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Alemania extrema derecha Treinta años después de la caída del Muro: una Alemania vaciada donde se dispara la extrema derecha

Para los expertos, la evolución demográfica es uno de los factores que explica el sentimiento de desafección de los alemanes orientales y el crecimiento de la extrema derecha.

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Fascistas en una manifestación en Dresde en mayo. REUTERS/Matthias Rietschel

Berlín celebra con grandes fastos los treinta años de la caída del Muro de Berlín. Numerosos actos programados: conciertos, exposiciones, conmemoraciones, eventos que se esperan multitudinarios. Y que difícilmente podrían tener réplica en los estados federados que conformaban la vieja República Democrática Alemana. La razón: la escasez de personas. Estas regiones se han convertido en la Alemania vaciada.

Tras la reunificación de 1990, casi un cuarto de la población original del este se marchó al oeste. Más de tres millones y medio de personas. Así lo estima una investigación del semanal Die Zeit.

Tal y como en España el desarrollo económico de Madrid y de las grandes ciudades de la periferia vació amplias partes del centro peninsular, la absorción de la economía del antiguo Estado comunista por parte de la Alemania capitalista provocó un éxodo que afectó sobre todo a la gente joven. Se calcula que más de un cuarto de los jóvenes de entre 18 y 30 años abandonaron su tierra. Una crisis demográfica de la que las regiones orientales todavía no se han podido recuperar.

“Dado que la escasez de trabajadores en Sajonia afecta a casi todos los sectores económicos y a casi todas las zonas, los diversos actores económicos, administrativos y políticos de la región intentan atraer trabajadores de diferentes maneras, así como mantener los que ya viven y trabajan en Sajonia”, explica a Público Lars Fiehler, portavoz de la Cámara de Industria y Comercio de Dresde.

Sajonia, con su capital Dresde al frente, es uno de los estados que ha puesto en marcha una campaña para conseguir que retornen sus antiguos vecinos. Para ello han creado el portal Volved, Sajones, una iniciativa similar a la de otros Länder como Mecklemburgo Pomerania Occidental, con su mv4you, o Sajonia Anhalt, con un Centro de Bienvenida.

A pesar de que en estos estados urge mano de obra, el atractivo de las regiones sigue siendo muy escaso. “En total, más de la mitad de todas las empresas, el 55%, dicen que no pueden cubrir las vacantes, en el sector de la construcción la cifra alcanza el 64% y en los oficios especializados, el 61 %”, añade Fiehler.

El problema es que los sueldos allí son más bajos. Según un estudio de la Fundación Hans Böckler, los salarios de trabajadores que comparten ocupación, son del mismo género y tienen un nivel de experiencia similar son un 16,9% más altos de media en el oeste que en el este.

La extrema derecha capitaliza la despoblación

Con cifras como esta, no es difícil imaginar por qué un 57% de los alemanes orientales se sienten ciudadanos de segunda. La reunificación de 1990 no fue sino la extensión de la República Federal hasta la frontera con Polonia. En un primer momento, muchos alemanes orientales vieron con buenos ojos este desarrollo político. Pero el paso del tiempo fue deshaciendo el encanto.

La despoblación, el retraso económico, las pobres infraestructuras en el ámbito rural, la condescendencia y arrogancia mostrada por muchos wessies (alemanes occidentales) y la falta de destacadas figuras políticas y sociales procedentes del este (con casi la única pero destacable excepción de la canciller Angela Merkel) fueron mermando cada vez más la identificación de los antiguos habitantes de la RDA con el nuevo sistema.

La tendencia continúa, solo que ahora hay un partido que parece hacer suyo ese descontento. ¡El este se levanta! fue uno de los lemas de campaña utilizados por el partido de extrema derecha AfD (Alternativa para Alemania) en las recientes elecciones regionales celebradas en tres estados orientales. En la última, en Turingia, bastión del ala más radical del partido, obtuvo un 23,4%, por delante del partido de Merkel (CDU).

El resultado, todo un varapalo para la gran coalición federal de conservadores y socialdemócratas, también pone a prueba la resistencia del cordón sanitario impuesto por todos los partidos contra la formación ultraderechista. Cada vez son más las voces dentro de la CDU que piden, al menos, abrir negociaciones con la AfD.

Asimismo, los extremistas también parecen aprovechar estratégicamente el hecho de que su fortaleza reside en la Alemania vaciada. La AfD logró dar un verdadero golpe político y mediático sobre la mesa a pesar de que Turingia tiene poco más de dos millones de habitantes. Además, la sacudida a nivel nacional se produjo aunque el AfD solo mejoró ligeramente sus resultados obtenidos en el Land en las últimas elecciones federales de 2017 (22,7%).

Todos los expertos se preguntan desde hace años cómo poder frenar la crisis demográfica estructural que vive el este. Un primer paso se logró en 2017. Desde entonces, la tasa de migración neta entre este y oeste es prácticamente cero. El éxodo ya no es el principal problema, ahora lo es la muerte.

Desde 1990, hay 1,3 millones de personas más por encima de 60 años, y eso a pesar de que la población total se redujo por encima de esa cifra. Un instituto de investigaciones demográficas de Berlín considera que, para el 2035, 23 de los 401 distritos electorales de Alemania se reducirán, por lo menos, una quinta parte. Los 23 están en el este del país.  El futuro de la Alemania vaciada se presenta como uno de los grandes retos para la estabilidad, política y económica del país más poderoso de Europa.