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Aumenta la presión internacional contra el régimen sirio de Asad

Estados Unidos estudia nuevas sanciones mientras los líderes europeos pretenden llevar el caso a la ONU

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

La comunidad internacional y especialmente la occidental arreció ayer las críticas contra el régimen del presidente Bashar al-Asad que el lunes envió al Ejército a varias localidades sirias con la intención de aplastar unas protestas que exigen más democracia. La revuelta se inició el 18 de marzo y ha costado la vida a por lo menos 350 personas, según algunas organizaciones de derechos humanos.

Las primeras amenazas partieron de EEUU, que ya el lunes anunció que está estudiando nuevas sanciones contra Siria, particularmente contra sus dirigentes, al margen de las que están en vigor desde hace años y que han contribuido a que la economía del país se resienta, la población sufra escasez de algunos productos y sea más difícil que progresen sus indicadores económicos.

Londres amaga con ir al Consejo de Seguridad si la represión sigue

La UE podría seguir estos mismos pasos si los europeos responden afirmativamente a una iniciativa del ministro de Exteriores holandés, Uri Rosenthal, que ayer pidió a los Veintisiete que suspendan la ayuda a Siria, le impongan un embargo de armas y decreten sanciones contra sus líderes.

Las sanciones de EEUU se endurecieron en 2004, bajo el mandato de George Bush, cuando Washington se sumó a las denuncias de Israel en el sentido de que Damasco apoya a "organizaciones terroristas" como Hizbolá y Hamás. Sin embargo, Siria ha tratado de eludir estas sanciones intensificando sus relaciones comerciales con la UE, algo que ahora podría terminar.

En Roma, los líderes de Francia e Italia, Nicolas Sarkozy y Silvio Berlusconi, lanzaron un mensaje claro al presidente Asad para que detenga el uso de la fuerza contra los manifestantes que de una manera pacífica salen a la calle para exigir la caída del régimen. "Hacemos un fuerte llamamiento a las autoridades de Damasco para que detengan la represión violenta de las manifestaciones pacíficas", recalcó Berlusconi.

Holanda pide que se imponga un embargo de armas al país árabe

Algunos países occidentales están barajando la posibilidad de llevar el caso ante el Consejo de Seguridad de la ONU, aunque parece improbable que el Consejo apruebe un plan militar contra Siria similar al que recientemente aprobó contra Libia.

El secretario del Foreign Office británico, también pidió el fin la represión. "La represión violenta tiene que acabar. Si continúan por ese camino, entonces nuestra preo-cupación encontrará más respaldo en el Consejo de Seguridad y la situación podría cambiar", dijo William Hague, en referencia a reticencias de China y Rusia.

España también defiende que se redoble la presión hacia el régimen de Damasco. En los pasillos del Senado, la ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, manifestó ayer la voluntad del Gobierno de desplegar "todas las iniciativas políticas y diplomáticas" para lanzar "un mensaje contundente y muy serio" a Siria, para advertirle con total rotundidad de que "no puede maltratar y disparar contra la población indefensa", sobre todo cuando esta pide "más democracia, libertad y derechos", informa Juanma Romero.

La Liga Árabe mantiene una actitud mucho más prudente que la que mantuvo con relación a Libia. De momento no han convocado ninguna reunión extraordinaria y su próxima convención tendrá lugar el mes que viene.

A pesar de que muchos países árabes son claramente antisirios, como Arabia Saudí, sus líderes prefieren no manifestarse en público con tanta claridad como se hace desde Occidente, seguramente porque la caída de Asad podría abrir un periodo de caos e incertidumbre muy negativo para la región.

La posición de los líderes árabes se ve con claridad en una reciente entrevista del presidente palestino en Newsweek, donde MahmudAbás revela que al iniciarse las revueltas en El Cairo, el 25 de enero, él aconsejó por teléfono a la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, que no permitiera la caída del rais Hosni Mubarak, porque Egipto correría el riesgo de caer en el caos y en el islamismo.

Turquía, uno de los pocos países que mantiene buenas relaciones con Siria, pidió ayer moderación a Asad. "Estamos muy preocupados por el elevado número de pérdida de vidas humanas", dice el primer ministro turco, RecepTayip Erdogan, al presidente sirio en una carta.

Por otra parte, varios países, entre los que se encuentran Estados Unidos, Reino Unido y Alemania, han recomendado a sus ciudadanos que abandonen Siria antes de que la situación se deteriore más y se interrumpan los vuelos internacionales.

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