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El año neoliberal
de Modi, líder
de los eslóganes

El primer ministro de la India cumple un año al frente del segundo país más poblado del mundo, cargo que ganó con un saco sin fondo cargado de promesas hacia la ciudadanía.

Narendra Modi hablando en una conferencia en Toronto / REUTERS

VÍCTOR M.OLAZÁBAL

NUEVA DELHI.- India parecer regirse por otro calendario: el país asiático acaba de concluir su "Año 1". Así lo ha llamado Narendra Modi, que está semana está de aniversario. El periodista y analista Siddharth Srivastava lo analizaba en su blog: "A juzgar por su gran retórica electoral antes de asumir el poder, India debería ser el paraíso en la Tierra en la actualidad. Algo que nunca fue posible".

El líder hinduista acaba de cumplir un año al frente del segundo país más poblado del mundo. Modi ganó las elecciones en mayo de 2014 gracias a un saco sin fondo cargado de promesas, sólo superadas por las expectativas que generó entre una ciudadanía que le dio su confianza y desbancó al histórico Partido del Congreso de la familia Nehru-Gandhi, que ha gobernado India casi ininterrumpidamente desde su independencia.

La búsqueda del dinero negro, en la práctica, sigue siendo sólo una consigna 

Promesas como la de acabar con la corrupción y recuperar todo el dinero negro que empresarios y políticos tienen en cuentas en el extranjero. Desde el gobernante Bharatiya Janata Party (BJP), que lidera la Alianza Democrática Nacional (NDA), se enorgullecen estos días de apuntar que en los últimos doce meses no ha saltado ningún escándalo de corrupción en la administración. Y es cierto. Pero la búsqueda del dinero negro, en la práctica, sigue siendo sólo una consigna.

"Dijeron que el dinero que se fue volvería y lo repartirían, pero eso fueron promesas electorales. Porque a día de hoy nadie sabe cuánto dinero hay fuera. No hay una verdadera intención de devolverlo", afirma a Público el economista Arun Kumar, que añade que ningún gobierno ha realizado esfuerzos significativos en este asunto en los últimos 65 años. La conclusión de este analista es que "la implementación de las promesas no parece estar ocurriendo".

Modi, obviamente, no opina lo mismo. "Debo decir que los líderes en el pasado no han logrado lo que yo he logrado en sólo un año", dijo esta semana en un mitin cerca de la ciudad de Mathura, en el norte de India. "Los malos días han desaparecido. Los que saquearon la riqueza y os engañaron han sido derrotados. Ellos pueden ir a por mí, pero yo seguiré protegiéndoos", añadió entre aplausos.

Durante estos meses, el dirigente hinduista ha recorrido medio mundo y se ha citado con decenas de mandatarios con la intención de que líderes e inversores internacionales ubicasen India en el mapa (y en sus agendas).

El Primer Ministro Narendra Modi, atendiendo en un evento de la comunidad cristiana / REUTERS

El Primer Ministro Narendra Modi, atendiendo en un evento de la comunidad cristiana / REUTERS

Numerosos analistas no dudan en elogiar su política diplomática, si bien la relación con su eterno enemigo, el vecino Pakistán, sigue prácticamente igual que siempre: fría.

En la lista de tareas domésticas realizadas, el currículum del primer ministro indio se centra en su buque insignia, la campaña Fabrica en India, que pretende captar inversiones y levantar la industria manufacturera local.

Modi ha dado salida a la política de introducir a los más pobres en el sistema bancario abriendo cuentas que les faciliten los préstamos y les alejen de estafadores

También ha dado salida a la política de introducir a los más pobres en el sistema bancario abriendo cuentas que les faciliten los préstamos y les alejen de estafadores, ha impulsado la concesión de microcréditos a pequeños comerciantes, ha logrado desatascar los contratos de arrendamiento de las minerías, ha liberalizado los precios de los combustibles.

