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Cartel promocional de 'Pollos sin cabeza'
Cartel promocional de 'Pollos sin cabeza'
Hugo Silva, en el papel de Beto, durante una escena de la serie 'Pollos sin cabeza'. Imagen: HBO Max
Hugo Silva, en el papel de Beto, durante una escena de la serie 'Pollos sin cabeza'. Imagen: HBO Max

Jorge Valdano Sáenz, cocreador de ‘Pollos sin cabeza’: «El fútbol está muriendo de importancia»

El deporte nacional en España es el fútbol, de eso no hay duda. Cuando el balón se pone en juego, la afición contiene la respiración. Miles de aficionados sienten como suyos los éxitos de clubes que mueven mucho dinero en nuestro país. Hablamos de unos 7.600 millones de euros. Poca broma… Al menos, hasta que HBO Max ha entrado en el partido con una serie que parodia el espectáculo en el césped, pero sobre todo ese otro que se cuece en los despachos y no vemos por televisión. Ha llegado la hora de tomarse con humor las miserias del balompié.

Aurora Muñoz

La aparición del videoarbitraje en el fútbol español en la temporada 2018-19 trajo consigo una promesa de fair play (juego limpio) y la herramienta prometía desterrar los errores arbitrales para siempre pero, por lo que sea, en esto del balompié nunca hay consenso. La polémica parece inherente al deporte rey, que a menudo se disfruta con un botellín fresquito e improperios al televisor. Todos necesitamos aliviar tensiones y queremos nuestra dosis de opio para el pueblo. Dentro del catálogo de variedades de esa caja atronadora, hay un espacio de tertulia deportiva donde que siempre hay razones para chapotear en los charcos más embarrados y allí, en el programa que presenta Josep Pedrerol, Nacho Tellado definió el funcionamiento del proyecto VAR en España como un despropósito tecnológico. El excolaborador de As y de este Sálvame futbolístico ha defendido este punto de vista durante más de cuatro años y, en su opinión, la cosa no tiene solución: «Este sistema nunca estará bien, porque es un desastre. Ahora mismo, es un mono con dos pistolas», insistió en una entrevista para El Confidencial.

Justo esa frase icónica es la que inicialmente iba a poner nombre a una nueva serie de HBO Max. Esta comedia de siete capítulos de 30 minutos creada por Jorge Valdano Sáenz y Pablo Tébar a partir de una idea de Carolina Bang y Álex de la Iglesia, está disponible en la plataforma desde el pasado 28 de abril. Esta ficción explora todo ese universo extrafutbolístico que crece fuera del césped y, casualidad o no, retrata de forma paródica un programa bronco y sensacionalista dónde se gestan todos los salseos de la competición. Sin embargo, el nombre definitivo que aparece en el catálogo es Pollos sin cabeza, una referencia a la mítica expresión que los aficionados recordarán haber escuchado a al exentrenador John Benjamin Toshack en un episodio de rabia cuando vio como se le escapaba un derbi durante su segunda etapa en el Real Madrid. El técnico empleaba este símil, poderosamente gráfico, para describir un comportamiento desordenado en el campo, pero esta producción excede el caos que se vive durante los partidos.

La serie producida por Pokeepsie Films (Banijay Iberia) se lleva macerando desde agosto de 2022 y viene con el colmillo afilado, dispuesta a bajar del podio al fútbol profesional, sin alardes intelectuales, y se sirve de un humor casi caricaturizante para derribar ídolos de barro. Sus guionistas esbozan el retrato tragicómico de jóvenes con el don del gol pegado a sus botas, que amasan fortunas en pocos años y eso les concede una relevancia mediática que, a menudo, les cuesta gestionar. Como refleja Manuel Jabois en la columna que publica en El País, el mayor reto para un futbolista es sobrevivir a este negocio multimillonario sin perder la cabeza. Beto, el personaje que interpreta Hugo Silva, lucha por encontrar un equilibrio entre su actividad profesional como representante de jugadores y su inestable vida personal, pero no va a ser tarea fácil. Su pasado como futbolista le ha enseñado que las peores lesiones se sufren fuera del rectángulo de juego, pero como dice el personaje de Guillermo Francella en El secreto de sus ojos (2009): “El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín, no puede cambiar de pasión”. Jorge Valdano, guionista del proyecto [y, sí, el hijo primogénito del exjugador del Real Madrid], sabe bien que el fútbol a veces es mucho más agónico que una ejecución avícola, que no se extiende más allá de los 29 segundos. El balompié te acompaña, domingo a domingo, una vida entera. Hoy, se calza los tacos y baja al terreno de juego para analizar con nosotros algunos de los golazos [y los tiros al palo] de esta serie, que ya está entre lo más visto de HBO Max en España.

