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El ataque es el inicio de "largas semanas de acciones militares"

Los tanques se concentran junto a la frontera de Gaza para una posible invasión, mientras los aviones de combate guerra continúan el asedio: hoy han muerto al menos 12 palestinos, entre ellos dos hermanas de 10 y 12 años

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Israel rechaza una tregua con los milicianos de Hamás en la Franja de Gaza si no se detiene el lanzamiento de cohetes a través de la frontera, y asegura que dijo que su ofensiva aérea, la más cruel en décadas, era el comienzo de 'largas semanas de acciones militares'.

Las fuerzas terrestres israelíes se concentran junto a la frontera del enclave costero para una posible invasión, mientras los aviones de guerra continuaban con su asedio dejando 12 palestinos muertos, entre ellos dos hermanas de 10 y 12 años, en el cuarto día de ataques contra objetivos de Hamas.

Responsables médicos afirman que la cifra total de víctimas palestinas desde que Israel comenzó a atacar el sábado era de 348 muertos y más de 800 heridos. Una agencia de Naciones Unidas dijo que al menos 62 de los muertos eran civiles. Otras fuentes elevan la cifra de víctimas a más de 380 muertos y 1.700 heridos.

Los últimos ataques se produjeron horas después de que cohetes disparados por milicianos de Gaza dejaron dos israelíes muertos: un soldado en una base militar cerca de la frontera y un civil en la ciudad de Ashdod.

Varios medios israelíes comentan que el primer ministro, Ehud Olmert, le comunicó al presidente Shimon Peres que el operativo de Gaza estaba en 'la primera de varias etapas'.

El diario Haaretz se hizo eco de una información según la cual varios oficiales del ejército recomendaron a Olmert abordar iniciativas diplomáticas y declarar un alto el fuego de 48 horas, pero poco después el propio ejército lo desmintió.

A falta de seis semanas para unas elecciones que según las encuestas ganará el partido derechista Likud, el Gobierno centrista de Israel afirma que su ofensiva quiere poner fin a los ataques con cohetes.

El ministro del Interior israelí, Meir Sheetrit, declaró que 'no hay lugar para un alto el fuego' con Hamás hasta que cese la amenaza de ataques con cohetes.

'El Ejército israelí no debe detener la operación antes de arruinar la voluntad de los palestinos de Hamás de continuar disparando contra Israel', dijo Sheetrit a Radio Israel.

El ejército israelí 'ha hecho preparativos para largas semanas de acción', agregó Matan Vilnai, viceministro de Defensa, en otras declaraciones.

El portavoz de Hamás Fawzi Barhoum instó a los grupos palestinos a usar 'todos los medios disponibles' en contra de Israel, incluidas las 'operaciones de martirio', en referencia a los ataques suicidas Hamás se hizo con el control de la Franja de Gaza en junio 2007 tras desalojar a las fuerzas de Al Fatah leales al presidente Mahmud Abas.

Un ataque contra la localidad del norte de Gaza de Beit Hanoun, mató a dos niñas que sacaban la basura cerca de su casa, según  fuentes médicas y testigos. Posteriormente, un agente de seguridad murió en un ataque contra un cuartel en Jan Yunis.

Los misiles israelíes destruyeron cinco edificios ministeriales y un inmueble que pertenecía a la Universidad Islámica en Ciudad de Gaza, según los testigos.

Un centro deportivo de Hamás y dos campos de entrenamiento que pertenecían al grupo también fueron destruidos en los ataques, que sumieron Gaza en un apagón mientras las explosiones resonaban en la ciudad.

Aviones israelíes dispararon misiles contra la residencia de un comandante del brazo armado de Hamás, que no se encontraba allí. Otro ataque tuvo como blanco unas oficinas que pertenecen al grupo miliciano Comités de Resistencia Popular.

Hamas desafió los asaltos israelíes, los más graves contra el enclave costero desde la guerra de 1967. Los lanzamientos de cohetes desde Gaza hacia Israel se intensificaron inmediatamente después de que Hamás declarara el 19 de diciembre el fin de una tregua que había sido patrocinada por Egipto.

Israel declaró algunas zonas de los alrededores de la Franja de Gaza como 'zona militar cerrada', citando el riesgo de los cohetes palestinos, y ordenó la salida de los periodistas que observaban a las tropas mientras recibían refuerzos.