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Arabia Saudí El príncipe Bin Salman se dispone a ejecutar a tres clérigos suníes liberales

Con más de 100 ejecuciones desde el 1 de enero de 2019, Arabia Saudí se encuentra a la cabeza de los países que aplican la pena de muerte. Los siguientes en la lista son tres clérigos reformistas que se alinean con los Hermanos Musulmanes, una organización sunní considerada terrorista en ese país.

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El príncipe heredero Mohammed bin Salman en una reunión el 22 de febrero de 2019 | AFP

Distintos medios de comunicación occidentales y de Oriente Próximo han informado en los últimos días de que el príncipe saudí Mohammad bin Salman (MBS) ha aprobado la ejecución de tres clérigos sunníes liberales, teólogos disidentes que fueron encarcelados en 2017 y condenados recientemente a la pena capital. Según estos medios, la ejecución tendrá lugar cuando termine el corriente mes de ramadán.

El clérigo Ali al Omari, muy activo en la televisión y en las redes sociales, defiende los derechos de la mujer y condena la violencia. El clérigo Awad al Qarni es también un académico alineado con los Hermanos Musulmanes, prohibidos en Arabia Saudí, mientras que el más popular de los tres es Salman al Odah, de 62 años, que cuenta con más de 14 millones de seguidores en su cuenta de Twitter.

Según Amnistía Internacional, desde principios de 2019 Arabia Saudí ha ejecutado a más de un centenar de saudíes, en su inmensa mayoría chiíes. Los tres clérigos sunníes mencionados fueron arrestados en septiembre de 2017, poco después de que MBS asumiera todos los poderes en el reino.

En septiembre de 2018 se inició el juicio contra al Odah, quien solo entonces pudo saber que se le acusaba de 37 delitos relacionados con el terrorismo en su mayor parte. Unos días antes de su detención, el 9 de septiembre de 2017, al Odah pidió una mediación y una reconciliación en el conflicto causado cuando MBS y sus aliados decretaron un boicot a Qatar, un país donde, a diferencia de lo que ocurre en Arabia Saudí, es legal la cofradía de los Hermanos Musulmanes. Al Odah fue detenido inmediatamente.

En la cárcel estuvo bajo un régimen de aislamiento y no se le permitió consultar con sus abogados. Sus familiares aseguran que fue torturado y violado. Uno de los hermanos de al Odah fue arrestado por hacer pública su detención, y a 17 miembros de la familia se les ha prohibido viajar al extranjero.

Hermanos Musulmanes en Arabia Saudí

El juicio contra al Odah comenzó el 4 de septiembre de 2018 ante un tribunal que tiene jurisdicción sobre materias terroristas. Las autoridades utilizaron con anterioridad este mismo tribunal contra activistas de derechos humanos y contra disidentes políticos con la excusa de proteger la seguridad nacional.

A al Odah se le acusó de estar afiliado a los Hermanos Musulmanes, que en Arabia Saudí es una “organización terrorista”, y de justificar y defender la protestas en el mundo árabe que se iniciaron en Túnez en 2010, incluidas las “revoluciones”, así como de perseguir reformas políticas y religiosas en Arabia Saudí. Igualmente, se le acusó de mantener relaciones con la familia real qatarí y de no apoyar el bloqueo contra ese país.

Se da la circunstancia de que el periodista saudí Jamal Khashoggi defendió a al Odah hasta horas antes de su desaparición en el consulado saudí de Estambul. Según la CIA y otros observadores, Khashoggi fue asesinado siguiendo instrucciones de MBS. Tras este incidente, en otoño de 2018, se especuló con una caída en desgracia del joven príncipe saudí, si bien lo ocurrido desde entonces indica que sigue siendo el hombre fuerte del país y que nada se hace sin su permiso.

Con todo, sus apariciones públicas se han reducido drásticamente. Por el contrario, las apariciones de su padre, el rey Salman, se han incrementado significativamente, aunque circulan hipótesis acerca de su estado de salud física y se pone en duda su capacidad cognitiva, lo que hace que MBS sea cada vez más poderoso.

En los años noventa, al Odah participó en el movimiento Sahwa (Despertar), un movimiento islamista inspirado en los Hermanos Musulmanes que pedía la instauración de una monarquía constitucional y se oponía a la presencia del ejército estadounidense en Arabia Saudí. Sus actividades le llevaron a prisión entre 1994 y 1999.

Cuando se inició la invasión estadounidense de Irak en 2003, al Odah defendió la “yihad” contra las tropas americanas, aunque por las mismas fechas apoyó las medidas que Arabia Saudí adoptó contra al Qaeda, condenando explícitamente a Osama bin Laden y los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

En su país se le considera un islamista liberal que defiende el estado de derecho y unas instituciones al servicio del pueblo. En 2016 dijo que la homosexualidad es un “error”, pero se mostró contrario a que se criminalizase, apartándose de esta manera de la interpretación más rigurosa de la sharia o ley islámica.

En Arabia Saudí impera el sistema religioso wahabí, que exige una lealtad absoluta a la monarquía, mientras que al Odah y otros disidentes cuestionan ese sistema y defienden un acercamiento al islam político de los Hermanos Musulmanes. El movimiento Sahwa, con el que muchos sunníes se identifican, ha sido en Arabia Saudí un movimiento pacífico y reformista, aunque las autoridades lo han calificado de yihadista.