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Zapatero encarga a Solana el diseño de su plan de seguridad

El Gobierno confía al ex alto representante de la UE trazar para antes de 2011 las líneas clave de actuación frente a amenazas terroristas, del crimen organizado o agresiones al medio ambiente

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Menos de un mes le ha durado el paro a Javier Solana. El 1 de diciembre abandonó su cargo de Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea. Y ayer el Consejo de Ministros le buscó trabajo, aunque no le pagará ni un solo euro por ello. Él será la persona que dirija la elaboración de la Estrategia Española de Seguridad, con hilo directo con el presidente del Gobierno. Dispondrá de menos de un año de plazo: el 30 de noviembre de 2010, el Ejecutivo deberá contar con el texto.

Solana, de 67 años, será el encargado de cumplir una de las promesas que José Luis Rodríguez Zapatero expuso en el Congreso en su discurso de investidura, el 8 de abril del año pasado. “El Gobierno propondrá una Estrategia Nacional de Seguridad, que remitiremos a esta Cámara, para definir objetivos, señalar prioridades, cuantificar dotaciones, asegurar colaboración y planificar los esfuerzos organizativos y presupuestarios”, proclamó aquel día.

La Estrategia Española de Seguridad habrá de cimentarse en un “profundo análisis de los intereses vitales españoles y en un sólido estudio de los riesgos y amenazas” que afectan al país, según la descripción que hizo ayer el Gobierno. Una vez hecho el diagnóstico, se buscarán fórmulas de prevención. En el documento que elabore Solana se plasmarán las “líneas estratégicas de actuación, no sólo desde la perspectiva de la defensa militar o con la seguridad ciudadana, sino desde todos los aspectos que un concepto moderno de seguridad exige hoy en día”, señaló la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, al término del Consejo de Ministros.

Este instrumento, que verá la luz en 2010, no es estrictamente nuevo. Ni un mecanismo ignoto en la UE. De hecho, existe ya en media docena de países europeos (Reino Unido o Francia), y la propia Unión dispone de un documento gemelo, la Estrategia Europea de Seguridad, adoptada por el Consejo Europeo en diciembre de 2003 y redactada por Solana. Esta ha sido justo una de las razones por las que el Gobierno le ha elegido. Por ello y por su “enorme experiencia en la resolución de conflictos internacionales”, apuntaron fuentes de la Moncloa.


Los llamados planes nacionales de defensa existían ya en plena Guerra Fría, pero entonces se analizaban únicamente amenazas militares, y en función de ellas se calibraba el número de efectivos del Ejército o sus prioridades defensivas. Y aún se siguen haciendo. Pero, desde que cayó el Muro de Berlín, el mundo hoy es otro. “El planteamiento que tenemos es mucho más global –justificaban a Público fuentes cercanas al presidente–. La seguridad no se circunscribe al ámbito militar. Atañe también al terrorismo islamista, los cárteles de narcotraficantes, las mafias de blanqueo de dinero, la trata de blancas, las agresiones al medio ambiente... Ahora se piensa en un plan para prevenir los riesgos de la seguridad nacional a medio y corto plazo”.

Desde que Zapatero planteó la propuesta, en 2008, la idea ha tenido un recorrido callado. Este año, según fuentes del Gobierno, pequeños grupos de trabajo de distintos ministerios han elaborado unos borradores que ahora se trasladarán a Solana.

El ex ministro de Felipe González tendrá las manos libres. Propondrá a Zapatero la composición de la comisión interministerial que dirigirá. Luego, alumbrará un informe que afectará a Exteriores, Interior y Defensa, y también a Medio Ambiente, Industria y Sanidad, entre otros. En los próximos años, y dentro de esa estrategia, “cada departamento elaborará sus planes y decidirá si son anuales, bianuales...”, indicaban en la Moncloa. En el Ejecutivo se insiste en que se piensa en “una estrategia de Estado, no de Gobierno”, por lo que se buscará “la amplia participación y el consenso de los sectores interesados y todos los partidos políticos”, remachó De la Vega. También se implicará a las comunidades autónomas.

El fichaje de Solana se cerró esta semana. En el Gobierno definen su tarea como “colaboración”. Tendrá competencias, pero no cargo oficial, ni rango. Por eso no se le pagará y por eso “podría compatibilizar” estas funciones con el puesto de asesor internacional de Acciona, con el que se ha especulado recientemente. Aún no se sabe con qué presupuesto contará.

Gobierno y oposición cubrieron de halagos a Solana. De la Vega alabó su “gran trayectoria”. Beatriz Rodríguez Salmones, portavoz del PP en la Comisión de Defensa, le dio toda su confianza por ser “una persona de la máxima solvencia”, informa Europa Press. Solana abre página tras casi 46 años en la política. Y lo hace, por ahora, con buen pie.

“¿Qué hará después?”, le preguntaron a Javier Solana en su último día como Mr PESC. “Después...”, titubeó. La nada, debió pensar. Era raro para él no estar en la brega política. No ha parado desde los años sesenta, cuando se afilió a las Juventudes Socialistas y, poco después, al PSOE. Participó en el congreso del partido en Suresnes (Francia), en 1974, e ingresó en la ejecutiva en 1976. En los 80 y 90, Felipe González le hizo ministro de Cultura, portavoz del Ejecutivo, Educación y Exteriores. En 1995 saltó al liderazgo de la OTAN... y frustró los planes de González, que había pensado en él como sucesor. Su último cargo, el de Alto Representante de la UE (1999-2009), tiene heredera: la británica Catherine Ashton.

 

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