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Varias empresas envían a casa a sus empleados

La huelga empieza a pasar factura a los sectores hortofrutícola, ganadero y automovilístico

GLÒRIA AYUSO

Llueve sobre mojado. Las empresas españolas, que deben lidiar en un contexto adverso de desaceleración, se encuentran estos días con una huelga que les está obligando a paralizar su actividad y a enviar a casa a sus trabajadores. Algunos sectores ya ponen cifras a las pérdidas, que sin duda tendrán también un impacto en la economía del país.

España es el primer exportador del mundo de frutas y hortalizas. A ello se suma que las protestas han coincidido con el mes de máxima producción del año, cuando se comercializan 1,3 millones de toneladas de albaricoques, melocotones, melones, sandías, tomates, ciruelas, cerezas, nactarinas, pimientos, calabacines y lechugas.

Algunos payeses optan por intentar aguantar la fruta en el árbol, porque no tienen donde guardarla. Otros la recolectan y la intentan llevar a los frigoríficos, pero también topan con piquetes que no les permiten ni estos envíos. Las zonas más afectadas son Valencia, Murcia, Andalucía, Extremadura y el valle del Ebro. 'Ahora la fruta está madura y no admite ni un aplazamiento de dos días', explica el portavoz de la Federación de Productores y Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas Vivas (Fepex), que valora la producción de junio en 1.000 millones de euros. La situación es 'crítica', según Fepex, incluso si la huelga termina mañana, porque la fruta se acumula y si se comercializa toda a la vez los precios bajarán. 'El Gobierno no garantiza unos servicios mínimos ni hace respetar el libre tránsito', lamenta la federación.

Cadenas de montaje paradas

El automóvil, otro de los principales sectores del país -representa el 6% del PIB- también es uno de los más afectados, ya que se abastece al día de los componentes que nutren la cadena de montaje. Seat, que ya anuló el turno de noche de anteayer, desconvocó el turno de mañana también de ayer de montaje y pintura. Esta madrugada tampoco ha trabajado chapistería. En dos días, se han dejado de fabricar 3.000 vehículos, según cifra la automovilíctica, cuando la producción habitual en una jornada es de 2.000 unidades. La entrega de vehículos que sí se fabrican se está realizando por ferrocarril. A los dos trenes diarios que comunican la planta de martorell con el puerto de Barcelona se ha sumado una tercera expedición para paliar los efectos de la huelga.

Ayer también se paralizaron las cadenas de montaje de las plantas de Iveco (Madrid), Mercedes-Benz (Vitoria) y la de cajas de cambio de Renault (Sevilla). Nissan, que se había preparado para el peor escenario, tenía previsto hacer lo mismo a las 6 de esta mañana. Ayer comunicó a los 3.000 trabajadores de las fábricas de Zona Franca y de Montcada que no vuelvan hasta que no termine la huelga. Sólo hoy dejarán de fabricar 790 coches.

Intentar minimizar los costes

'Hemos podido trabajar dos días, pero los camiones no se llevan los contenerdores de la planta, no hay espacio para recibir más material, aunque tampoco nos llega el nuevo', explicó un portavoz. La multinacional busca soluciones para minimizar los grandes costes de tener que pagar a la plantilla sin que haya producción. 'Buscamos compatibilizar el paro con las medidas de flexibilidad o alguna otra alternativa posible', explicó.

Una de estas alternativas es la que contempló Incarlopsa, un matadero de Tarancón (Cuenca) que emplea a unas 600 personas y que planteó un expediente temporal, debido a que no puede entregar el género y parte de la plantilla ya no asistió ayer a su puesto.

La Federación de Empresarios de Productos Lácteos (Feplac) denunció los graves problemas para la recogida de leche en origen por parte de las cisternas de las industrias lácteas. En Galicia sólo se pudo recoger el 50% de la leche. Andalucía, Castilla-La Mancha, Valencia, Murcia y la provincia de Ávila también se vieron gravemente afectadas, informa Pancho Tristán. Las industrias lácteas sólo podrán aguantar los problemas que también tienen para distribuir sus productos hasta el final de esta semana. La crisis ya es grave para los pequeños ganaderos cuya producción no puede salir de sus explotaciones.

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