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Alemania La Gran Coalición de Merkel, sacudida por los resultados electorales en Baviera

Se consuma la debacle de la Unión Social Cristiana (CSU) que pierde la mayoría absoluta y más de un 10% de votos, y del partido socialdemócrata (SPD), que cae hasta la quinta posición al ver cómo el apoyo recibido se reduce a la mitad.

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El líder de la CSU, Horst Seehofer, en la sede del partido en Munich tras los primeros sondeos en la regionales de Baviera. REUTERS/Michael Dalder

Alemania es hoy un país un poco menos estable. La Gran Coalición que gobierna el país más poderoso de la Unión Europea, tras haber vivido ya dos importantes crisis en apenas ocho meses de gestión, vuelve a recibir un nuevo golpe. Ambas patas del Ejecutivo, conservadores y socialdemócratas, acaban de sufrir un severo revés en las urnas de uno de los Estados federados más ricos del país. La canciller Angela Merkel ve cómo su poder se debilita un poco más.  Que el batacazo electoral se viera venir no lo ha hecho más leve.

“Hoy no es un día fácil para la CSU”, declaró Markus Söder, presidente de Baviera, tras conocerse los primeros sondeos a pie de urna. Las encuestas que apuntaban a un descalabro histórico no se equivocaron.

Con un resultado provisional del 37%, la Unión Social Cristiana (CSU), los conservadores bávaros aliados de Merkel, que han gobernado ininterrumpidamente este Estado federado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, no solo han perdido la mayoría absoluta y visto cómo el apoyo recibido se ha reducido en más de un 10% en relación a las últimas elecciones regionales, sino que también han sufrido el peor resultado electoral desde 1950.

Söder ha prometido analizar las causas de esos resultados y los movimientos a realizar en un futuro cercano. Por el momento, ni él ni Horst Seehofer, ministro de Interior y —todavía— líder de la CSU, han concretado en qué se va a traducir esta debacle.

Durante la campaña, muchas voces en la CSU culpaban a Berlín y, sobre todo, a Merkel por los malos resultados que las encuestas les pronosticaban.

Ahora todos los ojos están puestos en la capital y en ver cómo afectan los comicios en Baviera al Gobierno federal. “Lo que llama la atención es que por el momento nadie ha hecho comentarios en esa dirección”, señalaba a Público Thorsten Faas, politólogo del Instituto Otto-Suhr, poco después de que se conocieran los sondeos a pie de urna. “Pero un resultado así tendrá consecuencias. Lo contrario sería muy sorprendente”.

La primera es saber si Seehofer, que ya ha dicho que no piensa dimitir, continuará como líder del partido. El enfrentamiento entre él y Söder es por todos conocidos, y un cambio en la dirección de la CSU podría suponer un nuevo rumbo de los conservadores bávaros a nivel estatal. También un Seehofer más aislado podría crear todavía más problemas a Merkel.

Pasokización del SPD

Pero los problemas para la coalición liderada por Merkel no acaban ahí.  “Para aquellos interesados en saber si Alemania tiene un Gobierno estable, la historia a seguir es la defunción de los socialdemócratas [SPD]. La quinta posición en Baviera es catastrófica”, aseguraba en las redes sociales Thorsten Benner, director del Global Public Policy Institute. “Un muy mal resultado dentro de dos semanas en [las elecciones regionales del Estado federado de] Hesse podría significar el fin del actual Gobierno debido a que el SPD decida retirarse”.

Las caras largas en las oficinas del SPD tras la publicación de los primeros datos eran más propias de un funeral que de una jornada electoral. Con un 9,6%, los socialdemócratas bávaros han perdido la mitad del apoyo cosechado en 2013.

Según una encuesta de la televisión pública, el SPD perdió 210.000 a favor de los Verdes, los grandes vencedores de la noche, que con cerca del 18% de los votos, se han consolidado con la segunda fuerza política en Baviera, un resultado histórico para un partido ecologista nacido de la extrema izquierda y hoy acomodado en una tendencia centrista y liberal.

La sangría de votos de la CSU también benefició a los Verdes. Hasta 200.000 votantes conservadores en 2013 se han decantado esta vez por el partido coliderado por dos jóvenes cargados de energía, Katharina Schulze y Ludwig Hartmann.

Unos pocos menos ciudadanos bávaros, 180.000, siempre según la encuesta de la ARD, han abandonado la CSU en la otra dirección, la de la extrema derecha, representada por Alternativa por Alemania (AfD), que por primera vez entra en este parlamento regional. Con un 10%, los ultraderechistas han sacado un peor resultado que a nivel estatal (12,7% en las elecciones de hace un año).

Este dato, así como el crecimiento de los Verdes, ha llevado a muchos analistas a declarar que el continuo crecimiento y aceptación de la ideología ultranacionalista que recorre toda Europa no ha tenido el reflejo esperado en la conservadora Baviera.

Conservadores

Pero lo cierto es que en este Estado federado a la AfD no le falta competencia. Por un lado está la propia CSU, que, a pesar de ser ya de por sí más conservadora en comparación con otras tendencias de la derecha alemana, en las últimas semanas reforzó su mensaje en contra de la inmigración y a favor de la identidad nacional. El objetivo, fallido, era cumplir con la máxima de Franz Josef Strauss, figura mítica del partido, de que la CSU nunca tendría que dejar espacio político a su derecha.

En esta realidad ya es significativo que la AfD haya alcanzado los dos dígitos en Baviera. Pero a ello todavía hay que sumarle la existencia de otro partido de carácter local que se ha convertido en el segundo gran vencedor del día. Freie Wähler (Votantes Libres) han obtenido más del 11% de los votos y, por tanto, podrían formar una coalición con la CSU. Ellos también se han aprovechado del descalabro del hasta ahora omnipotente partido bávaro con 180.000 exvotantes de la Unión Social Cristiana.

Freie Wähler, poco conocidos en otras partes de Alemania, se consideran un partido conservador y pragmático, centrado en temas de ámbito local. Algunas de sus propuestas son limitar la reunificación familiar de los refugiados, crear una ayuda a la repatriación (tal y como propone la CSU), fomentar los estudios locales en las escuelas, promover los dialectos y preservar las costumbres.