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Zapatero responde que el TC "no puede abdicar" de su tarea

"Apoyé el Estatut y lo volvería a apoyar", afirma el presidente en el Senado

GONZALO LÓPEZ ALBA

El debate llegó al Senado antes que al Parlament de Catalunya. Con una declaración solemne ante el Pleno de la Cámara Alta, el presidente del Gobierno intentó levantar ayer un primer cortafuegos ante la unidad de acción pactada entre PSC y CiU: "El Tribunal Constitucional no puede abdicar de su responsabilidad de intentar conformar una mayoría" para dirimir sobre el Estatut.

Respondía así José Luis Rodríguez Zapatero al senador de CiU Jordi Vilajoana, quien remitiéndose a los términos del acuerdo entre el president José Montilla y el líder de CiU, Artur Mas reclamó que el TC "se declare incompetente" para pronunciarse sobre el Estatut y que, además, se acometa de forma "urgente" su renovación.

El presidente intentó introducir calma y mesura en el debate, con el argumento de que se trata de un asunto "de gran relevancia y de gran calado", que por si fuera poco se plantea en un momento en el que se ha extendido la "sensación de conflictividad institucional". Para ganar tiempo, aplazó la fijación de su postura al momento en que se plantee "cada iniciativa concreta" de las contenidas en la propuesta impulsada por PSC y CiU.

Pero, para empezar, donde el senador nacionalista habló de un acuerdo entre el líder de su partido y "el muy honorable president de la Generalitat", Zapatero lo despojó de su vestimenta institucional y lo rebajó a un acuerdo "entre dos fuerzas políticas", aunque reconociendo que son "las de mayor representación" en aquella comunidad autónoma.

El presidente del Gobierno intentó de nuevo mantener el equilibrio entre la defensa de la legitimidad del TC y la de la constitucionalidad del Estatut. Así, proclamó: "El Gobierno considera constitucional el Estatuto de Catalunya. Por algo le dimos nuestro respaldo. Lo apoyé y lo volvería a apoyar".

Zapatero, quien recordó que su apoyo se plasmó en su voto favorable en el Congreso, justificó esta proclama en que después de "casi cuatro años de vigencia y aplicación del Estatuto, las cosas funcionan razonablemente bien". "Se ha fortalecido el autogobierno de Catalunya y España sigue unida y fuerte", resaltó.

Pero, sobre todo, insistió en la conveniencia de "tener una cierta perspectiva a la hora de evaluar la actuación del Tribunal Constitucional" y en la necesidad de "ser respetuosos con las reglas de nuestro ordenamiento". En su defensa alegó que el recurso que debe dirimir es "extraordinario" por el volumen de artículos recurridos.

En cuanto a la renovación pendiente, vino a apuntar que no se dan las condiciones para impulsarla. "Actuaré cuando las condiciones sean asumibles para llegar a un acuerdo", afirmó Zapatero, con lo que dio pie a que el senador Vilajoana lo acusara de "seguir escudándose en el PP" cuando "tiene mayoría suficiente para introducir cambios en la ley".

La respuesta del presidente fue que para acometer la renovación hace falta "cierto sosiego y algo de discreción". Mientras, según subrayó, hay que "ser extraordinariamente fieles al espíritu y a la letra de las reglas institucionales, lo que supone el máximo respeto a lo que el tribunal pueda decidir, más allá de que su contenido pueda ser criticado".

Zapatero consideró evidente que la ley se puede cambiar, pero hizo hincapié en que "las reglas del juego son las que son" y sostuvo que, de hecho, "el constituyente optó" al determinar las competencias del TC. "Dejemos que las cosas funcionen como está en el ordenamiento y así fortaleceremos la democracia, la credibilidad del Estatuto, de las instituciones y de lo que hemos hecho", concluyó.

El debate lo prolongaron la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y el ministro de Justicia, FranciscoCaamaño, con un intercambio de acusaciones sobre quién tiene la responsabilidad del bloqueo en la renovación del Tribunal Constitucional.

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