fuentes conocedoras del contenido de dichos encuentros, que también destacan que su presentación en dicha reunión, la primera a la que acudió López Peña en lugar de José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, fue, igualmente, desafiante: “Soy el jefe del aparato militar de ETA”.

En aquel encuentro, que se convirtió en un cruce de reproches entre los enviados de Moncloa –el ex ministro Javier Moscoso y el presidente del PSE, Jesús Eguiguren–y sus interlocutores de la banda , Thierry rechazó el ofrecimiento del Gobierno de tener después de las Navidades un gesto con los presos de ETA que incluía el acercamiento de aquellos gravemente enfermos y de todas las mujeres. El ya entonces máximo dirigente de la banda lo rechazó y puso condiciones inaceptables para el Ejecutivo: “Los primeros presos de ETA que deben salir de la cárcel son aquellos que más méritos tienen, aquellos, pues, que han cometido mayor número de atentados”. Después de aquel encuentro, ordenó volar el aparcamiento de la T4.

Una actitud desafiante que, incluso ayer, cuando ya estaba detenido, mantuvo ante los periodistas que esperaban su llegada esposado al piso de Burdeos donde fue capturado para asistir al registro del mismo por parte de las autoridades francesas. Vistiendo un polo verde Lacoste, lanzó una soflama sobre la situación en el País Vasco y no ocultó su rostro a las cámaras.

El que da las órdenes

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, recalcó de nuevo ayer la importancia de la captura de Thierry, al que calificó como el activista “con más influencia política y militar en ETA”. De hecho, mostró su convencimiento de que él, junto a los otros tres dirigentes detenidos, es el principal instigador de la ofensiva terrorista que la banda mantiene desde hace un año y que se ha saldado, hasta el momento, con más de una veintena de atentados y seis asesinatos.

Rubalcaba destacó en rueda de prensa que López Peña era un “viejo militante”, cuya primera actuación se remonta a comienzos de los 80, cuando participó en el intento de asalto a la cárcel de Basauri para liberar presos de la organización. E incluso rechazó airado las insinuaciones que a los largo de ayer hicieron varios dirigentes del PNV y EA sobre la verdadera relevancia de López Peña dentro de la banda armada: “Los que saben están aquí –aseguró señalando a los mandos policiales presentes en la rueda de prensa–, los que actúan, los que detienen”, en una velada crítica hacia la escasa actividad de la Ertzaintza en la lucha antiterrorista.

El papel del ex alcalde

Rubalcaba insistió que “no es una operación más” y apuntó, aunque no aclaró, la importancia en la trama dirigente de la quinta persona detenida, el ex alcalde de Andoain (Guipúzcoa), José Antonio Barandiarán, quien supuestamente se había reunido con los detenidos en Burdeos hace escasos días.

También ayer la Policía francesa detuvo a una sexta persona, el ciudadano francés Louis Fred Fort, de 75 años, antiguo jugador de rugby que se había encargado de alquilar el piso para los dirigentes etarras.

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