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Zapatero rectifica a Salgado y da a los alcaldes un respiro financiero

El Gobierno aplaza a 2011 la restricción a la Administración local para endeudarse

G. LÓPEZ ALBA

La inquietud, el desasosiego, la tensión y hasta la histeria dependiendo de quién describa la reacción se desataron el lunes cuando los alcaldes del PSOE se desayunaron en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la letra del decreto ley con las medidas de recorte del gasto público y descubrieron que de forma inmediata y hasta 2012 se les prohibía contraer créditos para financiar sus obras públicas.

Los teléfonos de Leire Pajín, secretaria de organización del PSOE; Manuel Chaves, ministro de Política Territorial, y Pedro Castro, presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), entre otros, se vieron saturados con llamadas de alarma.

Pajín y Chaves contuvieron el conato de rebeldía de los alcaldes

La letra del decreto ley suponía "estrangular a los ayuntamientos, su colapso", según se reconocía ayer en fuentes gubernamentales y socialistas, pero la vicepresidenta económica, Elena Salgado, obsesionada con el recorte del gasto, no había querido atender las advertencias que recibió en este sentido.

Finalmente fue precisa la intervención directa del presidente del Gobierno, alertado no sólo desde el PSOE sino también por el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida. Sólo a la voz de mando de Zapatero aceptó Economía reconsiderar el decreto ley y aplazar hasta 2011 la restricción al endeudamiento de las corporaciones locales mediante la publicación, ayer, de una corrección en el BOE.

En el decreto ley publicado el lunes se establecía la restricción "desde la entrada en vigor de la norma", prevista para el 25 de mayo, y en la corrección publicada ayer se dispone "a partir del 1 de enero de 2011 y hasta el 31 de diciembre de 2011".

La presión del PSOE obligó a rectificar a la vicepresidenta segunda

Salgado atribuyó lo ocurrido a "un error" sin "mayor importancia" y esta fue la versión oficial a la que ayer se atuvieron en el Gobierno y en el PSOE para intentar neutralizar la imagen de marcha atrás.

El jueves, cuando el Consejo de Ministros aprobó las medidas de ajuste del gasto público, ninguna de las dos vicepresidentas informó de la medida que afecta a los ayuntamientos durante la rueda de prensa que celebraron conjuntamente, lo que confirió a la restricción un aire de secretismo y ocultación. Sin embargo, en las tres últimas líneas de las siete páginas de la referencia de los acuerdos distribuida esa noche por el Ministerio de Economía y Hacienda, se decía: "En el ámbito de las entidades locales, se mejorará el control económico financiero y se aplazarán las operaciones de endeudamiento a largo plazo hasta 2012".

Ante esta prueba escrita, según se reconocía ayer en fuentes gubernamentales y socialistas, la versión de "la errata" tropieza con los antecedentes, como el documento que en febrero se envió a Bruselas anunciando que estaba en estudio el retraso de la edad de jubilación hasta los 67 años, y con la tardanza de 24 horas en la rectificación.

Los alcaldes socialistas ya sabían que tendrían que "apretarse el cinturón", pero no contaban con un corte drástico de su financiación. De hecho, la entrevista que el lunes celebró Chaves con Castro estaba prevista desde hacía dos semanas para comunicar oficialmente a la FEMP el aplazamiento sine díe de la reforma de la financiación local. Aun así, el domingo protagonizaron en Elche la mayor demostración de apoyo que el presidente del Gobierno ha recibido desde que acometió la fase aguda del ajuste. El lunes, más de uno amenazó con no presentarse a la reelección.

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