La semana pasada descubrimos a Berto y alrededores en la plataforma de streaming, tras exhibirse en el Festival de Málaga y en Berlinale Series. El público ya conoce el proyecto como Pollos sin cabeza, ¿por qué se rebautizó y se quedó en el camino Monos con pistola?

Todo viene de una buena noticia. HBO nos comunica que no va a ser sólo una serie para España, sino que estará accesible para el mercado internacional. En ese momento, buscamos un título que expresara lo mismo, pero que pudiera ser traducible. Así fue cómo dimos Pollos sin cabeza. El inglés contempla «running around like headless chickens», que tiene un significado clavado al que empleamos en nuestro idioma. Surgieron varias opciones, pero justo esa estaba más vinculada al mundo del fútbol que otros juegos de palabras. Cualquiera que siga las ruedas de prensa después de los partidos ha oído: «están corriendo como pollo sin cabeza», cuando el equipo va frenético y desorganizado. Era la metáfora perfecta.

Hay un momento de la serie en el que el personaje de Hugo Silva toca fondo y se despacha a gusto con una frase épica: «Me cago en el puto fútbol». ¿Dirías que esta ficción tiene más de oda al deporte rey o de greguería?

Si uno sabe ver a través de ese discurso etílico del protagonista, como hace el personaje de Nardinho, se da cuenta de que lo que este tío está criticando es el circo que rodea al fútbol y el negocio que se ha montado, pero en el fondo es una persona que adora el deporte en sí. Por eso, tiene el empeño de triunfar en el fútbol, a pesar de que le fue mal como jugador. Beto ve que se ha acercado todo un zoológico humano a esta competición, movido más bien por el olorcillo del dinero y no tanto por el interés en el propio fútbol. Él hace una denuncia torpe y muy vehemente, pero está motivada en el amor hacia este juego. No sólo puedes encontrar cariño por el fútbol en Beto, la propia serie refleja pasión, pero opta por dejarse de romanticismos y lo que hace es reírse de esa fauna. Es una crítica desde el humor.

Ted Lasso ha conseguido contar el fútbol inglés de una forma que ha conquistado a gente a la que ni siquiera le interesa este deporte. Este es un formato diferente, menos buenista, pero a pesar de su mirada cruda comparten un tono ligero y las comparaciones son inevitables, sobre todo porque en España tenemos mucho biopic en plataformas e incluso documentales de casos judicializados, pero sorprende la poca ficción que tenemos inspirada en el balompié. En los últimos años se han estrenado largometrajes como Días de fútbol o El penalti más largo del mundo, pero faltan má series como esta o Reyes de la noche. ¿Por qué se produce esa brecha?

Ted Lasso es mucho más light. Es una serie que pueden ver niños, mientras que Pollos sin cabeza está calificada para mayores de 13 años y es una comedia más salvaje, tiene un puntito más oscuro. Hasta ahora, en el mundo audiovisual ha habido siempre mucha reticencia por acercarse al fútbol. Esto se debe a un cúmulo de circunstancias. Por un lado, es un terreno que genera mucho respeto porque para quien lo vive y lo sufre es casi una cuestión religiosa. A los productores les daba mucho miedo meterse en algo que, en este país, es materia sensible. Por otra parte, es muy caro de rodar. Además, todos estamos muy familiarizados con los partidos y las ruedas de prensa, lo tenemos muy presente y es muy difícil ficcionarlo de una manera que resulte creíble. Hay muchos elementos que confluyen para el descarte, pero eso está cambiando y, desde luego, el éxito de Ted Lasso ayuda a que esta serie se perciba con menos desconfianza. Una vez que alguien se mete en ese territorio virgen con el cuchillo, se abre camino y llegarán muchas otras producciones sobre fútbol. En nuestro caso, precisamente el hecho de que fuese un terreno tan inexplorado ha sido una gozada para mí y para Pablo Tébar, que es que con quien he escrito esto, porque teníamos la excitación de estar poniendo los pies en un jardín enorme.

