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Berlusconi dice que pagó a 'Ruby' "para que no se prostituyera"

El primer ministro italiano comparece en el Tribunal de Milán imputado en el 0caso Mediaset'

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Silvio Berlusconi volvió ayer a los tribunales y lo hizo jaleado por unos 250 seguidores que lo recibieron como la víctima del sistema judicial que afirma ser: con gritos de "Silvio, resiste". Rodeado de guardaespaldas, el primer ministro italiano llegó al Tribunal de Milán para la segunda vista del caso Mediaset, en el que está imputado por fraude fiscal. Esta es la segunda vez en ocho años que comparece ante los jueces, tras su asistencia, el 28 de marzo, a la vista del caso Mediatrade.

"Como el Gobierno no tiene nada que hacer, he venido aquí para encontrar una ocupación", ironizó Berlusconi; y espetó: "¿Una condena? Ni en sueños", antes de entrar en la sala. No se ahorró tampoco su enésimo ataque a la Justicia, y lo hizo confundiendo su interés personal con el de Italia: "Esta es una magistratura que no trabaja para el país sino contra el país. A mí me han cubierto de fango pero también a todo el país".

El jefe del Gobierno italiano se da un baño de multitudes ante el tribunal

Las acusaciones de la Fiscalía, aunque sustentadas con pruebas, son "fantasías" y su contenido "risible y demencial", recalcó el jefe del Gobierno italiano, imputado en cuatro causas judiciales. Una situación que atribuye a una magistratura con "fines políticos" y que hay que reformar. Berlusconi sacaba así a colación su proyecto de reforma de la Justicia, que, según la oposición y los propios jueces, tiene como objetivo someter el poder judicial al Ejecutivo.

Si la acusación de fraude fiscal (que le ha acompañado en varios de los 16 procesos que cuenta en su haber a lo largo de los años) es "increíble" para Berlusconi, muchísimo más lo es el cargo de abuso de poder y presunta prostitución de menores que la Fiscalía milanesa ha incoado contra él en el caso Ruby, la joven marroquí con la que el primer ministro pudo haber tenido relaciones sexuales cuando era menor de edad hasta en 13 ocasiones.

Todo lo contrario. Il Cavaliere se presentó ayer como un benefactor de jovencitas descarriadas a las que sólo pretende apartar del mal camino. Según su versión, el dinero que le dio a Ruby fue para "que no se viera obligada a prostituirse". También dijo que la cantidad que recibió de él la menor (60.000 euros) era para comprar una máquina de depilación láser que le hubiese abierto las puertas de un trabajo en un instituto de belleza propiedad de una amiga suya.

El dinero de 'Ruby' era para comprar "una máquina de depilación"

Entre el barullo que montaron sus seguidores y su intervención micrófono en mano a la salida del tribunal, lo que se juzgaba ayer, el supuesto fraude fiscal en la compraventa de películas estadounidenses por parte de Mediaset, pasó bastante inadvertido. La Fiscalía cree que Berlusconi utilizó su grupo audiovisual, que controla ocho canales de televisión en España, entre ellos Telecinco y Cuatro, para inflar artificialmente el precio de esos derechos. El fin era evadir dinero al fisco y desviarlo a cuentas en paraísos fiscales.

Il Cavaliere no olvidó otra de sus constantes: atacar a los periodistas críticos. A Giuseppe D'Avanzo, redactor de La Repubblica que cubría ayer el juicio, le llamó "señor Stalin". Luego resumió así su comparecencia: "He pasado una mañana surrealista".

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