En el plano social, ha promocionado la instalación de retretes con el objetivo de limpiar el país y ha rescatado discursos como la necesidad de respetar a las mujeres desde su nacimiento, algo que pretende conseguir a través de una campaña focalizada en acabar con los abortos selectivos de niñas.

Todos estos proyectos han sido publicitados hasta la saciedad por el BJP con potentes campañas, pero sus resultados todavía no se palpan del todo sobre el terreno. Por eso sus críticos achacan a Modi que sea el hombre de los eslóganes.

El "gurú del marketing", le llamó el secretario general del Partido del Congreso, Digvijaya Singh. Esta semana, su colega y vicepresidente de la formación, Rahul Gandhi, aprovechó el acrónimo que el BJP usa para su líder, 'NaMo', para afirmar que su significado real era "No action, maximun oratory". El joven Gandhi sostiene que el primer ministro "se está convirtiendo rápidamente en un icono de la moda ignorando al hombre común". La relación del Gobierno con la mayoría de formaciones en el Parlamento está encallada desde el principio.

El Primer Ministro de la India hablando en la localidad de Mathura.

El Primer Ministro de la India hablando en la localidad de Mathura / REUTERS

Durante el último año, agraciado por la caída del precio del petróleo, el Gobierno ha mantenido la inflación por debajo del 6%, ha reducido el déficit fiscal al 4,1%, ha aumentado las reservas de divisas y la recaudación de impuestos indirectos, la deuda por cuenta corriente es ahora del 2% y asegura que han caído los niveles de morosidad. Todo, bajo la batuta del ministro de Finanzas, Arun Jaitley, que pretende atraer inversión extranjera a sectores como los seguros, la defensa, los ferrocarriles o la construcción.

Los organismos internacionales, como el FMI o la OCDE, prevén que la economía india va a crecer más rápido este año que el gigante chino

De momento la IED ha aumentado un 25% en el último curso, si bien desde enero se está reduciendo. Los organismos internacionales, como el FMI o la OCDE, prevén que la economía india va a crecer más rápido este año que el gigante chino y los expertos coinciden en afirmar que la confianza de los inversores está en plena recuperación.

No obstante, las exportaciones caen y los precios de los productos más básicos, como la cebolla, la patata, la leche, los aceites o las legumbres están subiendo. Los agricultores se encuentran ahogados sin los subsidios que Modi les prometió en campaña.

"Hay un afán agresivo de reformas económicas neoliberales, un ataque sobre los cimientos democráticos seculares de la república india mediante la agudización de la polarización comunal y el movimiento lento pero seguro hacia un régimen autoritario", escribió el secretario general del Partido Comunista de India, Sitaram Yechury, en el diario The Hindu con motivo del primer aniversario de Modi.

"El Gobierno está dando marcha atrás en muchos temas ante los que se había opuesto al principio, como permitir la inversión extranjera directa en el comercio minorista", añadía.

Narendra Modi dando la mano a multitud de personas que se concentraron en las calles de Seoul / REUTERS

Narendra Modi dando la mano a multitud de personas que se concentraron en las calles de Seoul / REUTERS

Algunos analistas señalan que, en el fondo, la política económica de este Ejecutivo no difiere mucho de los gobiernos anteriores de la Alianza Progresista Unida (UPA), liderada por el partido de los Gandhi. Eso sí, los cambios que ven se traducen en un giro más pronunciado hacia una derecha liberalizadora. "(Los gobiernos la UPA) también entraron en la liberalización, pero con más cuidado. Permitían liberalizar un 50% algunos sectores, pero con un programa social al lado.

Los oponentes políticos de Modi le acusan de haberse centrado en agradar a los ricos dejando a un lado las necesidades de los millones de pobres que pueblan India

Este Gobierno en cambio es más agresivo, permite una liberalización del 90% y no le importan los pobres en absoluto", afirmó a este diario CP. Chandarsekhar, del Centro de Estudios Económicos de la Universidad JNU de Delhi. "Han empujado la ley de adquisición de tierras, están cortando gastos en salud infantil y educación, están debilitando programas de seguridad alimentaria y quieren cortar el programa de garantía de empleo. Es mucha liberalización sin un aspecto social".

