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Auge ultraderecha en Francia En Marche se yergue ante la victoria de la ultraderecha

Las 'Juventudes con Macron' juegan la baza del antagonismo político para leer la derrota electoral como una legitimidad redoblada.

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Miembros del partido En Marche tras las elecciones europeas. EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON

La ultraderecha gana las elecciones europeas en Francia y, sin embargo, los liberales leen la derrota como un refuerzo a su legitimidad. El reformismo europeísta del presidente Emmanuele Macron con En Marche ve en el ascenso del populismo del Resurgimiento Nacional de Le Pen la urgencia de que su 'centrismo' aglutine a derechas e izquierdas.

Si En Marche quiere personificar a los liberales europeos, la máxima expresión es  'Jóvenes con Macron' (JAM, por sus siglas en francés). El movimiento se fundó en junio de 2015, precediendo así a la constitución del propio partido, en abril de 2016. Las juventudes abrieron paso a los adultos, y no al revés. Son los primogénitos los que se engendraron a sí mismos; los más puros y frescos, pero también los más vehementes e intransigentes.

“Los populistas describen un futuro en el que no quiero vivir”, dice Martin Bohmert, delegado general de los 'Jóvenes con Macron', en una entrevista con Público en París. Su conciencia política despertó en 2002, cuando Jean-Marie Le Pen alcanzó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. “El ascenso de la extrema derecha es la fuente de mi compromiso”, asegura, media vida después de esa primera adolescencia política.

Ahora, al borde de los 30, la ultraderecha experimenta el mayor ascenso histórico en Francia. “Sigo queriendo una sociedad en la que se corrijan las desigualdades, los derechos sean efectivos para todos y donde la transición ecológica sea una realidad”. El sentimiento de pertinencia de Bohmert no es tan fuerte en un sentido nacionalista como respecto a su generación, que insta a “luchar” para “salvaguardar y fortalecer Europa”.

El plebiscito por la culata

El objetivo de Macron en las elecciones europeas era vencer a la extrema derecha y liderar una nueva plataforma europeísta de liberales en Bruselas. Se quedó corto en ambas ambiciones. Los acólitos de Macron minimizan ahora el simbolismo de la derrota electoral, a pesar de que fue justamente el presidente quién planteó estos comicios casi como un referéndum de satisfacción sobre su gestión y su persona.

Por eso ahora venden la 'derrota' como un apremio a cumplir con el mandato reformista, que consideran les fue encomendado al ganar las presidenciales en 2017. Antes de que sea demasiado tarde. Así lo ve Pierre Marc, responsable Internacional de los Jóvenes con Macron. Menor de 30 años y número 40 en la lista electoral, concurrió como representante de los franceses en Londres, ciudad en la que reside y donde impulsó el lanzamiento del partido para expatriados en el Reino Unido, en septiembre de 2016. “Este ascenso de la ultraderecha muestra una necesidad urgente de reformar Europa, porque expresa el malestar y la ruptura de nuestra sociedad actual”, dice a Público.

El aumento de los crímenes racistas, antisemitas, sexistas y homófobos en Francia, para lo que no hay un recuento oficial, tienen relación con el auge de la ultraderecha, según Marc. “Los logros sociales que creíamos intocables están siendo cuestionados. Debemos seguir luchando para preservarlos”, apremia, desde su visión de un mundo donde la ultraderecha no impida “las relaciones pacíficas entre individuos sin importar su origen”.

Ser jóvenes no basta

Si el binomio derecha-izquierda ha dejado de funcionar en Francia, el resultado no es una menor polarización, sino un mero salto de eje que ahora divide de forma flagrante el populismo de ultraderecha y los reformistas proeuropeos. Ambos precisan del antagonismo del otro para sustentar sus pilares fundacionales, pero, en cambio, coinciden en temas parapolíticos, como la búsqueda de una nueva forma de hacer política, que pasa por revisar reconectar con la sociedad desecantada.

Un hemiciclo mayoritariamente de hombres blancos y mayores de 50 años deberá dar el paso tras estas elecciones a uno mucho más plural. Dar voz a jóvenes y mujeres parece ser un tema de consenso, pero la pluralidad va más allá. El Parlamento y la Comisión que se formen a partir de estos resultados electorales deberá incluir también personas de raza y origen distinto, identidad y orientación sexual diversa.

Pierre Marc viene a llenar al menos dos de esos vacíos. Por un lado, su juventud. Él es uno de los seis candidatos menores de 30 años que En Marche presentó en sus listas. Pero además, se muestra muy activo en las redes sociales, sin duda arena política de esta generación, con la comunidad LGBT. Un segmento de la población con la que la extrema derecha no consigue o no se preocupa por conectar.

La victoria de la ultraderecha, según la ultraderecha

Para el Resurgimiento Nacional (RN), su victoria esrotunda: “El pueblo francés ha castigado claramente al presidente y le ha enseñado una lección de humildad”, dijo Jordan Bardella, cabeza de lista. “La Unión Europea, defendida por el presidente de la República, ha sido rechazada", añadió el ahijado político de Le Pen que, a sus 23 años y pese a las incertidumbres postelectorales, se sabía poseedor de un escaño.

Según Bardella, la UE debe actuar ahora en consecuencia de la victoria de la ultraderecha y reorientar su política. En materia social y económica no se conocen todavía propuestas claras, pero en temas migratorios sí que se han pronunciado más enfáticamente y de forma restrictiva y punitiva.

Con todo, el cambio en Europa que quería liderar el RN tampoco ha cristalizado en las urnas. Ni a escala francesa ni europea sacaron el porcentaje proyectado, que virtualmente les otorgaba un tercio del Parlamento Europeo. Seguirán teniendo un papel accesorio (si bien creciente) en una Eurocámara donde a pesar de las sacudidas, el 70% de los escaños los siguen ocupando parlamentarios de centro-derecha o centro-izquierda.