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Birmania: sólo China puede evitar la represión

A menos de un año de los Juegos Olímpicos, las autoridades de Pekín, las principales aliadas del régimen militar, quieren evitar que se las asocie con una masacre como la de 1988, en la que murieron 3.000 manifestantes prodemoc

Mar Centenera Garçon

¿Por qué la dictadura militar birmana no ha cargado contra los monjes budistas que lideran las protestas multitudinarias? La autoridad moral de este colectivo, la institución más respetada del país, no es la única clave para entender la contención de un régimen brutalmente represor.

También ha influido la intervención china, explica Daniel Gomà, investigador visitante del Weatherhead East Asian Institute de la Universidad de Columbia: "China, el gran aliado del régimen de Birmania, le ha advertido que busque una solución negociada, no quiere que se le asocie con un derramamiento de sangre a menos de un año de los Juegos Olímpicos".

China controla el 60% de la dañada economía de Myanmar e invirtió 130 millones de euros en 2006 en infraestructuras de las reservas petrolíferas del litoral. "Myanmar tiene recursos de petróleo muy importantes pero se dedica a venderlos al extranjero mientras los dirigentes y sus familias se llenan los bolsillos", denuncia Gomà. Pekín y Moscú vetaron en enero una resolución de la ONU para exigir el fin de la represión y la liberación de prisioneros políticos, como la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, en arresto domiciliario desde hace once años.   

Por su alianza económica y política, China quiere evitar una masacre como la de 1988. En ella, 3.000 personas murieron en el levantamiento prodemocrático aplastado por los militares. Entonces fueron los universitarios los que encabezaron las protestas y los monjes se unieron a ellas, pero ahora es a la inversa. "Un ataque contra ellos podría unir a toda la sociedad contra el régimen militar y no olvidemos que las mismas familias de los soldados son muy religiosas", advierte Gomà.

Según Kyaw Zwa Moe, periodista birmano exiliado en Tailandia, la Junta Militar no aceptará la interferencia extranjera pero "la única salida diplomática pasa por China, India o Tailandia". Moe alerta que sin esta mediación, pese a todos los riesgos, la Policía probablemente actuará: "Temo por ellos. Son manifestantes pacíficos, si les atacan sólo pueden correr".