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Trillo recompensó a la cúpula militar imputada por el Yak-42

El ex ministro de Defensa condecoró al principal encausado siete meses después del accidente

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El principal encausado por el accidente del Yak-42, el general Vicente Navarro, fue condecorado meses después del accidente aéreo con la misma medalla militar que ostentan personalidades como el príncipe de Asturias o el ex presidente Adolfo Suárez.

'En atención a los méritos y circunstancias que concurren' en Navarro, pendiente de sentencia en la Audiencia Nacional, el ex ministro de Defensa Federico Trillo acordó imponerle la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco.

No es el único oficial relacionado con la tragedia que costó la vida a 62 militares españoles recompensado por Trillo inmediatamente después del accidente, ocurrido en Turquía el 26 de mayo de 2003.

La misma condecoración le fue concedida también al entonces responsable de la asesoría jurídica de Defensa, el general Javier Juliani, y a un civil, el ex embajador de España en Turquía Manuel de la Cámara. Otros tres mandos militares relacionados con las causas abiertas tras el accidente fueron ascendidos también meses después de la tragedia.

'Las recompensas militares son un estímulo permanente para la superación en el cumplimiento del deber', según justifica el decreto que establece las condiciones para su concesión. Federico Trillo agradeció con una condecoración la 'superación' del general Navarro, para quien el fiscal pide cinco años de cárcel por su supuesta implicación en la identificación fraudulenta de 30 víctimas del Yak-42.

El 26 de diciembre de 2003, siete meses después del accidente, Trillo concedió a Navarro la Gran Cruz del Mérito Militar. Esta condecoración no conlleva recompensa económica, pero otorga el tratamiento de excelencia y cuenta como mérito para el ascenso.

La medalla se concede por 'destacar en el cumplimiento de los deberes militares y la prestación de sus servicios de manera que constituyan un mérito extraordinario apreciado por el mando'.

Trillo concedió la misma distinción al embajador Manuel de la Cámara, jefe de la legación española en Turquía en mayo de 2003, y al general Javier Juliani, responsable jurídico de Defensa. Antes de la repatriación de las víctimas del Yak, uno de sus subordinados, el comandante Alberto Ruiz de los Paños, informó a Juliani de que Turquía entregaba 30 cuerpos sin identificar, según declaró este último en la Audiencia Nacional.

Tres personas que estuvieron o permanecen imputadas en las causas abiertas a raíz del accidente fueron también premiados por Trillo con ascensos. El general del Ejército del Aire José Antonio Beltrán, que coordinó la repatriación de los 62 militares, fue promovido a teniente general sólo doce días después del accidente.

Meses después, en noviembre de 2003, Beltrán fue destinado a un puesto de coordinación en Ginebra (Suiza) por el que 'cobraba más de 23.000 euros al mes', según aseguró el ex ministro de Defensa José Bono en el Congreso. Beltrán estuvo imputado en la causa que abrió en relación con el accidente del Yak-42 el juez Grande Marlaska, pero fue finalmente exculpado por la Audiencia Nacional.

Sí se encuentran imputados por un supuesto delito de imprudencia grave con resultado de muerte el contraalmirante José Antonio Martínez Sainz-Rozas y el general Juan Luis Ibarrieta. El primero fue ascendido por Trillo a vicealmirante en septiembre de 2003. Ibarreta fue promocionado al empleo de teniente general en diciembre de ese mismo año.

Ambos fueron dos de los responsables de contratar los vuelos para la recogida de tropas de Afganistán como que el que acabó con la vida de 62 militares. El ex ministro de Defensa, Federico Trillo, rechazó ayer la petición de Público para explicar estos ascensos.

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