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Zapatero atiza el debate "Rajoy no tiene coraje"

Pide una "mayoría amplia" para "un Gobierno fuerte" que no tenga hipotecas. "Os propongo cuatro años mejores que los cuatro que hemos vivido"

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Los socialistas huelen a victoria, incluso a la “gran victoria” que reclama José Luis Rodríguez Zapatero para disponer de “una mayoría amplia”     que le permita configurar “un Gobierno fuerte que pueda llevar adelante todo su programa”.

La plaza de toros de Zaragoza estaba a rebosar desde una hora antes del comienzo del mitin del candidato socialista. En la calle,  centenares de personas rodeaban el coso como un hormiguero humano. La mayoría tuvo que quedarse fuera a pesar de que se desmontaron los paneles del escenario que tapaban una parte de los tendidos. Ni así fue suficiente para dar cabida a todos. La escena de la riada que acude a escuchar al caballo ganador, en mayor o menor medida, no ha dejado de repetirse desde el inicio de la campaña.

El líder socialista aprovechó el multitudinario acto para atizar el debate televisivo intentando picar a su antagonista, el conservador Mariano Rajoy, de quien dijo que “no tiene valor, no se atreve, no tiene coraje, para decir qué va a hacer, como ya visteis en el debate” anterior. La crítica estaba directamente referida al trasvase del Ebro y a su política sobre el agua, que tachó de “estafa general”, pero el discurso global de Zapatero la hace extensiva al conjunto de la oferta electoral del PP.

La «chorrada», filosofía del PP

“¿Qué no harían desde el Gobierno con la filosofía general, que nos ha contado con toda claridad el señor Arias Cañete?”, fue la pregunta que dejó en el aire el candidato socialista, aupándose en el trípode de apoyo que ha encontrado en el responsable de economía del PP, en Gabriel Elorriaga –el secretario de Comunicación-–y, también, en José María Aznar.

“Me pregunto qué piensan de los españoles de hoy cuando oigo decir a Aznar que el gesto de la ceja –con el que se identifica a Zapatero– es una chorrada. Ya sabemos que no le caracteriza la sensibilidad. Es el gesto que utilizan los sordomudos, cuyo lenguaje ha reconocido este Gobierno para que tengan también más derechos”, recordó prendiendo la mecha en la madera con que el PP aprovisiona su campaña.

Después de caldear el ánimo de los suyos, el candidato a la reelección presidencial adoptó un tono institucional para reclamar el voto de todos quienes quieren que España sea “un gran país”, “digno”  y que “llegue a lo más alto”. “Con los votos de todos gana España, esa de la que hablan tanto”, afirmó, en una nueva apelación a la participación con el trampolín del “engaño y la mala fe” puesto al descubierto con las confesiones de Elorriaga a Financial Times.

“¡Qué triste debe ser querer ganar pensando que la gente no vote! Yo quiero que todos vayan a votar y ganar con los votos de la mayoría”, afirmó Zapatero, que ha encontrado en el discurso de “la tristeza y desconfianza” del PP el espejo idóneo para realzar su propuesta de “ilusión, confianza y optimismo”, que resumió en una sola propuesta: “Os propongo cuatro años mejores que los cuatro que hemos vivido”.

Un país con oportunidades

Zapatero prometió que, con él al frente del Gobierno, “habrá más oportunidades, más derechos y más políticas sociales, porque España puede hacerlo”, como –según dijo–  puede convertirse en “una referencia” ante el mundo de “sociedad moderna y avanzada”, que asienta “su unidad en el respeto de la diversidad”, que despliega políticas sociales para “no dejar a nadie atrás”, que abandera la lucha contra la pobreza alcanzado el 0,7% en la ayuda al desarrollo y que tiene en la cultura y la investigación su principal y mejor fuente de reconocimiento.

Al igual que el día anterior, el candidato socialista se prodigó en los guiños de complicidad con el electorado femenino, tomando como referencia de contraste “la niña de Rajoy”.  “¿En qué país cree que vive cuando pretende que una niña que nazca hoy en España tiene que esperar diez o dieciocho años para viajar por el mundo sin complejos? Todas las mujeres jóvenes, y las menos jóvenes, son ya testimonio de libertad y ahora cada vez más iguales y con más derechos gracias a las política de este Gobierno”, subrayó el líder socialista, con la proclama añadida de que “los hombres deberían contribuir más a la responsabilidad familiar para compensar tantos siglos de desigualdad”. 

También hubo llamamiento especial a los jóvenes, con el recuerdo de que, por primera vez, se han aprobado ayudas para su emancipación, y para los mayores y para las familias con el compromiso del pleno despliegue de la ley de dependencia.

Su arenga final fue una invocación ética: “Nunca jamás cambiaré mis principios por un voto. Seré inflexible en la defensa de los principios que han de primar en una democracia”.