El fútbol tiene un componente muy aspiracional y se glorifica, no solo porque se ha convertido en una industria multimillonaria, sino porque además es nuestro pan y circo. ¿Toca ya bajarlo del pedestal y desinflar balones?

Sí, totalmente. Cuando Álex de la Iglesia y Carolina Bang me llaman para transmitirme el deseo de hacer una comedia sobre un representante del fútbol, yo me entusiasmé enseguida, no solo porque quisieran hacer una serie sobre este deporte, sino porque encima tenían ganas de reírse de él y esa era una cosa que me apetecía un montón, porque es un mundo en el que de repente hay tal cantidad de dinero que está muriendo de importancia. Se está tomando tan en serio a sí mismo que corre el riesgo de desvirtuarse, porque al fin y al cabo esto no es más que un juego hecho para entretener y disfrutar. Este proyecto me pareció una oportunidad para desmitificarlo.

@hbomaxes ¿Será capaz Beto de sobrevivir en un mundo tan salvaje? #PollosSinCabeza #SeriesEnTikTok ♬ sonido original – HBO Max España

A veces, la comedia es la manera más seria de contar algunas cosas. Pollos sin cabeza se mete en muchos charcos: la discriminación sexual en el deporte, los muñecos rotos, las adicciones… ¿Hay un poco de risa amarga en el planteamiento?

Esta es una comedia dramática. La finalidad es pasar un buen rato, pero eso no quita que nos tomemos en serio lo que les pasa a los personajes. Ahí están tratadas todas las banalidades del fútbol, aunque también nos metemos en temas jodidos como la homofobia o el temor a la retirada, pero es que no dejan de ser una consecuencia de abrir un melón como el fútbol. Tampoco hemos pretendido dar lecciones morales, pero cuando haces comedia tomas todos los elementos que saltan a la vista y es inevitable que al final surja una mirada crítica. Nardinho, por ejemplo, tiene una reacción desproporcionada cuando se habla de su sexualidad y, lo enfocamos desde la parodia, pero al espectador no le pasa desapercibido que es una autodefensa ante el pánico a ser criticado. Nos reímos de todo, pero a la vez queda sobre la mesa.

 

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Los personajes principales son casi caricaturas, sin sutilezas. Óscar Casas interpreta a jugador prometedor pero descerebrado absolutamente, Kira Miró se pone en la piel de una WAG* superficial y vengativa, Miguel Ángel Sola hace el papel de un manager sin escrúpulos… Entre broma y broma, ¿la verdad asoma?

No nos hemos basado en nadie concreto, lo digo completamente en serio. A la hora de crear personajes de futbolistas, presidentes o periodistas deportivos te salen al paso muchos estereotipos y acabas basándote en un compendio de cosas, pero yo no sabría quién es el equivalente en la vida real al papel de Kira Miró. Probablemente, su reflejo en masculino sería Josep Pedrerol, que está al frente de ‘El Chiringuito’, uno de los programas deportivos más vistos, con mucho de salseo y un poco de circo. En cambio, ella me recuerda más a periodistas que están en otros ámbitos, fuera del fútbol. Nardinho tampoco creo que se identifique con un solo jugador, podría recordarnos en distintos aspectos a varios que conocemos. Partimos de rasgos de gente de carne y hueso para después poder transformarlos en personajes que funcionen y nos los llevamos a la comedia, pero insisto que hemos buscado alejarnos de cualquier referente. Cuando hicimos el casting para escoger al actor que iba a interpretar al presidente del Real Madrid, recuerdo que me gustó mucho uno que era bajito y moreno, pero pensé que nos podrían decir que se parecía a Florentino Pérez y buscamos un perfil totalmente diferente.

 

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Los chistes sobre penes salpican el guion y no hay duda de que los protagonistas van con exceso de testosterona. ¿Es esta una serie para hombres o se trata de retratar el machirulismo del fútbol?