Los oponentes políticos de Modi le acusan de haberse centrado en agradar a los ricos dejando a un lado las necesidades de los millones de pobres que pueblan India. De hecho, el principal asesor económico del actual Ejecutivo, Arvind Subramanian, reconoció este martes que la tasa de reducción de pobreza más rápida se consiguió entre los años 2005-2012 con el anterior gobierno.

El mandatario hinduista asegura que está entregado en cuerpo y alma a la causa de levantar a los de abajo. Argumenta que por eso está impulsando el camino hacia la seguridad social, un sistema de pensiones y un seguro de accidentes.

"Cada momento de mi tiempo y cada partícula de mi cuerpo están decididos a asegurar el bienestar de los pobres", dijo en el acto político de Mathura, en el que se comprometió a acabar en los cuatro años que le quedan con la crisis de los campesinos, con los suicidios masivos que los agricultores más desesperados acaban cometiendo y con la corrupción en los gobiernos rurales.

Sin embargo, en los últimos presupuestos (sus primeras cuentas anuales como jefe de gobierno), llevó a cabo un drástico tijeretazo en educación, sanidad y servicios sociales. Redujo prácticamente a la mitad la financiación del programa que da a millones de niños pobres comida gratuita y cortó drásticamente la asignación para dar agua potable a las zonas rurales.

Grupo de personas en la India, esperando ver a Modi / REUTERS

Grupo de personas en la India, esperando ver a Modi / REUTERS

La partida de carreteras y puentes, que se ha doblado, ahora es mayor que la de educación.
Igualmente, el Ejecutivo del BJP ha potenciado suavemente el papel del hinduismo en la sociedad, sobre todo en las escuelas, algo que algunos analistas consideran "la política bajo la mesa". Sin embargo las minorías, que veían al fundamentalista Modi como el mismísimo demonio antes de que se alzase con el poder, han visto que el papel del mandatario está siendo bastante más moderado del que esperaban.

Uno de los últimos sondeos publicados por el canal Times Now señalaba que su apoyo popular era del 65%

En todo caso, su índice de popularidad sigue siendo alto. Uno de los últimos sondeos publicados por el canal Times Now señalaba que su apoyo popular era del 65%. Aunque los votantes, impacientes tras sólo un año de legislatura, exigen resultados, como le hicieron saber en las pasadas elecciones locales de Delhi en las que el BJP perdió estrepitosamente.

Para publicitar esos resultados el BJP preparó hasta 200 actos para celebrar el presente aniversario y así promocionar su labor al frente del Ejecutivo, un autobombo que sigue la línea de propaganda de sus políticas vista durante los últimos 365 días.

Para el analista liberal Ashok Malik, los dos grandes logros de Modi han sido el sistema de pensiones para los más desfavorecidos y "la transferencia de más ingresos a los estados a fin de que sean financieramente viables", según señaló en el canal de televisión indio NDTV. Malik sostiene que el líder fundamentalista "ha comenzado a institucionalizar una nueva cultura federal", cuyas recompensas para India "vendrán en los próximos años".

Mientras, en el propio gabinete de Modi -mencionado en todo momento la herencia recibida- sostienen que el éxito más importante es algo más etéreo. "El mayor logro del Gobierno de la NDA es restaurar la confianza y la esperanza en India (...) El país entero estaba a la deriva en un estado de desesperación", dijo el ministro de Comunicaciones y Tecnologías de la Información, Ravi Shankar Prasad, en The Hindu.

Lo cierto es que los ciudadanos indios, aunque saben que de esperanza no se vive, llevan casi siete décadas esperando, optimistas, a que cada Gobierno que eligen cada lustro cambie su situación.

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