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Berlusconi no logra devolver a los inmigrantes

Infructuoso viaje de 'Il Cavaliere' a Túnez

DANIEL DEL PINO

El viaje relámpago del primer ministro italiano Silvio Berlusconi a Túnez con el objetivo de pactar con las autoridades del país magrebí la repatriación de los 20.000 tunecinos llegados a la isla de Lampedusa desde enero no tuvo el efecto esperado. Il Cavaliere no fue capaz de volver a casa con un compromiso firme de su homólogo, el primer ministro en funciones Beji Caid Essebsi. Además de enviar de vuelta a todos estos inmigrantes, Italia pretende que Túnez refuerce el control de sus fronteras. Finalmente, el tema ha sido encargado a una comisión técnica compuesta por ambos países.

El ministro de Interior, Roberto Maroni, que voló con Berlusconi, volverá hoy a Túnez para comprobar si se ha hecho algún avance. En realidad, para lo único que le sirvió el viaje a Berlusconi fue para evitar acudir a su cita en el Tribunal de Milán, donde se celebró otra audiencia preliminar por el caso Mediatrade, en el que está imputado por apropiación indebida y evasión fiscal.

"Existe la voluntad por parte de Túnez de estudiar los términos de las repatriaciones y también por nuestra parte para actuar de manera civilizada", afirmó Il Cavaliere al término del encuentro. La otra parte de la iniciativa italiana va orientada, como explicó el mandatario italiano, al "control de las costas tunecinas", para lo que Italia ofreció por segunda vez en 15 días enviar algunas dotaciones del Ejército y la Policía para supervisar que no salgan más barcos de los puertos de Túnez.

Durante la madrugada se esperaba la llegada de otros 800 tunecinos a Lampedusa, pero la isla volvía a la normalidad. El problema se centra ahora en los campamentos improvisados que el Gobierno ha montado en Nápoles y Manduria (Puglia), adonde han sido trasladados los inmigrantes de la isla.

Los tunecinos han dejado claro en los últimos días que no desean quedarse en Italia, sino que quieren encontrarse con sus familiares, principalmente en Francia. Pero París no está por la labor de aceptar a nadie y desde la semana pasada manda de vuelta a Italia a los inmigrantes que se fugaron durante el traslado desde Lampedusa.

Italia y Francia celebrarán una reunión bilateral "lo antes posible", dijo Berlusconi. Y si Roma no obtiene la ayuda de París y no llega a un acuerdo con Túnez, va a haber una tormenta en Bruselas. El ministro de Exteriores, Franco Frattini, que lleva semanas reclamando más colaboración de la Unión Europea frente a la crisis migratoria, amenazó con proporcionar permisos temporales a todos los tunecinos para que se puedan mover con libertad por la UE.

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