Yo no tengo la culpa de que el mundo te reflejamos en la serie sea machista y esté tan testosteronizado. Los jugadores de fútbol se agarran la polla cuando marcan goles. De hecho, ahora mismo están pidiendo la deportación para Cristiano Ronaldo, que juega en Arabia Saudí, por agarrarse los genitales ante la grada. Son machos alfa que proyectan siempre una imagen muy masculina y van con mujeres de las que se destaca, a su vez, una hipersexualización física. Todo eso forma parte de los alrededores del fútbol y, cuando afrontas una serie sobre este universo, tienes dos opciones: esconderlo, plegar y fingir que no existe, o coger el toro por los cuernos.

Si algo teníamos claro es que, si hacíamos una serie sobre fútbol, nos iban a criticar. Hiciéramos lo que hiciéramos. Es un mundo jodido, en el que todavía a la gente le cuesta salir del armario. Es una cueva, un lugar donde la trastienda animal campa a sus anchas y con total normalidad. Por mucho «Together Vs Racism» que se coloque en las vallas, vas a los estadios y notas una violencia contenida que flipas. A mí no me gusta llevar a mi hijo de dos años al fútbol porque se normaliza una libertad vejatoria tremenda. La gente va allí a insultar, descargar toda la frustración de la semana y quedarse a gusto. Enseñar eso, no significa que lo estés apoyando, más bien todo lo contrario.

En este proyecto has podido volver a trabajar junto a tu padre, con el que hace casi una década que compartiste labor en un documental sobre la vida de Leo Messi. ¿Qué te ha aportado su experiencia?

El documental de Messi lo escribimos juntos pero, en esta ocasión, él no participa en el guion. En cambio, sí que aparece como actor, como podéis ver en el capítulo uno. Ante todo, mi padre me ha aportado la posibilidad de conocer las bambalinas del fútbol desde una edad muy temprana. Yo he tenido la suerte de ver todo esto desde atrás y desmitificarlo desde muy pronto, contemplar todo el artificio que tiene este mundo y entender que todos esos gladiadores solo son chavales que muchas veces sienten inseguridad o arrastran complejos. He conocido todos esos claroscuros, pero no me ha ayudado en algo más concreto, si es que estamos hablando de contactos. Recuerdo que, cuando surgió la serie, me propuso que quedáramos a comer con un representante para que me contase cosas, pero no quise. Estaba obsesionado con que nadie buscará comparaciones o nos acusara de estar basándonos en alguien específico. No quería estar condicionado y, es más, mi padre no ha leído el guion ni había visto ningún capítulo hasta el estreno, porque yo quería que lo disfrutara como cualquier otro espectador, cuando ya estuviera terminado. Necesitaba escribir con mucha libertad, porque además yo ya tenía acumulado suficiente conocimiento sobre el mundo del fútbol como para tirar. Tampoco es una serie que pretenda hacer un retrato realista del fútbol, se trataba más bien de exagerar algunos aspectos y reírnos de todo eso.

 

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Le contaste a Javi Amaro en A Diario que, cuando ya tenías finiquitado el final de la temporada, lo tuviste que cambiar. ¿Nos podrías ampliar esta anécdota que ha condicionado todo el desenlace de la serie?

Lo que pasó fue que íbamos a cerrar con un capítulo en el que al antagonista se le grababan unos audios de forma clandestina, pero justo en aquel momento salieron los audios de Florentino Pérez. Todo esto sucedió, en realidad, antes de escribir los guiones. Le habíamos enviado a HBO la sinopsis de los episodios y en ese documento aparecía esa idea inicial. Le dije a Pablo: «Tío, tenemos que replantear el final, porque nos van a matar». Ahora me alegro, me gusta muchísimo más que esta resolución que la que teníamos planteada al principio. Creo que fue un golpe de suerte que acabó por mejorarnos la serie.

¿Estáis abiertos a segunda temporada?

Sí, claro, Confío en que haya renovación, porque me encantaría seguir disfrutando de Beto y de su universo. Lo que ya llevamos, lo he disfrutado una barbaridad. Ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida profesional y espero poder seguir con este juguete un poquito más.


*Acrónimo de la locución inglesa Wives and Girlfriends, término que, según el diccionario de Cambridge, hace referencia a la «mujer o novia de un deportista conocido«.