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Anne Hidalgo Ecologismo y derecho a la vivienda: la receta de la alcaldesa de París para regenerar la izquierda

La dirigente socialista, con raíces españolas, busca ser reelegida en marzo con ambiciosas medidas para hacer frente a la urgencia climática y la especulación inmobiliaria.

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo en París. AFP / STEPHANE DE SAKUTIN
La alcaldesa de París, Anne Hidalgo en París. AFP / STEPHANE DE SAKUTIN

Ni rastro del rojo ni de la rosa. La histórica simbología del socialismo ha quedado reemplazada por un color omnipresente: el verde. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, ha hecho del ecologismo la base de su candidatura y así se ve reflejado en su propaganda electoral. Una apuesta que parece ganadora. Tras un primer mandato agitado, la dirigente socialista, de 60 años, nacida en San Fernando (Cádiz), parte como favorita en las elecciones municipales que se celebrarán el 15 (primera vuelta) y el 22 de marzo (segunda) en la capital francesa.

"La base de nuestro proyecto es la ecología, ya que nos permite dar una respuesta a nuestros dos principales desafíos: el cambio climático y mejorar la vida de los parisinos", explicó Hidalgo el 6 de febrero durante la presentación de su programa, un acto celebrado en un estiloso espacio de cotrabajo cerca de la Plaza de la República, en el corazón de la capital francesa. Lograr que París sea una ciudad 100% adaptada a la bicicleta, que todos los comedores escolares de la localidad ofrezcan comida biológica y menús vegetarianos o convertir en zonas peatonales los cuatro distritos del centro urbano. Las promesas ambiciosas para hacer frente a la urgencia climática abundan en el programa de Hidalgo.

Con su OPA verde, la alcaldesa socialista aspira a limitar el auge de los verdes franceses entre las clases medias urbanas. Éurope Écologie Les Verts (EELV) obtuvo en las elecciones europeas del año pasado más del 19% de los votos en la capital francesa, mientras que el Partido Socialista (PS) solo consiguió el 8%. Pese al declive de la socialdemocracia en Francia y un primer mandato con altibajos —también marcado por hechos trágicos como los atentados de 2015 o el incendio de Notre Dame en 2019—, Hidalgo cuenta con serias posibilidades de ser reelegida. Y estas se ven reforzadas por la caótica campaña del macronismo, que se ha dividido en dos listas y cuyo candidato oficialista, el exministro Benjamin Griveaux, renunció este viernes tras la difusión de unos vídeos de carácter sexual.

Según los últimos sondeos, la alcaldesa saliente sería la más votada en la primera vuelta con el 23% de los votos, seguida por la conservadora Rachida Dati (Los Republicanos) con el 20%, la lista oficialista macronista, que busca un nuevo candidato, quedaría tercera con el 16,5%, seguida por el verde David Belliard con el 14,5% y el diputado macronista disidente Cédric Villani en el 10%.. La apuesta de Hidalgo de desvincularse de las siglas del PS, en el que milita desde hace más de 25 años, y presentarse al frente de la plataforma ciudadana París en Común —un nombre con evidente resonancia con el del partido de Ada Colau, con quien mantiene una estrecha relación— avanza como un caballo ganador.

Impulsar "París Central"

Más que en un contexto de competición electoral, sus promesas parecen las de un balance de mitad de mandato. Con la convicción de ser reelegida, Hidalgo ha asegurado que "transformaremos la mitad de las plazas de parking en carriles para bicicletas o en espacios verdes". También ha prometido peatonalizar los cuatro distritos del centro de la ciudad, en los que solo circularán los vehículos de los vecinos, autobuses eléctricos, taxis y transportes de mercancías y servicios de urgencias. Es decir, impulsar el equivalente parisino de "Madrid Central". Además, propone la creación de un centenar de pequeños "bosques urbanos" al lado de edificios monumentales como el Ayuntamiento, la Ópera Garnier o la torre de Montparnasse.

"Plantaremos 170.000 árboles por toda la ciudad", ha asegurado Hidalgo, quien resume esta medida diciendo que "por cada parisino o parisina que nazca, plantaremos un árbol". Un ambicioso proyecto que se augura difícil de hacer realidad en los próximos seis años. Entre 2014 y 2020, el número de árboles en París ha aumentado en poco más de 15.000. Es decir, la alcaldesa socialista debería multiplicar por diez lo logrado en su primer mandato.

El póster de la campaña de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, para las elecciones municipales francesas de 2020. AFP / BERTRAND GUAY

No obstante, la legitimidad de esta transformación verde se basa en la ambiciosa agenda climática adoptada por el actual gobierno municipal. La coalición entre socialistas, verdes y comunistas aprobó prohibir la circulación de vehículos diésel en 2024 y de los coches de gasolina en 2030. Tras numerosos obstáculos judiciales, consiguió peatonalizar los márgenes del Sena. "Lo que antes provocaba debate, ahora genera consenso", presume Hidalgo, quien defiende que "hemos reducido en un 25% las emisiones de CO2 en 2018 respecto a 2014". Además, la alcaldesa cuenta con la baza del apoyo público del climatólogo Jean Jouzel, fundador del grupo de expertos sobre el cambio climático de la ONU y considerado una de las voces más autorizadas en Francia sobre la urgencia climática.

