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La ausencia de un cuerpo al que
llorar impide cerrar el trágico
capítulo de miles de refugiados

La hermana, el cuñado, el sobrino y la sobrina de Fahima murieron cuando naufragó la embarcación en la que intentaban cruzar desde Turquía a Lesbos (Grecia). Los restos de su sobrino aún no han sido hallados.

El cuerpo de una mujer flotando en la costa de la isla griega de Lesbos.- ARIS MESSINIS (AFP)

COMITÉ INTERNACIONAL DE LA CRUZ ROJA

KABUL.-La hermana, el cuñado, el sobrino y la sobrina de Fahima fallecieron cuando zozobró la embarcación que los trasladaba de Turquía a Lesbos (Grecia). Los restos de su sobrino aún no fueron encontrados, lo que impide que Fahima y sus familiares puedan cerrar este angustioso capítulo de sus vidas.

No tenía sentido preguntarle a Fahima hacia dónde se dirigían sus familiares cuando partieron rumbo a Europa a comienzos de este año, pues ella ya sabía que todos habían fallecido. Solo faltaba encontrar los restos de su sobrino para repatriarlos y darles sepultura en Afganistán.

"Es sumamente doloroso cuando la familia desaparece", confiesa Fahima, sentada junto a su sobrino Ahad de 12 años. Los primos de Ahad también se cuentan entre los muertos, al igual que la hermana de Fahima, su esposo y sus dos hijos. El día en que se ahogó la hermana de Fahima, zozobraron dos embarcaciones que cruzaban de Turquía a Grecia. Una había partido de la provincia de Balikesir y la otra, de las proximidades de Esmirna. Ambas se dirigían a la isla griega de Lesbos, distante a solo diez kilómetros al otro lado del mar Egeo. Más de 30 personas fallecieron trágicamente en los dos siniestros.

En el instante en que el barco volcó cerca de la costa turca, la hermana de Fahima estaba hablando por teléfono con un hermano en Dinamarca. "De repente, él oyó gente que gritaba y lloraba", cuenta Fahima. "Luego se cortó la comunicación", añade.

Una búsqueda desesperada

El hermano de Fahima partió de inmediato a Turquía para averiguar qué había sucedido y para recuperar los restos de su hermana. A su llegada, se dirigió a las fuerzas policiales, que no pudieron ayudarle.

"Perder a uno o dos familiares es terrible pero perder a toda una familia es insoportablemente doloroso"

Siguió su búsqueda por los centros de salud locales y por todos los lugares posibles, hasta que por fin encontró el nombre de su hermana en el registro de un hospital que guardaba sus restos en la morgue. Finalmente ubicó también los restos de su cuñado y de su sobrina, hija de la pareja fallecida. Pero no fue posible encontrar los restos del otro hijo de la pareja, ni los de un primo ni los de los vecinos que viajaban junto a su hermana y el esposo. "Perder a uno o dos familiares es terrible", dice Fahima, "pero perder a toda una familia es insoportablemente doloroso".

Hoy, la hermana, el cuñado y la sobrina de Fahima, cuyos restos su hermano pudo repatriar a Kabul, descansan en tierra afgana junto a cuatro de sus vecinos. Aún no se encontraron los restos del otro hijo de la familia, primo de Ahad, ni los de otro primo y de tres vecinos más. Fahima teme lo peor. "Mi hermano me contó que los cuerpos quedaron por horas en el agua", susurra. "¿Habrá tiburones en esa zona?", agrega, quebrándose por un momento.

Fahima se presentó ante las oficinas del CICR en Kabul en busca de ayuda para encontrar a su sobrino. "¿Tienen listas y fotografías de los fallecidos?", preguntó. "¿Tienen colegas que puedan buscar a los desaparecidos por los hospitales? Sin el cuerpo, la angustia no tiene fin". Palabras sencillas, pero colmadas de dolor.

"Sin la certeza de que el ser querido falleció, los familiares viven el resto de sus vidas con lo que se denomina 'una pérdida ambigua'", explica Wilhelm Odde, colaborador del CICR, cuya tarea consiste en ayudar a localizar a las personas desaparecidas en Grecia.
"Deben vivir entre dos realidades: por un lado saben que el familiar probablemente no regrese, pero a la vez guardan la esperanza de que sí lo haga", añade.

La labor del CICR

El CICR apoya los esfuerzos para identificar los restos de los refugiados y de los migrantes que fallecen intentando llegar a Europa o atravesarla. Trabaja con las autoridades y presta asistencia al cuerpo forense en la recolección y registro de cualquier detalle que facilite la identificación, como marcas de nacimiento, tatuajes o pertenencias encontradas junto a los restos. Es la forma en que la institución trabaja en todas las zonas de desastre y de conflicto en las que opera.

En momentos en que un gran número de refugiados y de migrantes atraviesa Europa, miles de los cuales fallecen en el camino, la actividad forense desempeña un papel cada vez más importante en los esfuerzos del CICR por ayudar a los familiares de personas desaparecidas.

"Por lo general, la actividad forense no trae resultados afortunados", reconoce el doctor Costas Couvaris, asesor forense del CICR en Grecia. "Pero cuando logramos resolver un caso, podemos probar que la persona que se busca efectivamente falleció, y podemos determinar el lugar exacto en que está enterrada. No es un final feliz, pero al menos permite marcar un final", admite.

Precisamente lo que anhelan Fahima y Ahad.

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