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Los activistas que luchan por la liberación de la princesa Latifa: "Para el emir de Dubái, las mujeres son posesiones"

David Haig, cofundador de Free Latifa, pelea por la liberación de la princesa de Emiratos Árabes. Malos tiempos para las mujeres árabes con el despotismo machista de sus dirigentes.

La princesa Latifa junto a su hermana secuestrada.
La princesa Latifa junto a su amiga Tiina Jauhiainen.

Shamsa y Latifa, de 39 y 35 años respectivamente, viven en una jaula de oro. Hijas del emir de Dubái Mohammed bin Rashid Al Maktoum, vicepresidente de los EAU, a diferencia de mujeres anónimas, son jequesas, con todo lo que ello conlleva, pero quieren libertad para casarse y para tomar decisiones sobre su propia vida. Por eso, intentaron huir y fueron secuestradas –Shamsa en Cambridge en el 2000 y Latifa en aguas de la India en 2018- y devueltas a Dubái. Desde allí, Latifa ha mandado mensajes en vídeo.

Un grupo de amigos de Latifa que la ayudaron a escapar, sin suerte, hace tres años han organizado una campaña por su libertad. Los fundadores de Free Latifa son Tiina Jauhiainen y el abogado David Haig, ambos la conocieron mientras residían en el emirato. Ahora son personas no gratas para las autoridades de EAU. David cuenta a Público su intervención en el cautiverio de la princesa. "Dubái tiene dos caras; la hedonística y moderna que invitó a Theresa May y a Ivanka Trump a una cumbre de mujeres árabes con la presencia del emir y, al mismo tiempo, el mismo jeque que aplaudía a estas mujeres, tenía a dos hijas prisioneras porque él, en realidad, tiene mentalidad medieval respecto a las mujeres, son sus posesiones, no pueden decidir por ellas mismas: él decide por ellas", explica el abogado.

Entre las decisiones que quisieron tomar las hijas, adolescentes, de Rashid prevalecía la identidad del marido. Un tema -el que el emir escoge sus propios yernos-, que ha llegado a los tribunales de Londres de la mano de la sexta esposa del emir, la princesa Haya de Jordania, de 46 años y medio hermana del rey Abdalá, formada en Inglaterra. Haya huyó con sus dos hijos menores del emirato en 2019. Solicitó el divorcio en Londres con la abogada Fiona Shackleton, y con ello una orden judicial de protección a su hija Al Jalila, de 11 años en 2019, de un matrimonio forzado y de amenazas de su padre. El emir a Haya no la pudo encerrar en jaula de oro alguna. Para solicitar estas medidas judiciales, la jordana adujo que su marido tenía secuestradas a dos hijas y como testigos de tales afirmaciones tomaron la palabra Tiina Jauhiainen y David Haig. Haya es la única de las seis esposas que ha sido fotografiada junto a él.

La princesa Haya goza de inmunidad diplomática tras haber obtenido un cargo en la embajada de Jordania en Londres

En opinión de David Haig, "Haya no quiere tomar parte muy activa en la campaña por la libertad de Shamsa y Latifa porque continúa el litigio judicial con su exmarido por la custodia y/o acceso a los hijos". Haya y Rashid tuvieron dos hijos, Al Jalila, ahora de doce años, y Zayed, de ocho. La princesa Haya goza de inmunidad diplomática tras haber obtenido un cargo en la embajada de Jordania en Londres. A pesar de todas las dificultades, la huida de Haya y sus hijos de Dubái les ha llevado a un autoexilio de privilegios materiales en Inglaterra. La primera esposa del emir y madre de doce de sus hijos incluido el heredero, Juma bin Al Maktoum, anunciaba su divorcio en las páginas de The Sunday Times con un vejatorio relato de cómo fue tratada durante su matrimonio.

El abogado David Haig, exdirector del club de futbol Leeds United, se involucró como activista en la organización Detained International tras ser detenido, juzgado y encarcelado durante un año por fraude en Dubái. "Sufrí una detención injusta, torturas y malos tratos, y un juicio en árabe sin opción a traductor; al salir de todo aquello decidí ayudar a otros que atraviesan lo mismo que yo o parecido, para las mujeres es todo mucho peor, los abusos y las torturas", explica David desde su recaudo en Londres.

Este abogado, exdirector del club de futbol Leeds United, se involucró como activista tras ser detenido y encarcelado durante un año Dubái

La difusión de los vídeos de Latifa en el programa Panorama de la BBC y su repercusión internacional provocó un comunicado de la embajada de EAU en Londres en el que dice que Latifa "está bajo los cuidados de su familia y recibe atención médica". David Haig explica que la jequesa secuestrada, "es una persona amable y estupenda, que sabía cómo es su padre porque su hermana Shamsa está igual; Shamsa vive medicada con su madre, es como un zombie, asiste a bodas y a celebraciones familiares, bajo los efectos de los fármacos, esa es la impresión que tiene Latifa de su actual hermana".

La ONU, el Gobierno británico, la reina Noor de Jordania, Mary Robinson, expresidenta de Irlanda y excomisaria de Derechos Humanos de la ONU, y organizaciones de Derechos Humanos han pedido públicamente pruebas de la suerte de las dos hermanas. Latifa, a través de los amigos que llevan la campaña Free Latifa, ha mandado una carta a la Policía de Cambridgeshire para que reabra la investigación sobre la desaparición de Shamsa en el año 2000 cuando la joven tenía 19 años. Ella residía por entonces en la residencia del emir en el condado de Surrey. En lugar de regresar a Dubái, se refugió en casa de unos amigos en Cambridge. Un día salió por la ciudad, y nunca más se supo de ella. Tras una denuncia inicial, la Policía solicitó permiso a las autoridades de Dubái para entrevistar a Shamsa en aquel país. El permiso fue denegado con una explicación parecida a la emitida hace pocos días por la embajada de EAU: Shamsa se encuentra bien bajo los cuidados de su familia. Lo mismo que publicaron en el 2018 tras el intento de huida de Latifa y su secuestro en las aguas de India.

"Nuestra intención es implicar a cuantos más gobiernos y personas influyentes mejor, el presidente norteamericano Joe Biden, que ya ha intervenido en algún caso parecido, podría ser el próximo que nombrara el nombre de Latifa públicamente", explica David. Y de Dubái, Detained International pasa a la vecina Arabia Saudí donde tienen encarceladas a las princesas reformistas, Suhoud al-Sharif, de 27 años, y su madre, Basmah bint Saud. Con la espeluznante muerte del periodista Jamal Kassogui de fondo, el tradicionalismo se ha impuesto al liberalismo aunque a las mujeres las dejen conducir, con condiciones, y les organicen una cumbre con Theresa May e Ivanka Trump, aplaudidas por los jeques.

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