Ecologismo y defensa del derecho a la vivienda

"El ecologismo de Hidalgo no apuesta por una perspectiva global, sino solo local", lamenta en declaraciones a Público el activista medioambiental Maxime Fèvre, presente en la presentación del programa de la alcaldesa. "Hace una apuesta decidida por substituir los coches de gasolina por los eléctricos, aunque nadie pueda afirmar que su impacto medioambiental resulte menor", añade Fèvre. Este militante ecologista reprocha al plan verde de la alcaldesa que priorice la mejora de vida de los parisinos en lugar del impacto medioambiental en el conjunto del planeta. Así sucede con los coches eléctricos y la extracción de minerales en África que comporta la fabricación de sus baterías.

Pese a la ambición de sus promesas, el balance de la socialista en materia de ecología está lleno de claroscuros. Por ejemplo, un servicio municipal de alquiler de bicicletas con un funcionamiento deficiente o la apuesta por macroproyectos urbanísticos con la construcción de grandes edificios, como la polémica torre Triangle, de 180 metros de altitud, al suroeste de París. "No hay ningún cuestionamiento de la política urbanística. Quiere seguir construyendo torres en Bercy-Charenton (sureste de la ciudad). Esto no es compatible con un proyecto realmente ecologista", denuncia en declaraciones a Le Figaro el entorno del candidato los verdes en París, el periodista David Belliard, que acusa a la alcaldesa de haber hecho un "copia y pega" de su programa.

Pese a la ambición de sus promesas, el balance de la socialista en materia de ecología está lleno de claroscuros

"En las distintas ciudades europeas, existe el riesgo de que la cuestión medioambiental deje de lado la cuestión social", reconoce Hidalgo, quien afirma que "la revolución ecológica debe hacerse dando alojamiento a todos los ciudadanos, sobre todo a los más frágiles". Además del ecologismo, la socialista promete defender el derecho a la vivienda. Para ello, apuesta por mantener la limitación de los precios del alquiler, que no ha logrado detener, pero sí frenar un poco, la especulación inmobiliaria que asecha desde hace décadas la carísima París.

El concejal de Vivienda, el comunista Ian Brossat, es una de las figuras destacadas de la candidatura de Hidalgo, tras haber multiplicado las medidas para limitar los servicios desregulados de Airbnb. Ahora promete organizar un referéndum antes del verano sobre las condiciones de uso de esta plataforma de alquiler turístico, así como aumentar del actual 22,6% al 25% el porcentaje de viviendas sociales.

Verde, el barniz preferido de todos los candidatos

"El combate que llevamos a cabo en numerosas localidades nos muestra que, si es posible en París, también podemos aplicarlo en nuestras ciudades", defendió el alcalde de Bruselas, el socialista Philippe Close, en un acto el 5 de febrero en la capital francesa, llamado Planeta en Común, en el que se reunieron más de una decena de ediles progresistas europeos (Lisboa, Oslo, Varsovia, Milán, Valladolid…) para apoyar la candidatura de Hidalgo. Ella confía en que la unión de su pata verde con otra social le permita dar un nuevo impulso al alicaído socialismo francés. Y así imponerse en unos comicios en que abundan los apóstoles de la causa verde.

Griveaux desea trasladar la Gare de l’Est a una localidad de la periferia para construir un Central Park en medio de París

Desde la lista ciudadana Décidons Paris (apoyada por la Francia Insumisa de Mélenchon, 5% según los sondeos) hasta La República en Marcha. Casi todas las listas multiplican sus propuestas para hacer frente a la urgencia climática. De hecho, el diputado macronista disidente Villani se presenta con el ecologismo como gran baza y propone, entre otras medidas, pasar de 4.000 a 40.000 los edificios que serán objeto de una renovación energética. Pero la promesa verde más ambiciosa —y extravagante— la ha hecho la lista oficialista del partido de Macron, con la propuesta de trasladar la Gare de l’Est, una de las principales estaciones de trenes, a una localidad de la periferia para construir un Central Park en medio de París.

La única candidata de peso que hace oídos sordos a la urgencia climática es la conservadora Dati, que los sondeos sitúan como la gran rival de Hidalgo. Esta exministra de Sarkozy concentra sus críticas en los problemas de limpieza e inseguridad y acusa a Hidalgo de haber sembrado "la anarquía por todos lados". Tras años de decadencia del bipartidismo en Francia, las municipales parisinas se presentan como una batalla entre los socialistas y Los Republicanos. Un duelo clásico entre la derecha y la izquierda que Hidalgo espera ganar gracias a su OPA verde.

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