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El último atentado eleva la tensión política en Turquía

El Constitucional estudia prohibir el partido de los islamistas moderados del primer ministro

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En medio de un ambiente de máxima tensión con atentados y golpes de Estado en la sombra, el partido de los islamistas moderados del primer ministro Recep Tayyip Erdogan lucha por evitar su prohibición por parte del Tribunal Constitucional.

El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) podría ser ilegalizado si el Constitucional turco determina que la formación política y 71 de sus miembros suponen una amenaza para el Estado laico.

Y en un momento tan delicado llegó el atentado de la noche del domingo en Estambul. La doble explosión que sacudió el barrio de Güngören, dejó 17 muertos y más de 150 heridos.

"Hoy es un día de unidad. Nuestro problema no es si cerrarán el AKP. Nuestro problema es mantener la unidad para que nuestro país pueda ir en una dirección diferente", declaró Erdogan durante la visita al lugar de la matanza.El primer ministro fue aclamado durante su intervención en una zona de la ciudad donde el AKP cuenta con un gran respaldo. 

Las autoridades turcas se apresuraron en señalar a la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) como los responsables de la barbarie. Pero el PKK negó ayer su implicación en el
atentado.

Los once magistrados del Constitucional comenzaron ayer con las deliberaciones. Tienen hasta el 8 de agosto para emitir una sentencia pero la presión podría acelerar el veredicto. Entre los acusados está el primer ministro Erdogan, el presidente de la República, Abdulá Gul, cinco ministros y varios altos cargos del AKP.

Sentencias contra las políticas islamistas 

El futuro del AKP se presenta complicado en los próximos meses, teniendo en cuenta que la mayoría de los magistrados fueron elegidos por Gobiernos laicos y que ya ha emitido sentencias en contra de las políticas de los islamistas.

La decisión del Constitucional se podría limitar a una privación de fondos públicos para el AKP o la inhabilitación de algunos de los 71 procesados. En caso de que el AKP acabe siendo prohibido, sus líderes volverían a fundar el mismo grupo pero con otro nombre para presentarse a las próximas elecciones.

El AKP logró un apoyo del 47% del electorado en las elecciones del año pasado. Los islamistas repetían triunfo apoyados por el auge de la economía turca.

Los enemigos del AKP encontraron en febrero el motivo para lanzar toda la maquinaria del Estado laico contra el partido de Erdogan: el Parlamento turco aprobó entonces la reforma por la que las mujeres podrían acudir a la universidad con la cabeza cubierta por el turban o pañuelo islámico.

“Actividades antilaicas”

El fiscal jefe del Tribunal Supremo, Abdurramán Yalçinkaya, presentó una demanda de ilegalización de la formación del AKP y la inhabilitación de 71 miembros por ser un “foco de actividades antilaicas”.

El pañuelo es visto como una amenaza por la poderosa élite laica turca, representada por el Ejército, la judicatura y los altos funcionarios, que han intentado preservar los espacios públicos de los símbolos religiosos.

Las instituciones laicas, capitaneadas por el Ejército, han amenazado en varias ocasiones con tomar medidas contra el AKP si los islamistas seguían con su agenda política. Los militares, autoconsiderados guardianes del laicismo de Turquía, ya han protagonizado cuatro golpes de estado (1960, 1971, 1980 y 1997).

Además de la vía judicial, el Gobierno turco se ha visto amenazado por la red Ergenekon. Un entramado de nacionalistas, militares retirados y mafiosos que pretendía provocar un golpe de Estado que derrocara a los islamistas. En las últimas semanas se ha detenido a más de 120 personas relacionadas con Ergenekon.

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